Bukele muestra el camino: así se construye una dictadura desde la democracia

“Esto pasó en El Salvador y puede pasar en Costa Rica si no reaccionamos a tiempo.”

El Salvador cayó en la trampa: reelección indefinida, represión y ley mordaza. ¿Será Costa Rica la próxima si no reaccionamos a tiempo?

La advertencia no es exagerada, es urgente. El proceso que llevó a Nayib Bukele de la presidencia democrática a una dictadura disfrazada no ocurrió en un día, ni en cuatro años, sino que fue el resultado de una estrategia progresiva de concentración del poder, que hoy mantiene a El Salvador bajo un régimen autoritario con apariencia de legalidad.

En 2019, Bukele llegó al poder prometiendo un discurso antisistema, limpieza de la corrupción y seguridad. Para muchos salvadoreños, fue el “salvador” de la patria. Lo que siguió fue una seguidilla de pasos meticulosamente ejecutados para desmantelar los pesos y contrapesos del Estado.

En 2021, tras arrasar en las elecciones legislativas, su partido tomó el control de 2/3 del Congreso. En cuestión de semanas, destituyó a los magistrados constitucionales y al fiscal general. A partir de ese momento, el oficialismo controlaba el Poder Judicial. El principio republicano de la división de poderes fue destruido sin disparar una sola bala.

Ese mismo año, una nueva Sala Constitucional afín a Bukele le habilitó la reelección inmediata, pese a la prohibición expresa en la Constitución salvadoreña. En 2022, instauró un régimen de excepción indefinido, suspendiendo derechos fundamentales y encarcelando a miles sin juicio. En 2023, rediseñó el mapa electoral para eliminar municipios, reducir diputados y favorecer a su partido.

En febrero de 2024, Bukele fue reelegido con el 85% de los votos. En abril, modificó la Constitución para eliminar el requisito de doble legislatura para aprobar reformas constitucionales. En enero de 2025, se ratificó el cambio y se allanó el camino para lo inevitable: la reelección indefinida.

En julio de 2025, se aprobó la eliminación de la segunda vuelta y la extensión del mandato presidencial. Ese fue el punto final: Bukele puede reelegirse cuantas veces quiera.

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A esto se suma la aprobación de la ley de agentes extranjeros, que criminaliza a medios de comunicación, ONGs y críticos del gobierno, y la ley mordaza, con la que periodistas fueron perseguidos, detenidos o forzados al exilio.

¿Costa Rica corre el mismo riesgo?

Sí. Y el paralelismo con el gobierno de Rodrigo Chaves es escalofriante. Discurso antisistema, ataque constante a la prensa y al Poder Judicial, desinformación sistemática, búsqueda de mayorías legislativas sumisas, centralización del poder en Zapote, y el desprecio absoluto por los contrapesos democráticos.

Los pasos están claros. Bukele lo hizo con votos. No necesitó tanques, solo astucia y complacencia popular.
¿Vamos a esperar a estar como El Salvador para reaccionar?


📍 Voces desde la Plaza de la Democracia

En un recorrido de Radio Zurqui por la Plaza de la Democracia, preguntamos a costarricenses comunes qué opinan del caso salvadoreño. Las respuestas no se hicieron esperar:

🗣️ María González, vendedora ambulante de Hatillo, fue clara:

“Una dictadura no se construye de la noche a la mañana: se cocina lentamente, con aplausos.”

🗣️ José Luis Rojas, pensionado de San Pedro, comentó con nostalgia:

“El Salvador cayó por no reaccionar a tiempo. ¿Vamos a repetir ese error?”

🗣️ Laura Jiménez, estudiante universitaria de Cartago, señaló preocupada:

“Bukele transformó la democracia en una herramienta de poder perpetuo.”

🗣️ Carlos Méndez, Estudiante de la UCR, lanzó su advertencia:

“Rodrigo Chaves avanza por el mismo camino, y Costa Rica está en riesgo.”

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