El hijo de Inca Guzmán, hombre de confianza de Rodrigo Chaves, fue sorprendido con un celular, un chip y otros dispositivos electrónicos en La Reforma, donde integraba el grupo encargado de custodiar a alias Diablo. El caso plantea serios interrogantes sobre los controles de seguridad y las pruebas de polígrafo anunciadas por el Gobierno.
Inca Guzmán, uno de los principales encargados de la seguridad de Rodrigo Chaves, vuelve al centro de la controversia tras el decomiso de dispositivos electrónicos a su hijo dentro de máxima seguridad. Mientras el Gobierno presume de sus controles de confianza, el caso exige explicaciones sobre cómo se supervisa a los funcionarios encargados de custodiar a sospechosos de narcotráfico de alto perfil.
No se trata de un policía cualquiera. Es el hijo de Eduardo «Inca» Guzmán López, uno de los principales encargados de la seguridad de Rodrigo Chaves durante su primer gobierno y funcionario de la Unidad Especial de Intervención (UEI), adscrita al Ministerio de la Presidencia.
Maiker Guzmán Charpantier, agente de la Unidad Especial de Apoyo (UEA), fue detenido tras ser sorprendido con un teléfono celular, un chip y otros dispositivos electrónicos dentro del centro penitenciario La Reforma, donde integraba el grupo encargado de custodiar a Alejandro Arias Monge, alias Diablo, y Jonathan Pérez Méndez, alias Tan.
Radio Zurqui examinó el informe policial JEF-1402-2026, fechado el 15 de octubre, que documenta el decomiso y las circunstancias del hallazgo.
El hijo de Inca negó llevar electrónicos y terminó descubierto
El informe revela un detalle especialmente comprometedor.
Antes de la inspección, el funcionario aseguró que no portaba dispositivos electrónicos. Sin embargo, los policías penitenciarios encontraron entre sus pertenencias un teléfono Huawei, un chip Kolbi, una batería portátil, cables y adaptadores. También llevaba un reloj inteligente.
Todo esto ocurrió después de haber atravesado los puestos de control del centro penitenciario.
Cuando fue descubierto, Guzmán Charpantier alegó que había olvidado dejar los aparatos en los casilleros.
El caso fue comunicado a la Fiscalía y los dispositivos quedaron decomisados.
Aunque el documento no acredita que los artículos estuvieran destinados a Diablo, las circunstancias exigen esclarecer por qué un agente asignado a custodiarlo ingresó con dispositivos prohibidos y negó inicialmente portarlos.
¿Pasaron el polígrafo los hombres cercanos a Chaves?
En junio de 2026, el Gobierno presidido por Laura Fernández anunció pruebas de polígrafo a 33 altos funcionarios policiales y la separación de siete que no las aprobaron.
Las evaluaciones incluyeron preguntas relacionadas con narcotráfico, crimen organizado y beneficios ilícitos.
La mandataria aseguró que los directores de la DIS y de la UEI superaron las pruebas.
Pero ahora surgen preguntas que no pueden despacharse con discursos de mano dura:
¿Fue evaluado Maiker Guzmán antes de ser destinado a custodiar a Diablo?
¿Se sometió su padre, Inca Guzmán, a las mismas pruebas de confiabilidad?
¿Quién decidió asignar al hijo de un funcionario tan cercano a Chaves a la vigilancia de uno de los sospechosos de narcotráfico más conocidos del país?
Las pruebas anunciadas para altos mandos no permiten establecer si padre e hijo fueron examinados. Hasta el momento, no existe confirmación pública sobre ese extremo.
Inca Guzmán, Casa Presidencial y una conexión que exige explicaciones
El caso adquiere otra dimensión por los antecedentes públicos del padre.
Según información publicada por CRHoy, el OIJ recibió señalamientos sobre la supuesta conformación de un grupo especial vinculado a Casa Presidencial para perseguir a Diablo, que presuntamente habría sido liderado por el propio Inca Guzmán.
Esos señalamientos no constituyen hechos judicialmente demostrados ni implican que el padre participara en la conducta investigada de su hijo.
Sin embargo, la coincidencia merece un escrutinio institucional: un funcionario relacionado con la seguridad presidencial apareció mencionado en informaciones sobre una operación para localizar a Diablo y ahora su hijo es detenido mientras integraba el equipo encargado de custodiarlo.
¿Qué responsabilidad corresponde a los superiores que autorizaron esa asignación? ¿Tenía Inca Guzmán alguna intervención en las decisiones operativas relacionadas con esa custodia? ¿Examinará Casa Presidencial los protocolos de confianza y posibles conflictos de interés?
Aquí no basta con escudarse en que el parentesco no demuestra complicidad. Estamos hablando del hijo de uno de los hombres de confianza de Rodrigo Chaves, sorprendido con dispositivos electrónicos no declarados en la cárcel donde custodiaba a alias Diablo. Esto expone una grave falla en los controles de seguridad que el Gobierno tiene la obligación de explicar.
Casa Presidencial y el Ministerio de Seguridad no pueden lavarse las manos. Deben responder quién autorizó esa asignación, qué controles de confianza superó el funcionario y si su padre tuvo alguna intervención en las decisiones relacionadas con esa custodia.
La Fiscalía deberá establecer las responsabilidades penales, pero la responsabilidad política por los controles del aparato de seguridad no puede esconderse detrás de una investigación judicial.
¡La mano dura contra el narcotráfico también debe aplicarse cuando las preguntas incómodas llegan hasta las puertas de Casa Presidencial!