La respuesta de Silvia Aymerich no llegó por canales oficiales, sino en comentarios en redes sociales, donde negó señalamientos, introdujo afirmaciones sin respaldo y evitó responder el fondo del caso.
Tras la publicación de esta investigación, Silvia Aymerich respondió públicamente, aunque no mediante un pronunciamiento oficial ni en el espacio donde se expusieron los señalamientos, sino a través de comentarios en redes sociales en una publicación ajena al tema.
En su intervención, Silvia Aymerich negó de forma directa haber contado con escolta presidencial:
Nunca he tenido escolta porque imagínese qué notorio sería y en cuántos videos de TikTok andaría porque ya más de uno me hubiera grabado.
Sin embargo, en la misma respuesta, Silvia Aymerich sostuvo que “todos los hijos de los presidentes tienen por ley escolta presidencial”, una afirmación que no cuenta con respaldo normativo claro en la legislación vigente.
Versiones enfrentadas sobre la escolta
La declaración de Silvia Aymerich contrasta con lo señalado previamente por su exesposo, quien en su momento afirmó que ella sí contaba con escolta presidencial, en el marco de cuestionamientos públicos sobre su vínculo con el poder.
Denuncia previa sobre escolta presidencial
Este tema ya había sido expuesto anteriormente por Radio Zurquí, cuando el exesposo de Silvia Aymerich afirmó que ella contaba con escolta presidencial, en medio de un conflicto personal que trascendió al ámbito público.
Esta diferencia plantea dos versiones opuestas sobre un mismo hecho, sin que hasta ahora exista una aclaración oficial que permita resolver la contradicción.
Respuesta sin desmentido de fondo
Más allá de la negación puntual sobre la escolta, la respuesta de Silvia Aymerich no aborda de forma directa otros señalamientos centrales expuestos en la investigación.
En lugar de ello, su intervención se centra en cuestionar el manejo de la información, al señalar supuestas descontextualizaciones y ataques en su contra.
Tono confrontativo y ataques personales
El contenido de su respuesta también incluyó descalificaciones personales, alejándose de una aclaración concreta sobre los hechos.
Entre sus afirmaciones, se encuentran expresiones dirigidas a desacreditar a quienes han difundido la información, así como referencias personales que no aportan elementos verificables al debate.
Asimismo, Silvia Aymerich afirmó que el autor de la publicación se encuentra “escondido en México”, sin aportar evidencia que respalde dicha afirmación.
Un patrón en la respuesta de Silvia Aymerich
El conjunto de la intervención de Silvia Aymerich muestra un patrón claro:
La carga de la prueba
En su intervención, Silvia Aymerich no solo niega los señalamientos, sino que introduce un elemento adicional al trasladar implícitamente la responsabilidad de demostrar los hechos a terceros.
Este planteamiento refuerza el patrón observado en su respuesta: una negación sin desmentido integral, acompañada de un desplazamiento del debate hacia la exigencia de prueba, sin aportar elementos verificables que respalden su propia versión.
Este tipo de respuesta no constituye una desmentida integral, sino una reacción parcial que mantiene abiertas las interrogantes.
El caso de Silvia Aymerich sigue abierto
La reacción de Silvia Aymerich no cierra el debate.
Por el contrario, introduce nuevos elementos de análisis, especialmente en lo que respecta a la consistencia de sus declaraciones y la forma en que decide responder públicamente.
En ausencia de documentación o aclaraciones formales, el caso de Silvia Aymerich continúa generando cuestionamientos en el ámbito público y político en Costa Rica.
Fragmentos del mensaje de Silvia Aymerich
Tras la publicación, Silvia Aymerich respondió mediante un comentario en redes sociales, donde cuestionó los señalamientos y rechazó la veracidad de la información.
El mensaje completo incluyó además cuestionamientos al trabajo periodístico y referencias personales que no abordan de forma directa los elementos centrales expuestos en la investigación.

