Cifras oficiales permiten dimensionar el legado de Chaves en seguridad: más homicidios, expansión del crimen organizado y una mutación del delito que el Estado no logró frenar.
Más allá del discurso político, los datos muestran una realidad difícil de ignorar. El legado de Chaves en seguridad se refleja en el comportamiento de los principales indicadores delictivos, que evidencian un aumento en la violencia, una expansión del crimen organizado y una transformación del delito que supera la capacidad de respuesta del Estado.

Comparativo de homicidios evidencia el legado de Chaves con 1,069 muertes más respecto al gobierno anterior.
El legado de Chaves en homicidios: 1,069 muertes más
El indicador más contundente del legado de Chaves es el aumento en los homicidios. Durante su administración (2022–2026), Costa Rica acumuló 3,368 homicidios, frente a los 2,299 registrados en el gobierno anterior.
Esto representa un incremento del 46%, equivalente a 1,069 vidas adicionales perdidas.
Más allá del porcentaje, la cifra refleja un deterioro sostenido en la seguridad ciudadana. El promedio anual también se incrementó significativamente, consolidando una tendencia al alza que marca este periodo.
Crimen organizado: el verdadero legado estructural de Chaves
Uno de los hallazgos más preocupantes del informe es la expansión del crimen organizado, un elemento central dentro del legado de Chaves en materia de seguridad.
En una década, los grupos criminales en Costa Rica pasaron de 35 a 340, un crecimiento del 871%. Aunque esta tendencia no inicia en la actual administración, es durante el gobierno de Rodrigo Chaves donde alcanza niveles que terminan definiendo su legado en materia de seguridad.
Este dato evidencia que el problema no es únicamente el aumento de delitos, sino la consolidación de estructuras criminales más complejas, con mayor capacidad operativa, territorial y financiera, consolidándose como uno de los rasgos más preocupantes del legado de Chaves.
El país pasó de enfrentar delincuencia fragmentada a convivir con redes organizadas, muchas de ellas con vínculos internacionales, lo que redefine el escenario de seguridad que deja el legado de Chaves.
Niñez en riesgo: el costo humano del legado de Chaves
El impacto del crimen no se limita a cifras generales. Uno de los elementos más críticos es el aumento de la violencia que afecta a menores de edad.
Los homicidios de jóvenes entre 12 y 17 años aumentaron un 207%, mientras que en los últimos cinco años 37 niños, niñas y adolescentes murieron como víctimas colaterales.
Estas muertes, muchas producto de balas perdidas en espacios públicos, reflejan una realidad alarmante: el crimen organizado no distingue edad ni contexto.
El informe también advierte sobre un fenómeno más profundo: el reclutamiento de menores como parte de un ciclo de captación, uso y descarte dentro de estructuras criminales.

Víctimas colaterales: el crecimiento más alarmante del legado de Chaves
Las víctimas colaterales representan uno de los indicadores más dramáticos del deterioro en seguridad y un elemento crítico dentro del legado de Chaves.
Entre 2019 y 2024, este tipo de muertes aumentó en 2,225%, alcanzando su punto más alto en 2024, una cifra que refleja con claridad la gravedad del escenario que deja el legado de Chaves.
Este fenómeno evidencia un cambio en la dinámica criminal: los ataques ya no son selectivos, sino que ocurren en espacios públicos, exponiendo a población inocente y consolidando uno de los rasgos más preocupantes del legado de Chaves en materia de seguridad.
La caída coincide con la pandemia y cambios en los hábitos sociales, pero también con una transformación del crimen hacia actividades más rentables y menos riesgosas.
En otras palabras: el crimen no desapareció, se adaptó.
Fraude digital: el nuevo rostro del crimen en el legado de Chaves
El crecimiento de la estafa informática confirma la evolución del delito y se consolida como uno de los elementos más claros dentro del legado de Chaves en materia de seguridad.
Entre 2021 y 2025, los casos pasaron de 935 a 10,059, un aumento del 975%, una cifra que evidencia cómo el crimen se adaptó con rapidez en el contexto del legado de Chaves.
Además, este delito alcanza niveles de impunidad cercanos al 99.5%, lo que lo convierte en una de las actividades más atractivas para el crimen organizado y uno de los mayores vacíos dentro del legado de Chaves.
El fraude digital pasó de representar el 2.5% de los casos en 2017 a más del 30% en 2025, consolidándose como una de las expresiones más modernas y peligrosas del escenario que deja el legado de Chaves.
Muertes en carretera: otra señal de descontrol en el legado de Chaves
En 2025, Costa Rica registró 1,018 muertes en carretera, superando por primera vez los homicidios dolosos (874), un dato que amplía la lectura del legado de Chaves más allá del crimen organizado.
Esta cifra revela una crisis más profunda: la incapacidad del Estado para controlar riesgos básicos asociados a la seguridad vial, consolidándose como otro de los puntos débiles dentro del legado de Chaves.
Las causas principales —exceso de velocidad, alta participación de motocicletas en accidentes y una baja percepción de riesgo— reflejan no solo fallas individuales, sino la ausencia de una política efectiva de prevención y control.
Otros delitos en alza: señales de alerta en el legado de Chaves
El legado de Chaves también se refleja en el aumento de delitos que, aunque menos visibles mediáticamente, evidencian una reconfiguración del crimen hacia actividades más rentables, especializadas y con menor exposición.
Narcotráfico: una ruta que no se detiene en el legado de Chaves
En 2025, Costa Rica decomisó 46,541 kilogramos de cocaína, el segundo volumen más alto del período analizado, una cifra que se inscribe dentro de una tendencia sostenida y que forma parte del legado de Chaves en materia de seguridad.
Este comportamiento no responde a un pico aislado. La serie histórica muestra una curva que no desciende de forma estructural, sino que oscila en niveles elevados, consolidando a Costa Rica como corredor estratégico del narcotráfico internacional, especialmente hacia Europa y Norteamérica, durante el legado de Chaves.
Más allá de los decomisos, el dato revela una realidad más compleja: el flujo de droga no se detiene, se adapta. Las rutas se reconfiguran, las estructuras se fortalecen y la presión institucional no logra revertir una dinámica que sigue activa dentro del legado de Chaves.
En este contexto, el país no solo enfrenta tránsito de narcóticos, sino una mayor penetración del crimen organizado en territorios clave, puertos y cadenas logísticas, lo que profundiza uno de los desafíos estructurales más relevantes del legado de Chaves.