✍️ Dr. Oscar Aguilar Bulgarelli | Columna de opinión | Con Fisga
Mientras el OIJ y la Fiscalía se jugaban la vida en una operación decisiva contra el narcotráfico, el Gobierno celebraba en Guanacaste, rodeado de ministros, diputados y guardaespaldas. El contraste no podría ser más brutal.
En su columna de hoy, el Dr. Óscar Aguilar Bulgarelli pone La Fisga sobre esa imagen incómoda: de un lado, oficiales heridos y una lucha desigual contra el crimen organizado; del otro, un Poder Ejecutivo distante, festivo y cada vez más enfrentado con las instituciones encargadas de investigar y perseguir el delito. Esta es su reflexión.
Contraste entre el valor institucional y las mentiras del poder
Mientras los directores y oficiales del OIJ y la Fiscalía General se batían a bala, en forma desigual, con el famoso narcotraficante y asesino conocido como “El Diablo” y sus secuaces, en el operativo más serio y peligroso de la lucha contra las drogas y la inseguridad nacional, a centenares de kilómetros, la presidenta Laura Fernández y su mini de Hacienda y Presidencia, con su legión de guardaespaldas que nos cuestan casi 100 millones mensuales, se preparaban para tomar cafecito con gallo pinto guanacasteco en hotel de lujo.
Junto a la poderosa y lujosa comitiva oficial para festejar un aniversario más de la Anexión del Partido de Nicoya, viajaron sendos ministros y diputados de la Asamblea Legislativa, entre ellos los ministros de Justicia y Seguridad y los “padres de la Patria” del Partido Pueblo “Soberano”… Ahhh, y también alguna asesora ad honorem, por si alguno necesitaba sustentarse en el pilar de su “sabiduría”.
Ante semejante contraste, cabe preguntarse: ¿por qué los ministros de Justicia y Seguridad se fueron para Nicoya en vez de acompañar a las huestes del OIJ y la Fiscalía en aquella trascendente y peligrosa operación policial y de seguridad nacional? ¿No era ese su deber primario?
Lo que sucedió fue debidamente aclarado por el director del OIJ: fue planeado y a propósito. Con la finalidad de que no hubiera fuga de información que alertara a los capos, no se dio parte de ese operativo a los ministros, quienes fueron sorprendidos detrás de un “palo de guanacaste” en aquel momento.
Laura Fernández los envió de urgencia a incorporarse a los acontecimientos, pues, una vez apresados, era a ellos a quienes correspondía proceder a encarcelarlos y cuidar de su seguridad.
Y la presidenta dijo, al enterarse y mandar a sus ministros con el rabo entre las piernas a San José, que eso demostraba la importancia de una debida comunicación y coordinación… ¡Qué cinismo y qué contraste! Mientras había ocho oficiales heridos, ellos disfrutaban de sus fiestas y guardaespaldas bien pagados.
No creo que Laura Fernández y su mini Chaves hayan entendido que, si se actuó de esa forma, es porque está comprobado que los ministerios a su cargo no son de confiar en la lucha contra el narco y la inseguridad y que, por el contrario, se ha tenido que poner las barbas en remojo.
Y no deja de sonar muy extraño que, en medio de la balacera y el operativo, el director del OIJ recibiera la llamada ministerial para informarle que a aquellos dos organismos que efectuaban el operativo se les iban a rebajar 5.000 millones más de su presupuesto operativo… Hecho no muy difícil de entender en la mente autocrática de Rodrigo Chaves.
Reitero mi respeto y aplauso a los miembros, todos y a todo nivel, del OIJ y la Fiscalía. Y con mi aplauso lanzo también un mensaje de advertencia a los costarricenses: si no EXIGIMOS AL PODER EJECUTIVO que respete la ley y termine ese enfrentamiento absurdo con el Poder Judicial y con todo aquel que se atreve a ponerles cara por su inmensa incapacidad para gobernar… nos va a llevar el diablo con cara de fascismo.
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Antes de Contraste, valor y mentiras, Óscar Aguilar Bulgarelli puso la fisga sobre los diputados que, desde la Asamblea Legislativa, actúan como ejecutores políticos contra las instituciones democráticas.