Ramos impulsa una renovación real del PLN
Excluye liderazgos vinculados con escándalos de corrupción y narcotráfico.
La campaña presidencial de Álvaro Ramos continúa consolidando su narrativa de renovación, transparencia y lucha contra la corrupción dentro del Partido Liberación Nacional (PLN), tomando decisiones firmes que lo diferencian de prácticas del pasado. Esta vez, la determinación se manifestó en la exclusión de Gustavo Viales, exdiputado y exsecretario general del PLN, del proceso de elección de delegados provinciales en Puntarenas.
Según denuncias del propio Viales, su marginación no fue casual, sino el resultado de una “directriz clara” emitida desde la campaña de Ramos. El objetivo: impedir su participación en la asamblea celebrada el sábado 19 de julio, donde también buscaba apoyo de sectores afines, entre ellos la diputada Sonia Rojas.
Viales no es un actor menor en la historia reciente del PLN. Durante su paso por la Asamblea Legislativa (2018-2022), fue severamente cuestionado por su vinculación indirecta con Darwin González Hernández, alias Pancho Villa, un líder narco condenado en 2024 a 12 años de prisión. En abril de 2021, el entonces diputado recogió documentos en el condominio donde fue detenido González, lo que generó sospechas que aún pesan sobre su figura pública.
La campaña de Álvaro Ramos, al confirmar la decisión de no respaldar a Viales, fue contundente:
“No se trata de personas, sino de señales. Y esta señal era necesaria.”
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En palabras del diputado Francisco Nicolás, esta medida es parte del mensaje que se quiere enviar al electorado:
“Se está trabajando fuertemente en demostrarle al país que este partido está luchando contra la corrupción y contra otra serie de factores inconvenientes de la sociedad (…) Lo que hicimos fue un ejercicio democrático”.
Junto a Nicolás, también figura el exdiputado Wagner Jiménez, ambos cercanos al expresidente legislativo Carlos Ricardo Benavides. Ninguno de ellos tiene intenciones de regresar al Congreso; su papel ahora es aportar desde la trinchera política y reforzar la campaña de Ramos impulsando liderazgos nuevos, sin manchas ni vínculos con el narcotráfico o la corrupción.
Este movimiento político refleja un cambio profundo dentro del PLN, donde la depuración de figuras señaladas por escándalos no es cosmética, sino estratégica. La figura de Álvaro Ramos, con un discurso centrado en la ética, la verdad y la regeneración del partido, continúa atrayendo a sectores hartos del clientelismo, el encubrimiento y los pactos de silencio.
Con cada acción, Ramos reafirma su compromiso con una Nueva Liberación Nacional, decidida a dejar atrás los pactos con lo inaceptable. Para muchos, este paso representa un punto de inflexión en el camino hacia una candidatura que aspira no solo a ganar votos, sino a recuperar la dignidad de la política costarricense.













