La diputada oficialista Mayuli Ortega regresó de México exhibiendo un Doctor Honoris Causa otorgado por el Centro Universitario de Ciencias e Investigación (CUCII). Pero al revisar quiénes rodearon la ceremonia, qué organizaciones participan en este circuito de reconocimientos y a quiénes han distinguido antes, el supuesto “honor” comienza a perder brillo.
El honoris causa de Mayuli Ortega podría parecer, a primera vista, una distinción académica más. Sin embargo, cuando se sigue el rastro del diploma aparecen el Claustro Mundial Universitario, el Concilio Doctoral de México y antecedentes de otros galardonados que convierten la ceremonia en algo mucho más cuestionable de lo que muestran las fotografías oficiales.
El 4 de setiembre de 2026, Mayuli Ortega Guzmán posó en Ciudad de México con toga, birrete y un diploma que la acredita como Doctor Honoris Causa.
El documento que Radio Zurquí pudo revisar lleva el nombre del Centro Universitario de Ciencias e Investigación (CUCII), está firmado por su rectora, María Guadalupe Jiménez Armenta, y asegura que Ortega merece la distinción por su “excelente desempeño”, su “liderazgo”, sus “valores” y su labor de “ayuda a la humanidad”.
La fotografía pretende transmitir solemnidad académica… Los antecedentes obligan a mirar más de cerca.

Un honoris causa que abre más preguntas de las que responde
CUCII existe y cuenta con programas académicos que poseen reconocimiento oficial de estudios en México. Eso debe quedar claro.
Pero también debe quedar clara otra cosa: un Doctor Honoris Causa no equivale a haber cursado un doctorado académico, no certifica estudios doctorales ni convierte por sí mismo al homenajeado en poseedor de un grado profesional obtenido mediante cursos, investigación y tesis.
Es un reconocimiento honorífico cuya credibilidad depende, fundamentalmente, del prestigio de quien lo entrega y de la rigurosidad con que selecciona a sus homenajeados.
Y es precisamente ahí donde comienzan las preguntas.
La ceremonia en la que apareció Mayuli Ortega no fue presentada públicamente únicamente como un acto de CUCII. Una crónica mexicana publicada después de la actividad atribuyó los doctorados honoris causa concedidos durante el evento al Claustro Mundial Universitario —Claustrus Universitarius Mundi Est— y al Concilio Doctoral de México.
Sin embargo, el diploma que sostiene Mayuli en sus manos dice otra cosa: quien aparece otorgando formalmente el reconocimiento es CUCII.
La contradicción resulta particularmente relevante.
¿Qué relación existe entre CUCII, el Claustro Mundial Universitario y el Concilio Doctoral de México?
Y una pregunta todavía más incómoda:
¿Está aportando CUCII el respaldo de una institución universitaria a reconocimientos promovidos por organizaciones cuya actividad pública se concentra precisamente en repartir premios, distinciones e investiduras?
No afirmamos que así sea.
Pero las fotografías, el diploma y los organizadores del acto hacen inevitable plantearlo.
Cada aporte, grande o pequeño, nos ayuda a seguir investigando, contrastando documentos y dejando registro.
El mismo circuito que reconoció al abogado de “El Mayo” Zambada
Aquí el asunto deja de ser anecdótico.
Una investigación publicada por 24 Horas documentó que en julio de 2023 Juan Pablo Penilla, posteriormente identificado como integrante del equipo legal de Ismael “El Mayo” Zambada, recibió en la Cámara de Diputados mexicana un reconocimiento por su labor a favor de la paz.
¿Quiénes entregaron aquellos diplomas?
El Concilio Doctoral de México, el Claustro Mundial Universitario y el Patronato del Salón de la Fama en México.
Dos de esos nombres vuelven a aparecer ahora alrededor de la ceremonia en la que fue investida Mayuli Ortega.
El mismo reportaje de 24 Horas cuestionó el carácter oficial de varios de estos reconocimientos y señaló que el Claustro Mundial Universitario no figuraba como institución educativa registrada ante la Secretaría de Educación Pública.
Eso no significa que CUCII y el Claustro sean una misma organización.
No lo son.
Precisamente por eso surge una pregunta aún más interesante: ¿por qué una ceremonia asociada públicamente al Claustro y al Concilio termina entregándole a Mayuli un diploma firmado y sellado por una universidad que sí posee programas reconocidos por la autoridad educativa mexicana?
Omar Gill Santini: otro honoris causa de CUCII
Mayuli tampoco es el primer político al que CUCII decide elevar al rango de Doctor Honoris Causa.
En marzo de 2020 la institución concedió esa misma distinción a Omar Rubén Gill Santini, entonces presidente municipal de Choix, Sinaloa.
La rectora María Guadalupe Jiménez Armenta —la misma que firma ahora el diploma de Mayuli— destacó entonces la “integridad”, “generosidad”, “valentía” y servicio público de Gill Santini.
Pero hay un detalle particularmente revelador.
CUCII había llegado a Choix en diciembre de 2018 y la propia crónica de la investidura señala que su instalación fue una de las primeras acciones educativas impulsadas por el gobierno de Omar Gill.
Poco más de un año después, esa universidad decidió concederle al alcalde su Doctor Honoris Causa.
No prueba ninguna ilegalidad.
Pero sí plantea una legítima pregunta sobre los criterios y la independencia con que se decidió conceder semejante reconocimiento.
Y los cuestionamientos alrededor de aquella administración llegarían después.
La Auditoría Superior del Estado de Sinaloa detectó, al revisar la cuenta pública de 2019 de Choix, pagos por aproximadamente 2,24 millones de pesos al alcalde y otros funcionarios bajo el concepto de riesgo laboral. También señaló falta de documentación justificativa en otros gastos.
Posteriormente, funcionarios municipales y el propio Gill defendieron la legalidad de las compensaciones y aseguraron contar con documentación para solventar las observaciones.
Es decir, CUCII había colocado su máxima distinción honorífica sobre un político cuya gestión terminaría pasando por importantes cuestionamientos de fiscalización.
Ahora decidió colocarla sobre Mayuli Ortega.
¿Tiene este honoris causa la misma validez que el acta mexicana de Mayuli?
La pregunta es deliberadamente incómoda.
Porque México y los documentos oficiales no son un territorio desconocido para Mayuli Ortega.
En 2017, durante su intento de participar como candidata en una elección municipal en Veracruz, autoridades mexicanas investigaron documentación utilizada para acreditar su nacionalidad.
La FEPADE presentó elementos ante un juez y Mayuli Ortega fue vinculada a proceso por su probable participación en la obtención ilícita de una credencial para votar. La investigación sostuvo que había proporcionado datos falsos respecto de su nacionalidad. La vinculación a proceso no equivale a una condena, pero demuestra que el cuestionamiento documental llegó mucho más lejos que una disputa política o una acusación en redes.
Caso Mayuli Ortega: 3 impactantes revelaciones del expediente en México
Antes del honoris causa, Mayuli Ortega ya había protagonizado otro episodio documental en México. Radio Zurquí revisó el expediente relacionado con el acta de nacimiento, su nacionalidad y el proceso surgido durante su intento de participar en una elección en Veracruz.
Años después, Mayuli vuelve de México con otro documento bajo el brazo.
Esta vez no pretende acreditar que nació allí.
Esta vez la acredita como Doctora Honoris Causa.
Por eso cabe la provocación:
¿Tiene este honoris causa la misma solidez que aquella acta mexicana con la que su nombre terminó frente a la justicia electoral?
Jurídicamente son documentos completamente diferentes y sería incorrecto equipararlos. Pero periodísticamente hay una pregunta común que sí corresponde formular: ¿Quién verificó lo que el documento pretende reconocer?
El diploma asegura que Mayuli Ortega fue escogida por su desempeño, liderazgo, trabajo social, valores y servicio a la humanidad.
Entonces CUCII debería poder explicar públicamente:
Precisamente por eso corresponde preguntar y permitir que los responsables expliquen cómo funciona el procedimiento.
Un diploma no borra los antecedentes
El problema del Doctor Honoris Causa de Mayuli Ortega no es la toga ni el marco dorado.
Es todo lo que aparece cuando uno mira detrás de la fotografía.
Una universidad que anteriormente honró a un alcalde poco después de que su gobierno impulsara la instalación de esa misma institución en su municipio.
Una ceremonia conectada públicamente con organizaciones dedicadas a conceder premios y reconocimientos.
Un Claustro Mundial que, junto con el mismo Concilio Doctoral que aparece ahora, llegó a reconocer a quien después sería identificado como integrante del equipo jurídico de “El Mayo” Zambada.
Y finalmente, una homenajeada cuyo propio historial mexicano incluye un proceso originado en documentación cuestionada sobre su nacionalidad.
Nada de eso permite afirmar que el diploma sea falso.
Pero sí permite preguntar cuánto pesa realmente ese “honor” cuando examinamos quién lo entrega, junto a quién lo entrega y a quiénes ha decidido honrar antes.