Durante años, el gobierno de Carlos Alvarado Quesada fue presentado por el chavismo como “el peor de la historia”. Sin embargo, al comparar indicadores concretos con la administración saliente de Rodrigo Chaves Robles, los números muestran una realidad mucho más incómoda para el discurso oficialista.
La narrativa política construida alrededor del gobierno de Carlos Alvarado se sostuvo durante años en el desgaste social, la impopularidad y el enojo ciudadano. Pero una cosa es la percepción pública… y otra muy distinta son los resultados medibles.

Cuando se revisan datos relacionados con déficit fiscal, deuda pública, homicidios, listas de espera en la Caja Costarricense de Seguro Social, libertad de prensa e incautación de drogas, surgen preguntas difíciles de ignorar.
Déficit fiscal: el contraste inesperado
Uno de los principales argumentos del chavismo fue presentarse como un gobierno de orden fiscal. Sin embargo, los números dejan un matiz importante.
El gobierno de Carlos Alvarado redujo el déficit fiscal de aproximadamente un 6% a un 2.5%, mientras que la administración de Rodrigo Chaves concluye con un déficit cercano al 3.4%.
Aunque ambos gobiernos enfrentaron contextos económicos distintos, el dato rompe con la idea simplificada de que únicamente el chavismo logró disciplina fiscal.
Deuda pública: Costa Rica terminó más endeudada
Otro de los indicadores sensibles es la deuda pública.
Carlos Alvarado entregó el país con una deuda cercana a los 28.9 billones de colones. En contraste, Rodrigo Chaves concluye su administración con una deuda aproximada de 32.1 billones de colones.
La diferencia evidencia que, pese al discurso de eficiencia y austeridad, Costa Rica terminó el período chavista con una carga financiera mayor.
Homicidios: el peor registro de la historia reciente
En materia de seguridad, los números son todavía más contundentes.
El peor año del gobierno de Carlos Alvarado registró 598 homicidios. Durante la administración de Rodrigo Chaves, Costa Rica alcanzó cifras históricas de violencia, llegando a 907 homicidios en su peor año.
El incremento de asesinatos se convirtió en uno de los temas más críticos del período 2022-2026 y marcó un deterioro evidente en la percepción de seguridad nacional.
Las listas de espera y la deuda con la Caja
La situación de la Caja Costarricense de Seguro Social también se convirtió en un foco de cuestionamientos.
Durante el gobierno de Rodrigo Chaves, las listas de espera quirúrgicas aumentaron alrededor de un 20%, superando las 206 mil personas pendientes de cirugía.
Además, la deuda del Estado con la Caja aumentó aproximadamente un 63%, un dato especialmente delicado para un gobierno que constantemente aseguró defender la sostenibilidad institucional.
Libertad de prensa: la caída internacional de Costa Rica
Uno de los indicadores más simbólicos fue el deterioro en libertad de prensa.
Costa Rica llegó a ocupar el puesto 8 mundial en el índice de Reporteros Sin Fronteras durante el gobierno de Carlos Alvarado. Para el cierre de la administración de Rodrigo Chaves, el país cayó hasta la posición 38.
La tensión constante entre Casa Presidencial y diversos medios de comunicación, periodistas y sectores críticos terminó impactando la imagen internacional del país en materia democrática.
Incautación de drogas: reducción significativa
Otro dato que suele generar debate es el relacionado con narcotráfico.
Durante el gobierno de Carlos Alvarado se reportaban incautaciones promedio cercanas a 71 toneladas de droga por año. Bajo la administración de Rodrigo Chaves, la cifra rondó las 38.4 toneladas anuales.
Aunque las autoridades pueden interpretar estos datos de distintas maneras, la diferencia alimenta cuestionamientos sobre la efectividad de la estrategia de combate al narcotráfico.
Popularidad no siempre significa resultados
El contraste entre percepción pública y datos concretos abre una pregunta incómoda:
¿puede un gobierno mantener altos niveles de apoyo aunque varios indicadores empeoren?
La popularidad puede dar votos. Los resultados definen legados.
Los números también cuentan una historia
La discusión no se trata de idealizar al gobierno de Carlos Alvarado ni de negar sus errores, cuestionamientos o desgaste político.
Pero cuando se observan los datos duros, la narrativa de que Rodrigo Chaves “rescató” a Costa Rica sin deterioros significativos empieza a encontrar contradicciones difíciles de ocultar.
