✍️ Dr. Oscar Aguilar Bulgarelli | Columna de opinión | Con Fisga
Promesas rotas, una Caja golpeada y jornadas 4-3 hechas a la medida del empresariado: Óscar Aguilar Bulgarelli pasa factura al chavismo con ironía y una buena dosis de crema de rosas.
Entre el discurso contra la corrupción, el deterioro de la seguridad social y una reforma laboral que amenaza con cargarle la factura al trabajador, el chavismo enfrenta ahora el peso de sus propias promesas.
Chavistas… jodidos y agradecidos… con crema de rosas
Durante los últimos casi cinco años transcurridos desde la campaña política de Rodrigo Chaves y su continuismo “fernandezco”, las promesas hechas a sus fieles seguidores van rodando por la calle de la amargura para aquellos que nunca se dejaron engañar y también para los que, poco a poco, van tomando conciencia de que los pusieron a chuparse el dedo, otra vez.
Solo para citar unos muy pocos ejemplos, eso sí relevantes, mencionemos, por ejemplo, su oferta de luchar contra la corrupción que, según el chavismo, era galopante en Costa Rica. Pero resulta que, después de cuatro años y cien días de desgobierno, el chavismo ha creado el gobierno más corrupto de nuestra historia: un presidente y ahora ministro con tres causas en los tribunales y más de sesenta expedientes en investigación en la Fiscalía General, cosa NUNCA VISTA ni por asomo en el pasado.
A lo anterior se suman 13 diputados con expedientes abiertos en la Fiscalía, al igual que algunos ministros y embajadores, cubiertos por una inmunda inmunidad convertida en la red de cuido del chavismo, mucho peor que la que ellos ofrecieron eliminar en campaña y que, por el contrario, agravaron. Se convirtieron así en corruptos de ALTO RECONOCIMIENTO, al destaparse poco a poco el tamalito del narcotráfico y sus vínculos con personajes importantes del mundo gubernamental.
Solo ese aspecto debería servir para que los chavistas que aún creen en las voces del odio vayan a Zapote y revienten las paredes presidenciales con sus voces de protesta por el engaño vulgar al que los han sometido.
Pero mencionemos una cosa más: la destrucción de la Caja Costarricense de Seguro Social.
Chaves y NOgui Acosta se negaron a pagar UN CINCO, por lo menos, de las obligaciones que tenían como gobernantes con la Caja, y el nefasto expresidente Chaves y hoy ministro de Hacienda dijo que pagarle a la Caja era “como echar agua a un canasto”. Aumentaron esa deuda en 2,5 BILLONES de colones y sin esperanza de que paguen en el gobierno del continuismo por el que votaron ustedes… los chavistas.
Quisiera saber si han pensado, por ejemplo, cómo van a pagar sus servicios médicos, medicamentos, incapacidades y pensiones cuando el chavismo quiebre la Caja, nuestro más alto valor en la seguridad social, al igual que lo han planteado los gobiernos fascistas, sus amigos, en Argentina o Chile, por ejemplo.
No vengan a llorar con lágrimas de cocodrilo después.
Pero el descaro más grande es el caso del proyecto del famoso 4-3, con el que van a esclavizar a los trabajadores de este país. Sí, a usted que labora en una fábrica, en un centro de llamadas, en una empresa comercial; en fin, al que es parte de ese sector que vive de un salario, pero que se cree de la clase media y resulta que, según los famosos quintiles, ya está de la línea de la pobreza hacia abajo.
Cuando el chavismo pase la ley del 4-3 sin decirles la verdad, voy a darles la misma receta que les dará Rodrigo Chaves... cremita de rosas.
Les voy a explicar por qué.
Este malhadado proyecto se lo han vendido como la panacea de que usted, amigo asalariado, trabajará cuatro días y tendrá tres libres “para descansar”, lo que no es cierto, pues en varios países que han probado este sistema se dieron cuenta de que esto no es realmente así; que el cansancio acumulado después de trabajar doce horas durante cuatro días no se compensa y que, por el contrario, baja la productividad. Por eso lo están eliminando… pero aquí, para variar, vamos para atrás.
Pues bien, durante la pasada legislatura, la todopoderosa jefa de fracción chavista Pilar Cisneros había negociado con el PLN una modificación al texto original que obligaría a una empresa que quisiera hacer el cambio de jornada a realizar una votación entre sus empleados para conocer su criterio sobre ese cambio, resultado que sería de carácter obligatorio, además de otras prestaciones sociales de la empresa hacia sus funcionarios.
Así lograron la famosa vía rápida para el proyecto.
Pero ahora, vaya sorpresa, el nuevo jefe de fracción chavista, NOgui Acosta, dice que rechaza el acuerdo y que, como el PPSO tiene 30 diputados, votarán una moción para regresar al texto original que desconoce todo lo acordado por Pilar Cisneros, como si lo negociado estuviera escrito en papel higiénico.
Pero lo más grave es la razón de este cambio. Dijo el diputado de marras que “ese es el texto que sirve al empresariado, es el texto que se logró convenir con los diferentes sectores…”.
Claro, menos el laboral. ¡Al trabajador que se lo lleve… el pisuicas!
Resulta que esos “diferentes sectores” son la plutocracia nacional de la UCCAEP y las cámaras empresariales que la conforman.
En fin, los chavistas que siguen cegados con su líder y su entenada presidencial, así como con su fracción parlamentaria plagada de diputados con cuentas pendientes con la justicia, quedarán jodidos y, por ciegos que se niegan a ver la realidad, agradecidos… con una crema de rosas que todavía se las darán en la CCSS antes de que su querido cogobierno Chaves-Fernández la cierre.
También en Con Fisga
Antes de repartir crema de rosas al chavismo, Óscar Aguilar Bulgarelli lanzó otra provocación contra las etiquetas políticas y quienes confunden principios con obediencia: “Zurdos… pero no vendidos”.