Un ministro que nunca fue ministro
Su paso por el Ministerio del Deporte fue intrascendente, opaco y sin compromiso. Ahora pretende legislar desde el mismo oportunismo con que gobernó.
La renuncia de Royner Mora al frente del Ministerio del Deporte no es más que otro eslabón en la cadena de funcionarios del gobierno de Rodrigo Chaves que huyen de sus cargos sin rendir cuentas, con la mirada puesta en una diputación bajo las siglas de Pueblo Soberano, el partido señalado por sus vínculos oscuros, dedazos y oportunismo electoral.
El ahora exministro del Deporte Royner Mora deja tras de sí un ministerio inerte, una institucionalidad fragmentada y una comunidad deportiva profundamente decepcionada. Su salida no responde a logros ni avances, sino a un cálculo electoral burdo, propio de quienes conciben la función pública como trampolín personal.
Un paso gris por el deporte nacional
El movimiento deportivo costarricense califica su gestión como irrelevante, desconectada y sin impacto real. A pesar de un arranque lleno de promesas y discursos bienintencionados, no hubo una sola política pública concreta que haya transformado el deporte nacional.
Lo que NO hizo Royner Mora:
- Nunca presentó una política nacional del deporte clara ni articulada.
- Ignoró el deporte adaptado y disciplinas emergentes.
- No defendió el presupuesto ante Hacienda, permitiendo una disminución del 25% en inversión pública.
- Las becas deportivas se mantuvieron en montos ridículos e insuficientes, con ayudas de ₡75.000 y ₡100.000 a atletas de alto rendimiento.
- Guardó un silencio cómplice ante más de 30 denuncias de hostigamiento o acoso sexual en entidades deportivas entre 2023 y 2024.
- Nunca respondió a los oficios legislativos de fiscalización, como los enviados por la diputada Rosaura Méndez sobre la Federación de Taekwondo.
En vez de dialogar y articular esfuerzos, fragmentó aún más el ya débil ecosistema deportivo nacional.
Un ministro de las giras y las fotos
Si algo caracterizó a Royner Mora fue su presencia en actividades protocolares, premiaciones y giras presidenciales, repartiendo balones y camisetas como si fuera Santa Claus, pero sin ningún plan estructural para cambiar la realidad de los atletas y entrenadores en el país.
Juegos Nacionales: al servicio de la política
Su último “legado” fue la imposición de los Juegos Deportivos Nacionales en Limón, sin concurso público ni expediente técnico. Todo obedeció a una decisión arbitraria del presidente Rodrigo Chaves, ignorando la autoridad técnica del ICODER y acomodando el calendario a conveniencia política: en enero de 2025, en plena campaña electoral.
¿Deporte? No. Clientelismo político con disfraz deportivo.
¿Diputado? ¿Con qué cara?
Ahora, Mora pretende seguir su carrera política buscando una curul con Pueblo Soberano, el narcopartido salpicado por renuncias, escándalos y figuras recicladas. Se trata de un acto de desvergüenza total, propio de quien tuvo el poder pero no el compromiso, de quien pasó sin pena ni gloria por un cargo crucial para el desarrollo social del país.
Conclusión
Royner Mora fue un ministro decorativo que desperdició una oportunidad histórica de modernizar y fortalecer el deporte nacional. Su salida no causa vacío: confirma lo que nunca existió. Costa Rica necesita un nuevo liderazgo, comprometido, territorial, firme. No más figuras grises que huyen para asegurar una curul.






