Claudia Dobles expone cómo el gobierno de Rodrigo Chaves mutiló el tren eléctrico, encareció los costos y dejó a medio millón de costarricenses sin transporte digno.
Claudia Dobles presentó este lunes “La verdad sobre el tren”, una exposición técnica y documentada que desmonta el discurso oficial del gobierno de Rodrigo Chaves sobre el proyecto ferroviario nacional.
El análisis revela que el proyecto original —concebido durante la administración Alvarado— no era un capricho ni un lujo, sino una obra estratégica de movilidad, sostenibilidad y equidad social que hoy se ve traicionada por un recorte improvisado, políticamente motivado y técnicamente insostenible.
Del desarrollo al desmantelamiento
El tren original contemplaba 84 kilómetros de red ferroviaria eléctrica, uniendo Alajuela, Heredia, San José y Cartago.
La versión mutilada de Chaves reduce el trazado a 51,5 kilómetros, dejando por fuera amplias zonas urbanas y más de 500.000 personas sin acceso.
Pero lo más grave: cada kilómetro del tren recortado es más caro, pasando de US$16,6 millones por km en el diseño original a US$18,3 millones por km en el nuevo plan del gobierno.
Es decir, menos tren, más caro.
La mentira de la tarifa
Mientras el proyecto original ofrecía tarifas de ₡500, la versión chavista del tren nos receta tarifas de ₡1.200. Una tarifa impagable para muchas personas usuarias. El gobierno de Chaves presume un tren donde se eliminan kilómetros, estaciones y beneficios sociales.
El resultado: un tren para menos gente, con menos cobertura y más deuda a largo plazo.
Pasos a desnivel y falsas promesas
Otra contradicción expuesta por Dobles es la supuesta “mejora” del plan recortado.
El documento muestra que mientras el tren original preveía un corredor integral de transporte con obras de descongestión y planificación urbana, el nuevo esquema aumenta los pasos a nivel y reduce la eficiencia del tránsito, contradiciendo la propaganda oficial sobre “movilidad inteligente”.
El gobierno promete un tren “más rápido”, pero sin respaldo técnico, sin estudios de demanda y sin modelo de operación.
El resultado es claro: una simulación de modernidad con olor a improvisación.
El país perdió más que un tren
El proyecto original representaba empleo, descarbonización, ordenamiento urbano y equidad territorial.
La versión de Chaves es apenas un tramo mutilado que simboliza la miopía de un régimen más interesado en demoler lo anterior que en construir futuro.
Costa Rica perdió una oportunidad histórica de desarrollo por simple revanchismo político.
“La verdad sobre el tren es que lo destruyeron por odio, no por eficiencia”, resume Dobles en su exposición.
Conclusión
El análisis deja al descubierto lo que el gobierno intentó esconder:
el recorte del tren eléctrico no fue un acto de ahorro, sino una mutilación de un proyecto país, motivada por soberbia y populismo.
El tren original era progreso, sostenibilidad y movilidad social.
El de Chaves es publicidad barata sobre rieles truncados.


