✍️ Dr. Oscar Aguilar Bulgarelli | Columna de opinión | Con Fisga
En su columna Con Fisga, el Dr. Óscar Aguilar Bulgarelli cuestiona las declaraciones de Noguí Acosta sobre la Asamblea Legislativa y las universidades públicas, y advierte sobre el riesgo de la ignorancia cuando se ejerce desde el poder.
Noguí Acosta y la ignorancia como riesgo político
Es bien sabido que la ignorancia es atrevida, pero si la misma es lo que ocupa el espacio del cerebro en una persona, es peligroso; y si el individuo de marras, además, tiene poder, el peligro puede ser catastrófico.
Pues esta semana he tenido motivos suficientes para que, como simple ciudadano mortal, sienta pavor por este, mi querido país.
Escuché a don NOgui Acosta, con su decena de procesos pendientes en la Fiscalía a cuestas y bien resguardado en la red de cuido oficial a través de su inmunidad como diputado, decir que en la Asamblea Legislativa no debían discutir, hablar y votar, al referirse a opiniones de los diputados de oposición que, a pesar de su dicho, han votado responsablemente a favor de proyectos importantes como el tren eléctrico, por ejemplo.
El problema de estas mentalidades fascistas de nuevo cuño que nos gobiernan es que, además de ignorantes, desean ejercer la dictadura del silencio y olvidar que una curul en el Parlamento no es un yugo atado al pescuezo de un buey para que simplemente siga el camino que le indica su amo con el chuzo de la obediencia.
No. En una democracia, y todavía lo somos o pretendemos seguir siéndolo, en la Asamblea Legislativa, como poder parlamentario, se discute, se habla, se intercambian ideas y se pretende que haya consenso y no imposición. Por eso, don NOgui, se llama Parlamento.
Pero además, y aunque no les guste a sus jefes del Ejecutivo, que parece eso son para la fracción oficial, es una OBLIGACIÓN constitucional, política y ciudadana para los partidos de oposición establecer la sana vigilancia a través del control político, que no es un “ratico” en el Plenario, sino una actitud y acción permanente.
Pero, en fin, son las cositas que nos pasan cuando se envía a la Asamblea Legislativa a los que creen que hacer evidente su ignorancia supina es su deber.
Por otro lado, también don NOgui dio unas declaraciones al periódico Universidad que, si uno las lee con sentido del humor y las interpreta como un libro de chistes, pues sí, dan ganas de reír; pero como no es así, sino que lo dicho por don NOgui fue en serio, entonces dan ganas de llorar al pensar en manos de quién ha caído este país.
Además de poner en evidencia que sobre educación pública, y en especial la universitaria, no tiene la menor idea, don NOgui tiene el poder suficiente para hacerlas trizas junto con el bicéfalo y todopoderoso ministro Chaves.
Cree que las universidades son simplemente fábricas artesanales de títulos y de trabajadores para las empresas privadas, y que la investigación y la extensión no deben existir. Ignora, por lo tanto, los inmensos aportes que dan todos los días los centros de educación superior a la sociedad, más allá de su labor fundamental de preparación profesional a sus estudiantes.
En esa entrevista, don NOgui dijo muchas incongruencias y, como leal seguidor del populismo fascista que nos caracteriza, fue incoherente y se valió de la posverdad en más de una oportunidad.
Dos ejemplos. Señaló que las universidades debían tener “mayor productividad, que significa mayor pertinencia, mayor incorporación entre las necesidades… los graduados no tienen las habilidades para encontrar trabajo…”.
FALSOOOOO, don NOOOgui. Ya sabemos que usted y el ministro bicéfalo creen que los datos de las universidades al discutir el FEES son “listas de supermercado”, por cierto, muy propio de su mentalidad de pulpero o bartender en Tamarindo, porque si los estudiaran se darían cuenta de la altísima empleabilidad que tienen los graduados de nuestras universidades, ubicadas, dicho sea de paso, entre las mejores de Latinoamérica y el mundo.
Y para terminar, dijo esta frase lacerante: la periodista María José Núñez le indicó que las universidades generan conocimientos y aportes a la sociedad, y respondió el diputado Acosta:
“Las universidades, por favor, dígame cuánto les damos a las universidades… cuántos estudiantes bilingües saca la universidad… por lo menos deberíamos decir que todos los estudiantes que salen de la UCR debían ser bilingües!!!”.
Con semejante criterio valorativo de la labor universitaria, ¿Qué importan entonces las investigaciones médicas, agrícolas, técnicas y, aunque a don NOgui le den escalofríos, humanistas?
Así se comprende la persecución despiadada a la inteligencia. Al final, lo único que les importa es la lengua… que hablen y, al graduarse, no entregarán un título, sino grilletes.