Con pasado “comunista”, seis asesores y proyectos irrelevantes
El diputado Vargas simboliza la incoherencia y el despilfarro de la fracción oficialista.
El diputado Daniel Vargas Quirós, actual representante del chavismo legislativo, es uno de los rostros más evidentes de la incoherencia política, el desperdicio de recursos públicos y la demagogia reciclada que caracteriza a la bancada oficialista.
Mientras el presidente Rodrigo Chaves y su escudera Pilar Cisneros repiten como disco rayado que “con 40 diputados” llevarán a Costa Rica al “primer mundo”, la realidad que encarna Vargas Quirós demuestra lo contrario: los que ya tienen no solo son insuficientes, sino costosamente inservibles.
Vargas, quien hoy despotrica contra el “comunismo” y se presenta como abanderado del discurso de odio chavista, fue candidato a la alcaldía de Nicoya en 2020 por una coalición integrada por el Frente Amplio.
Así, quien hoy pretende ser centinela de la “libertad” y el “orden”, posaba hace apenas cinco años junto a la exdiputada frenteamplista Zuray Carrillo, sonriendo bajo una bandera que hoy reniega. Su mutación ideológica exprés solo confirma el oportunismo de quienes hoy hacen fila en Zapote para recibir consignas.
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En sus 38 meses en la Asamblea Legislativa, Daniel Vargas ha recibido ₡150.970.558,00 en salarios, monto al que debe sumarse un consumo de ₡5.680.603,00 en gasolina y ₡484.160,00 por kilometraje en giras oficiales. Además, mantiene un récord particular: seis asesores —uno más que la mayoría de sus colegas— con salarios que oscilan entre los ₡430 mil y ₡1.2 millones mensuales, costeados con fondos públicos.
En cuanto a su labor legislativa, Vargas ha presentado 21 proyectos de ley, de los cuales seis han sido aprobados en segundo debate. Sin embargo, un vistazo a estos expedientes revela una falta de visión estratégica y una agenda marcada por lo intrascendente.
Entre sus proyectos más llamativos está el expediente 24830, que regula la inscripción de pozos ilegales a cambio de un canon incrementado; el expediente 24705, para la donación de un inmueble a una escuela; y el expediente 23423, que declara a los Clubes Rotarios como institución benemérita. Aunque algunos tienen valor local, ninguno representa reformas estructurales ni aportes transformadores para el país.
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Uno de sus textos más “ambiciosos” —el expediente 24420, sobre infraestructura en regiones marginadas— es una iniciativa colectiva con más de 20 cofirmantes, lo que diluye su protagonismo en una acción que no le pertenece exclusivamente.
Con cifras tan abultadas y resultados tan grises, Daniel Vargas se convierte en otro ejemplo del fracaso del chavismo legislativo, que vende promesas faraónicas —como la Ciudad Gobierno o la Marina de Limón— mientras entrega resultados que no justifican ni el gasto ni el discurso.
La pregunta es obligada: si esto es lo que ofrecen con los diputados que ya tienen, ¿Qué clase de ruina nos prometen con los 40 que Chaves pide para “transformar” Costa Rica?













