Entre las leyendas del Mictlán, el arte y los emprendimientos, el homenaje organizado por Miriam Salas en Ciudad de México reivindicó al Xoloitzcuintle como símbolo ancestral y recordó que tener un perro no es una moda, sino una responsabilidad.
C IUDAD DE MÉXICO. Según las antiguas creencias mesoamericanas, cuando una persona moría comenzaba un largo y difícil recorrido hacia el Mictlán, el inframundo de la cosmovisión mexica. Para atravesar algunos de sus peligros necesitaba un compañero muy especial: un perro capaz de guiar su alma hasta el otro lado.
Ese animal era el Xoloitzcuintle, una de las razas caninas más antiguas de México, cuya historia está profundamente ligada a las tradiciones, las creencias y la identidad cultural del país.
Siglos después, el perro sagrado continúa ocupando un lugar especial en la memoria colectiva mexicana.
Para celebrar esa herencia, la artista Miriam Salas organizó un homenaje al Xoloitzcuintle en la colonia Portales de Ciudad de México, donde especialistas, artesanos, emprendedores y amantes de los animales se reunieron alrededor de un protagonista común.
Radio Zurqui | La Voz Desde El Exilio estuvo presente mediante una cobertura especial de Este Paisano, que documentó tanto las conferencias sobre esta raza ancestral como las historias de quienes encontraron en ella una fuente de inspiración y trabajo.

Xoloitzcuintle: el guardián de las almas y el camino al Mictlán
Una de las actividades centrales del homenaje fue la conferencia «Mitos y realidades», impartida por el médico veterinario Alejandro Ríos.
Durante su exposición, Ríos recorrió la historia del Xoloitzcuintle desde las culturas anteriores a la conquista española hasta su presencia en la sociedad contemporánea.
Explicó que su importancia no estaba limitada a la convivencia con las personas. En diversas culturas mesoamericanas, los perros también desempeñaban funciones rituales, religiosas y funerarias.
Su exposición abordó la relación del animal con Xólotl, deidad vinculada al mundo de los muertos, y las creencias sobre el recorrido de las almas hacia el Mictlán.
Según las tradiciones relatadas durante la conferencia, el difunto debía superar nueve niveles de dificultades antes de alcanzar su destino. En ese trayecto, el Xoloitzcuintle podía convertirse en su guía.
Pero existía una condición particularmente significativa: si la persona había maltratado a los perros durante su vida, el animal podía negarse a ayudarla a cruzar el río del inframundo.
La leyenda encierra una enseñanza que permanece vigente: la relación entre los seres humanos y los animales también implica respeto.
El vínculo histórico está respaldado por investigaciones arqueológicas. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) documenta la presencia del Xoloitzcuintle en las tradiciones funerarias mesoamericanas, incluidas ofrendas relacionadas con el viaje de las almas.
Ríos también explicó que, a lo largo de la historia, los perros desempeñaron distintos papeles en las sociedades prehispánicas, desde animales de compañía hasta su participación en prácticas alimentarias y rituales.
Asimismo, recordó el interés que despertaron los Xoloitzcuintles entre artistas como Frida Kahlo y Diego Rivera, así como los esfuerzos de recuperación de la raza durante el siglo XX.
La conferencia permitió comprender que el Xoloitzcuintle no es solamente un perro de apariencia singular, sino una expresión viva de la historia mexicana.
Un homenaje que reunió cultura, arte y comunidad
La celebración organizada por Miriam Salas fue mucho más que un encuentro de personas interesadas en una raza canina.
El programa incluyó conferencias sobre bienestar animal, historia, comportamiento, socialización y las tradiciones culturales asociadas al Xoloitzcuintle.
También abrió espacios para reflexionar sobre la muerte, el duelo y los vínculos afectivos que las personas establecen con sus animales de compañía.
La presencia de emprendedores y artesanos aportó otra dimensión al encuentro: el Xoloitzcuintle también inspira productos, diseños y pequeños negocios que encuentran en las tradiciones mexicanas una oportunidad para desarrollarse.
Durante nuestro recorrido, conversamos con varias de estas personas para conocer sus historias.
Casa Tuna: premios naturales y accesorios para perros
Una de nuestras primeras entrevistas fue con Ingrid, de Casa Tuna, un emprendimiento dedicado a comercializar productos para animales de compañía.
En su puesto encontramos orejas de cerdo y conejo deshidratadas, patas de pollo, tráqueas de res y otros productos utilizados como premios o artículos de masticación.
Ingrid explicó que su catálogo no está destinado exclusivamente a los Xoloitzcuintles, sino también a perros de otras razas y tamaños.
Además de los alimentos, Casa Tuna ofrece collares artesanales, chalecos, cobijas y accesorios.
La emprendedora comentó que trabaja mediante pedidos en línea y realiza entregas personales y envíos dentro de México.
Su participación demuestra cómo los encuentros culturales también funcionan como escaparates para pequeños negocios relacionados con el cuidado animal.
Victoria: dulces caseros inspirados en el arte de Miriam Salas
El recorrido continuó con Victoria, una emprendedora que llevó productos destinados a los visitantes humanos.
Entre sus propuestas encontramos donitas de canela decoradas con imágenes de pinturas de Miriam Salas, impresas sobre obleas comestibles.
También presentó pan de naranja casero, pan de muerto, gomitas y otros productos elaborados para la ocasión.
Durante la conversación, Victoria explicó cómo desarrolla su emprendimiento desde casa y comercializa parte de su producción en las inmediaciones de una universidad de Ciudad de México.
Su participación conectó la gastronomía artesanal con las expresiones artísticas presentes en el homenaje.
Desde Toluca: pan de elote, café mexicano y productos artesanales
Otra de las entrevistas fue con Asalia y Yaser, una pareja de emprendedores que llegó desde Toluca, Estado de México.
Su mesa reunía pan de elote, crema de cacahuate, crema de avellanas con cacao, granola y café mexicano.
Ambos explicaron que elaboran artesanalmente buena parte de sus productos, procurando utilizar ingredientes seleccionados y reducir el uso de azúcar añadida en algunas de sus preparaciones.
Una de sus propuestas más interesantes fue el café procedente de Chiapas, que comercializan molido para preparar en cafetera o mediante métodos tradicionales.
Durante la conversación también surgió una comparación entre las formas de preparar café en México y Costa Rica, particularmente el conocido café chorreado.
La pareja comentó que comercializa sus productos en Toluca, mantiene contacto con clientes de Ciudad de México y recibe pedidos a través de sus redes sociales.
Su presencia recordó que una celebración cultural también puede abrir oportunidades a pequeños productores de otras ciudades.
El Rebozo de Dolce: vestir a los perros con identidad mexicana
La emprendedora Trébol Muro, creadora de El Rebozo de Dolce, llevó una propuesta que combina diseño artesanal y cultura mexicana.
Su catálogo incluye jorongos, capas, chalecos, suéteres y otras prendas para perros de diferentes tamaños.
Durante nuestra entrevista explicó que parte de sus diseños utiliza textiles provenientes de Tlaxcala y que las prendas son confeccionadas y decoradas mediante trabajo artesanal.
«Todo es hecho artesanalmente por mujeres», destacó al explicar el proceso de elaboración de sus productos.
Sus prendas trasladan elementos del vestuario tradicional mexicano a la ropa para animales de compañía, dando lugar a una propuesta donde convergen creatividad, identidad cultural y emprendimiento.
La marca también comercializa sus productos por internet y ofrece envíos.
Odisea y Cicerón: el cuidado de la piel del Xoloitzcuintle
Uno de los aspectos que más llama la atención del Xoloitzcuintle es la ausencia de pelo en una de sus variedades.
Esta característica también plantea necesidades particulares de cuidado, especialmente de la piel.
Sobre este tema conversamos con Marina Chávez, creadora de Odisea y Cicerón, una línea de productos destinados al cuidado de los perros.
Entre los artículos que presentó encontramos champús, agua micelar, bálsamos para la nariz y las almohadillas de las patas, además de perfumes.
Marina explicó que desarrolla sus formulaciones pensando en las características de los animales y en la sensibilidad de su olfato.
También compartió una historia personal: el nombre de su emprendimiento nació de dos perros importantes en su vida, Cicerón y Odisea.
Su relato mostró cómo una experiencia afectiva puede convertirse en el punto de partida de un proyecto comercial especializado.
Velas artesanales: el Xoloitzcuintle también inspira luz y memoria
Otra de las participantes fue Karen Liset, quien presentó velas artesanales elaboradas con cera de soya e inspiradas en los símbolos del Día de Muertos.
Sus creaciones incorporaban figuras de Xoloitzcuintles, flores de cempasúchil y elementos relacionados con las ofrendas tradicionales.
Durante la entrevista explicó que trabaja personalmente en la decoración de las piezas.
«Yo la pinto a mano», comentó al mostrar una de sus figuras de madera inspiradas en la fotografía de su propio Xoloitzcuintle.
La emprendedora viajó desde Cuernavaca para participar en la celebración y compartió cómo su cariño por los animales se convirtió en inspiración para su trabajo artesanal.
Sus productos representaron otra manera de mantener presente la figura del perro ancestral dentro de las tradiciones mexicanas.
Tener un Xoloitzcuintle no es una moda: es una responsabilidad
Más allá de las leyendas, los productos y las actividades culturales, nuestro recorrido dejó una reflexión que merece especial atención.
Durante una conversación con el cuidador de varios Xoloitzcuintles, surgieron preguntas sobre su alimentación, sus cuidados y el costo que implica mantenerlos.
Fue en ese momento cuando Este Paisano hizo un llamado a quienes desean adquirir uno de estos animales:
«Tiene que saber que está adquiriendo un ser vivo y que no es una moda, que no es un impulso».
El mensaje fue claro: no se puede adquirir un perro por entusiasmo pasajero para después abandonarlo cuando desaparezca la novedad.
La misma preocupación apareció en la conferencia de Alejandro Ríos.
El veterinario señaló que el creciente interés por el Xoloitzcuintle es positivo para el reconocimiento de la raza, pero también advirtió sobre las consecuencias que pueden surgir cuando un animal se vuelve popular y aumenta la demanda por tenerlo.
La conservación de una raza no depende únicamente de su reproducción o de su presencia en exposiciones. También necesita personas dispuestas a ofrecer alimentación, atención veterinaria, tiempo, afecto y condiciones adecuadas durante toda su vida.
Y esa responsabilidad no es exclusiva de quienes tienen un Xoloitzcuintle. Se extiende a cualquier animal de compañía.
Un patrimonio cultural que México busca preservar
El homenaje organizado por Miriam Salas se produjo en un momento significativo para el reconocimiento del Xoloitzcuintle.
El 15 de abril de 2026, la Cámara de Diputados de México aprobó la iniciativa para declarar el 27 de octubre de cada año como Día Nacional del Xoloitzcuintle, en reconocimiento a su importancia histórica y cultural. La propuesta fue enviada al Senado para completar su trámite legislativo. Meses después, el 27 de octubre de 2026, el Gobierno de la Ciudad de México dio un paso adicional al declarar Patrimonio Cultural Inmaterial los saberes, creencias, prácticas y expresiones culturales vinculados con este perro ancestral.
La medida busca proteger y transmitir los conocimientos y tradiciones que distintas comunidades han mantenido vivos a través de las generaciones.
Es importante precisar que la declaratoria se refiere al patrimonio cultural asociado al Xoloitzcuintle y no constituye una protección directa de sus características biológicas como raza.
El reconocimiento representa un paso importante para la conservación de su memoria histórica.
Sin embargo, encuentros como el organizado por Miriam Salas demuestran que esa memoria no depende solamente de decisiones institucionales.
También permanece en las personas que investigan su historia, en las manos que elaboran artesanías, en las familias que comparten sus experiencias y en quienes asumen con responsabilidad el cuidado de estos animales.
El Xoloitzcuintle continúa siendo un puente entre el México ancestral y la sociedad contemporánea.
Un perro que, según las antiguas creencias, acompañaba a los muertos hacia el Mictlán y que hoy sigue acompañando a los vivos.
Radio Zurquí | La Voz Desde El Exilio
Fuentes: Cobertura periodística original de Radio Zurquí y Este Paisano; entrevistas realizadas durante el homenaje organizado por Miriam Salas; conferencia del MVZ Alejandro Ríos; Instituto Nacional de Antropología e Historia y Gobierno de la Ciudad de México.