La posibilidad de un golpe de Estado en Costa Rica puede sonar extrema, pero hay movimientos políticos e institucionales que, vistos en conjunto, obligan al menos a plantear la pregunta y a observar con atención el rumbo que está tomando el país.
Hablar de un golpe de Estado no es poca cosa. Tampoco lo es mirar hacia otro lado cuando empiezan a aparecer señales que recuerdan procesos vividos en otros países. Lo que sigue es mi lectura, mi teoría y mi advertencia. Puedo equivocarme. Pero esto es lo que estoy viendo…
Rodrigo Chaves está creando el ambiente ideal para un golpe de Estado o un autogolpe de Estado.
Pilar Cisneros dijo el 31 de enero del 2025 que sí, que ellos querían una dictadura, pero una “dictadura del pueblo”. Luego, José Miguel Villalobos, quien fue abogado personal de Rodrigo Chaves y hoy es diputado de la República con el PPSO, dijo textualmente: “La idea es que alguien más encarne el movimiento (…) mientras nosotros hacemos los cambios necesarios para que Rodrigo Chaves regrese al poder lo más pronto posible y darle continuidad plena…”.
Hoy José Miguel Villalobos impulsa desde su curul una reforma para que Chaves pueda ser candidato a la Presidencia en el 2030. Hay que recordar que la Constitución reza que una persona que haya ocupado la Presidencia debe esperar dos periodos constitucionales para volver a presentar su nombre como candidato presidencial. O sea, Chaves debería esperar hasta el 2034 para poner su nombre en una papeleta presidencial, a ver si logra la Presidencia nuevamente.
Todos sabemos que Rodrigo Chaves sigue siendo el presidente de la República. Desde sus dos puestos oficiales, ministro de la Presidencia y ministro de Hacienda, maneja el poder político y el poder económico de Costa Rica.
Laura Fernández viene siendo una especie de secretaria de Gobierno o hasta podríamos decir una “testaferro del poder”.
Así como los narcos ponen lavacars, gasolineras, peluquerías y otros negocios lícitos a nombre de terceras personas para lavar sus negocios ilícitos, Chaves tiene la Presidencia con una testaferro.
Hay versiones no confirmadas de que Chaves sigue ocupando la oficina presidencial de Zapote y Laura ocupa una oficina adjunta. Esta versión no me atrevo a confirmarla, pues nadie puede entrar con teléfonos celulares o cámaras a ese búnker.
Cuando Rodrigo Chaves “se reeligió” en la persona de Laura Fernández dijo: “Ya tenemos el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo y ahora vamos por el Poder Judicial…”.
Es de todos sabido que, desde Hacienda, Rodrigo Chaves ha buscado estrangular al OIJ y al Poder Judicial recortando presupuesto, lo mismo que al TSE.
Y ahora vamos a mi teoría de cómo Chaves podría dar un golpe de Estado…
Al ser Chaves el ministro de Hacienda y quien toma las decisiones en el gobierno “de Laura”, va a estrangular económicamente al OIJ durante los próximos tres años y medio. Cuando vea que la popularidad del chavismo es tal que les indique que perderán las elecciones del 2030, usarán la Fuerza Pública y tomarán por la fuerza el TSE, quitarán a los magistrados a la fuerza y nombrarán a sus amigotes para poder hacer fraude desde adentro del TSE.
Mientras tanto, en los próximos meses veremos cómo los grupos “cívicos” tomarán fuerza y la violencia contra opositores será cada día más fuerte. Opositores serán silenciados no solamente socialmente, sino que serán desaparecidos —desapariciones forzosas— o habrá “muertes misteriosas” que harán ver como accidentales o producto del crimen común.
El estrangulamiento al OIJ y al Poder Judicial no es solo por la vendetta de Chaves por las investigaciones en su contra, por sus múltiples causas penales pendientes y por las cuales no se le puede llevar a juicio debido a su inmunidad. El asunto va más allá: el chavismo necesita debilitar al OIJ para que, cuando llegue el momento de tomar el TSE con la Fuerza Pública, no haya una fuerza policial que los detenga.
Cuando vemos los ejemplos de países que ya caminaron este camino, vemos los patrones de debilitamiento de las fuerzas del orden. En países donde hay ejército, el aspirante a dictador lo divide: debilita a los opositores y fortalece a sus leales. Así, cuando llega el momento del golpe, el ejército está dividido, pero quienes no están con el gobernante no tienen recursos, mientras sus lacayos han sido equipados.
En Costa Rica vemos eso. Mientras Chaves debilita al OIJ, fortalece a la Fuerza Pública para tenerla de su lado…
El término que se usa es “blindaje contra golpes”: ese debilitamiento de las fuerzas del orden o del ejército.
En Costa Rica hemos visto, además, cómo Chaves utiliza la DIS y se crean subgrupos internos que, en algún momento, fueron catalogados como un “OIJ paralelo”. Estos grupos son leales a su creador…
Ejemplos tenemos con Irán, donde se desfinanció al ejército y se crearon grupos leales al régimen. También lo hizo Hugo Chávez en Venezuela: desfinanció al ejército y fortaleció las milicias bolivarianas.
Cuando uno ve los procesos que han llevado a otros países a la dictadura y ve lo que pasa en Costa Rica, se convence de que estamos en la ruta de la dictadura. Pero para llegar ahí debe darse un golpe de Estado y yo estoy absolutamente convencido —aunque puede que me equivoque— de que en esa ruta hay un golpe de Estado gestándose en la mente enferma de Rodrigo Chaves.