El vicepresidente oficializa su salida… pero con un error de calendario que podría inhabilitarlo
Stephan Brunner Neibig, actual Primer Vicepresidente de la República, presentó su renuncia el pasado 30 de julio. Lo hizo por medio de una carta dirigida a la presidencia de la Asamblea Legislativa, en la que comunica que su salida será efectiva a partir del 1° de agosto del 2025. Y ahí, justo ahí, cometió el error que podría sepultar sus aspiraciones políticas.
En Costa Rica, las reglas del juego electoral son claras: los altos jerarcas del Poder Ejecutivo que quieran aspirar a una diputación deben abandonar el cargo antes de finalizar julio del año previo a las elecciones. Brunner, en su carta, dejó constancia de que su renuncia entra a regir un día después de la fecha límite.

Aunque la carta fue entregada dentro del plazo, el efecto legal depende de la fecha en que la renuncia surte efecto, no del momento en que se notifica. El propio texto, firmado de puño y letra, lo condena. Y con eso, su eventual candidatura como diputado del chavismo queda en la cuerda floja.
Más allá de la discusión jurídica, lo ocurrido evidencia una profunda falta de coordinación y torpeza política. ¿Nadie en Casa Presidencial, ni en su partido, ni entre sus asesores, fue capaz de advertirle el detalle técnico más importante de su salida? ¿O Brunner creyó que podía imponer su propio calendario electoral?
El error ya está documentado y sellado por la Asamblea Legislativa. Si decide lanzarse a la papeleta, las impugnaciones serán inmediatas. Y lo que hoy parece un pequeño traspié podría convertirse en una bomba jurídica.
El oficialismo vuelve a demostrar que, incluso para renunciar, la improvisación y el descuido son su sello distintivo. Y mientras el país enfrenta crisis reales, en Zapote se entretienen escribiendo mal las salidas.











