¿Quién autorizó el viaje y por qué incluyó una visita a una destilería? En el Caso Destilería, la Embajada de China fue alertada desde el 6 de junio mientras Casa Presidencial guarda silencio ante un episodio que sacude la relación con el gigante asiático.
El Caso Destilería, como ya se conoce en círculos diplomáticos y políticos, estalló luego de que cinco funcionarios de la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS) visitaran Taiwán, una provincia china con la que Costa Rica rompió relaciones diplomáticas en 2007.
Caso Destilería: viaje de la DIS a Taiwán desata tensión con China y expone silencio de Zapote
La reacción de la Embajada de la República Popular China no se hizo esperar: un enérgico comunicado condenando la visita fue enviado apenas horas después de que el Caso Destilería se hiciera público.
Según confirmó Radio Zurqui, desde el 6 de junio la sede diplomática china en San José recibió la certificación oficial del viaje emitida por Migración y Extranjería. Es decir, en pleno desarrollo del Caso Destilería, el gobierno de Rodrigo Chaves ya sabía que se avecinaba un terremoto diplomático… y no hizo nada para evitarlo.
Durante el polémico viaje, los funcionarios incluso hicieron escala en la afamada destilería Kavalan, reconocida mundialmente por su whisky de malta. En el marco del Caso Destilería, la pregunta es inevitable: ¿se trataba de una misión oficial… o de un tour etílico que terminó detonando un conflicto diplomático?
El silencio de Zapote: ¿Complicidad o negligencia?
Lo más preocupante de este escándalo es el silencio sepulcral de Casa Presidencial. Radio Zurqui solicitó formalmente acceso a la nota de invitación, los acuerdos de viaje, la fuente de financiamiento, el tipo de pasaporte usado y la autorización institucional. Hasta ahora, ni una palabra de Zapote. Un silencio que retumba como un escándalo de alto calibre.
¿Comprometida la seguridad nacional?
Este viaje plantea un riesgo latente de fuga de información sensible, participación en eventos estratégicos sin coordinación institucional y una exposición innecesaria del aparato de inteligencia costarricense. Todo esto, sin autorización pública.
El Caso Destilería no fue un simple viaje mal planificado: se consolidó como un escándalo diplomático, legal y político de alto voltaje. Involucró a la inteligencia costarricense, puso en jaque la relación con China, evidenció vacíos de control institucional y dejó al descubierto un patrón inquietante: la opacidad como sello de actuación del gobierno de Rodrigo Chaves.
Pero más allá del discurso oficial, existen registros concretos que permiten reconstruir lo ocurrido. A continuación, se presentan los movimientos migratorios de los funcionarios involucrados en el Caso Destilería, con sus respectivas salidas y entradas al país, según los datos oficiales emitidos por Migración y Extranjería.