Mientras desde el chavismo señalan a la mora judicial como uno de los grandes males del país, una resolución judicial documenta que José Miguel Villalobos pidió posponer el juicio en el que defendía a un femicida.
La contradicción está escrita en un expediente judicial. José Miguel Villalobos Umaña, hoy candidato a diputado, ejerció la defensa de un hombre procesado por femicidio y solicitó trasladar la fecha del debate. Mientras desde el chavismo se señala la mora judicial y se cuestionan los atrasos en los tribunales, uno de los hombres que pretende llegar al Congreso bajo sus banderas pidió precisamente retrasar un juicio en el que una familia esperaba justicia por un femicidio.
La resolución 00161-2025 del Tribunal de Apelación de Sentencia Penal de Guanacaste deja en evidencia el verdadero rostro del abogado José Miguel Villalobos Umaña, quien defendió a un médico acusado de femicidio y, además, pidió retrasar el juicio donde se buscaba justicia para la víctima.
El expediente 20-001514-0060-PE detalla que el acusado —un médico que utilizó sus conocimientos profesionales para suministrar a su esposa una mezcla letal de medicamentos— fue procesado por el delito de femicidio.
El Ministerio Público solicitó la prórroga de prisión preventiva ante los riesgos procesales, y el tribunal confirmó que la demora fue provocada por la defensa de Villalobos, quien pidió mover el juicio de junio a diciembre de 2025.
cita textualmente la resolución judicial.
Cuando Villalobos fue sustituido, el nuevo abogado pidió adelantar el juicio, demostrando que la postergación fue una maniobra directa del abogado de Chaves y ahora aspirante a diputado.
El defensor de los peores
No es la primera vez que José Miguel Villalobos aparece en expedientes donde los acusados enfrentan delitos graves como violación, homicidio o femicidio.
Su historial revela un patrón: dilatar procesos, recusar jueces, interponer recursos y alegar violaciones al debido proceso con el fin de favorecer a sus clientes más oscuros.
Detrás del disfraz de abogado respetable, emerge un operador experto en torcer el tiempo judicial para desgastar a las víctimas y alargar la impunidad.
Del banquillo al Congreso
El mismo hombre que pidió atrasar el juicio por la muerte violenta de una mujer quiere ahora legislar en nombre del pueblo costarricense.
Villalobos busca una diputación mientras su nombre aparece en causas donde la justicia se convirtió en un laberinto manipulado por su propia estrategia.
La contradicción es brutal: quien defendió a un femicida pretende dictar leyes sobre derechos humanos y justicia penal.
¿Puede un país confiar en alguien que ha hecho carrera defendiendo a los agresores y callando a las víctimas?
El caso de Guanacaste no solo desnuda la naturaleza de un expediente judicial: expone el doble discurso de José Miguel Villalobos, un abogado que hace política con los mismos métodos con los que litiga: retrasar, confundir y manipular.