Chaves pide 40, pero ya tiene a Waldo: escándalos, deuda y casi nada que mostrar.
Mientras el presidente Rodrigo Chaves y su vocera parlamentaria Pilar Cisneros piden 40 diputados para la próxima Asamblea Legislativa —prometiendo con eso una “ciudad gobierno”, una “marina en Limón” y un “país de primer mundo”—, los costarricenses deben preguntarse: ¿40 como quién? ¿Como Waldo Agüero?
Waldo Agüero, actual diputado por San José y ficha del oficialismo chavista, representa la peor combinación entre nepotismo, escándalo, bajo desempeño y uso cuestionable de recursos públicos. Su paso por la Asamblea ha sido más decorativo que legislativo, pero eso no ha impedido que el pueblo le pague cerca de ₡153 millones en salarios, combustible y vehículo oficial, a pesar de vivir en Desamparados, a solo minutos de Cuesta de Moras.
Pero más allá de sus 867 kilómetros en giras oficiales —una cifra irrisoria para un legislador nacional—, lo que realmente mancha el nombre de Waldo es su vínculo con el escándalo de las estructuras paralelas en la campaña del 2022. Según múltiples denuncias, su hija Sofía Agüero, exasistente personal de Chaves durante esa campaña, habría recibido cerca de $200.000 de manera paralela, recursos que luego habrían financiado la candidatura legislativa de su padre.
El diputado del chavismo en San José arrastra escándalos familiares, bajo rendimiento legislativo y un juicio por cobro judicial mientras Rodrigo Chaves pide 40 como él para “transformar” Costa Rica.
Aún más perturbador es el rumor persistente —y no desmentido— de una relación sentimental entre Sofía Agüero, de 25 años en ese momento, y el entonces candidato Rodrigo Chaves, de 62. La frase del hoy presidente en un video ampliamente divulgado: “Mirá mi amor, qué hombre más feo tiene usted…” habría estado dirigida a ella, mientras el padre, el “honorable” Waldo, permanecía en silencio absoluto. ¿Ignorancia, complicidad o conveniencia?
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En cuanto a su labor legislativa, el balance es pobre y anodino. Ha recibido 37 salarios, con un promedio mensual de ₡3.849.608, y ha gastado ₡6.917.680 en gasolina, a pesar de que su domicilio está a menos de 15 kilómetros del Congreso. También ha usado vehículo oficial, generando un gasto adicional de ₡87.000.
Su productividad es igual de desalentadora. Solo dos proyectos suyos han sido convertidos en ley:
- La creación de la figura de persona mentora en el proceso penal juvenil.
- Un cambio menor en la composición del Consejo de Transporte Público.
El resto de su producción legislativa es difusa, poco relevante y sin mayor impacto nacional.
Para colmo, el diputado enfrenta un juicio activo en el Juzgado Segundo Especializado de Cobro del I Circuito Judicial de San José, donde se le reclama el pago de ₡4.336.438,36, según consta en expediente judicial presentado por la empresa Mayoreo del Istmo S.A.
Con todo esto sobre la mesa, cabe hacerse una pregunta clave:
¿Necesita Costa Rica 40 diputados como Waldo Agüero?
¿Es este el “país de primer mundo” que promete Chaves con su mayoría legislativa? Porque si el modelo a seguir es el de Agüero, entonces el futuro se parece más a una mala resaca que a una nación próspera.












