Alerta máxima: Se gesta en Zapote un plan de autogolpe institucional

Autogolpe en gestación

Rodrigo Chaves y su círculo más cercano estarían preparando una renuncia estratégica para manipular la sucesión presidencial y victimizarse en plena campaña electoral.

El rumor de un plan de autogolpe institucional toma fuerza en Zapote y Cuesta de Moras, donde varias fuentes confidenciales coinciden en una trama que involucra la renuncia escalonada del presidente Rodrigo Chaves Robles y sus dos vicepresidentes, con el fin de desencadenar una crisis política controlada que allane el camino electoral para el oficialismo.

Según información exclusiva obtenida por Radio Zurqui, Rodrigo Chaves renunciaría antes del 31 de julio, límite que establece la Constitución Política para que un miembro del Poder Ejecutivo pueda aspirar a una diputación. El objetivo: hacer campaña abiertamente, aparecer en vallas publicitarias, y eludir cualquier sanción por beligerancia política.

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Pero el plan no se detiene ahí. Tras la supuesta renuncia del mandatario, Stephan Brunner, primer vicepresidente, asumiría de forma interina y también presentaría su renuncia en poco tiempo, abriendo así el paso a la segunda vicepresidenta, Mary Munive.

Y aquí comienza la fase más peligrosa: Munive también dimitiría, por lo que el poder recaería en el actual presidente de la Asamblea Legislativa, Rodrigo Arias Sánchez. En ese punto, el aparato de comunicación oficialista lanzaría una campaña masiva de desinformación, culpando a la oposición de “forzar” las renuncias, denunciando un “golpe de Estado” ficticio y posicionando al oficialismo como “víctima” en un clima político artificialmente polarizado.

El abogado y exministro Juan Diego Castro, cercano al círculo de Chaves, habría aludido a esta teoría en redes sociales y en televisión nacional, aunque el video original fue eliminado, lo que levanta más sospechas sobre su veracidad y propósito.

Este posible escenario, que degrada la institucionalidad democrática, plantea un grave desafío para la estabilidad del país. La campaña del oficialismo rumbo al 2026 podría entonces construirse sobre una narrativa manipulada: “los demócratas perseguidos por golpistas”.

Costa Rica se enfrenta a un callejón sin salida institucional. El papel de la oposición y su capacidad para desmantelar la campaña de desinformación que se avecina será clave para evitar una deriva autoritaria disfrazada de legalidad.


 

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