El Congreso dio luz verde en segundo debate al expediente 24.860, impulsado por Rodrigo Arias tras iniciativa del propio Poder Judicial, para reforzar su sistema disciplinario.
La Asamblea Legislativa aprobó en segundo debate la reforma al régimen sancionador del Poder Judicial, una iniciativa planteada por la propia institución y acogida e impulsada en el Congreso por el diputado Presidente Rodrigo Arias Sánchez.
El expediente 24.860 introduce cambios clave en el sistema disciplinario judicial, con el objetivo de fortalecer los mecanismos de control interno y mejorar la capacidad de sancionar conductas indebidas.
Cambios en el régimen sancionador del Poder Judicial
La reforma al régimen sancionador del Poder Judicial amplía su alcance a personas servidoras judiciales, así como a integrantes de listas de suplentes, elegibles y meritorias.
Entre sus principales disposiciones destacan:
- Creación de órganos especializados en materia disciplinaria
- Clasificación de faltas en leves y graves
- Sanciones que incluyen suspensión, despido sin responsabilidad patronal y exclusión de listas
- Incorporación de medidas cautelares para atender casos urgentes
Además, la ley introduce herramientas más robustas para investigar posibles irregularidades dentro del sistema judicial.
Reforma impulsada desde el propio Poder Judicial
Uno de los elementos más relevantes de esta ley es su origen: el proyecto surge desde el propio Poder Judicial, lo que refleja un intento de fortalecer su estructura interna sin intervención externa directa.
El texto fue acogido e impulsado en la Asamblea Legislativa por el diputado Rodrigo Arias Sánchez, consolidando un proceso de articulación entre poderes del Estado.
Señal política en medio del debate institucional
La aprobación del nuevo régimen sancionador del Poder Judicial ocurre en un momento de tensión en el debate público sobre el rol de la justicia en Costa Rica.
En ese contexto, la reforma marca un contraste: plantea el fortalecimiento institucional mediante cambios internos y coordinación entre poderes, en lugar de dinámicas de confrontación.

