Un defensor que cambió la historia de miles de familias
El abogado que defendió la vida, la dignidad y la igualdad ahora busca la presidencia
Como abogado de varias parejas infértiles, Molina llevó al país ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, tras la prohibición absoluta impuesta en el año 2000. Su trabajo jurídico fue decisivo en el histórico caso Artavia Murillo y otros vs. Costa Rica, que culminó en 2012 con la condena al Estado costarricense y la orden de restituir el acceso a la FIV por violar el derecho a la vida privada, la libertad reproductiva y la igualdad.
Desde la presentación de los recursos iniciales hasta la supervisión internacional de cumplimiento, Boris Molina se convirtió en una de las caras visibles de la defensa de la dignidad humana, enfrentándose a sectores conservadores que buscaban mantener la prohibición. Su lucha no se limitó a los tribunales: compareció en el Congreso, abrió debates públicos y exigió que Costa Rica honrara sus compromisos internacionales.
Un reconocimiento continental sin precedentes
El impacto de su trabajo no solo transformó la vida de cientos de familias, sino que también trascendió fronteras. En 2019, Boris Molina recibió el Premio Estado de Derecho de la Federación Interamericana de Abogados (FIA) y el prestigioso Lexis Nexis Latin America Rule of Law Award 2019, una distinción que por primera vez fue otorgada a un costarricense. Este reconocimiento, uno de los más importantes del continente, lo consolidó como una figura jurídica influyente en América Latina y como un defensor ejemplar de los derechos humanos, la legalidad y la justicia.
De defensor de derechos humanos a aspirante presidencial
Hoy, Boris Molina se lanza a la carrera presidencial, reivindicando el mismo mensaje que lo llevó a enfrentar al Estado: que ningún poder político, religioso ni económico debe pasar por encima de la dignidad de las personas.
coherencia entre palabra, acción y resultados.
Mientras otros candidatos hablan de libertad o justicia como slogans, Molina puede señalar un logro concreto: haber devuelto derechos fundamentales a una población históricamente invisibilizada.
En un contexto de retrocesos democráticos, ataques institucionales y discursos de odio, su figura destaca por su capacidad jurídica, su valentía ética y su historial comprobado en la defensa de causas justas.
Un liderazgo que surge de causas reales, no de ocurrencias
Su paso al terreno electoral no es improvisado, sino la continuación lógica de una vida dedicada a defender personas frente al abuso del poder. Si en el pasado representó a parejas que solo querían formar una familia, hoy ofrece representar a un país entero que exige lo mismo: respeto, empatía y justicia.
Con un enfoque centrado en los derechos humanos, la institucionalidad democrática y soluciones basadas en evidencia, Boris Molina propone una visión distinta: un país donde la justicia no sea un privilegio, sino una obligación del Estado.
Costa Rica ya vio lo que Boris Molina es capaz de lograr


