El diputado Lira alerta sobre el golpe a la Constitución mientras la oposición se divide
La dictadura en El Salvador dejó de ser un riesgo para convertirse en una realidad palpable. La reforma constitucional impulsada por Nayib Bukele abre la puerta a la reelección continua e indefinida, un retroceso histórico que recuerda los peores momentos del chavismo en Venezuela.
Frente a este escenario, el diputado opositor Francisco Lira lanza una advertencia clara: “romper la mayoría de los diputados y ganar más alcaldías es la única forma de recuperar la confianza del pueblo”.
Mientras tanto, la oposición salvadoreña sigue mostrando fracturas profundas. GANA afirma que competirá en las elecciones de 2027 en todos los puestos, aunque paradójicamente reconoce como “inminente” la reelección de Bukele. El FMLN, por su parte, sigue sin definición y pospone hasta diciembre su decisión de presentar candidatura presidencial. La falta de claridad y unidad de la oposición se convierte en el mayor regalo para un presidente decidido a perpetuarse en el poder.
La manipulación constitucional como arma del poder
Lira recordó que la legalidad en El Salvador establecía elecciones legislativas y municipales cada tres años y presidenciales cada cinco. Sin embargo, con la reforma, Bukele concentra poder absoluto: convoca elecciones anticipadas, extiende el mandato presidencial a seis años y legaliza su permanencia indefinida. Una jugada que evidencia cómo la Constitución se manosea para servir al gobernante de turno.
Paradójicamente, mientras el oficialismo avanza con paso firme en el desmantelamiento democrático, voces opositoras insisten en confiar en la supuesta “transparencia” de los comicios. Esa ingenuidad política coloca al país frente a una tormenta autoritaria que se veía venir, pero que pocos tuvieron la valentía de enfrentar.
Una lección para Costa Rica
Lo que ocurre en El Salvador debe ser una alarma para toda Centroamérica. Cuando se abre la puerta a manipular la Constitución, la democracia deja de ser una garantía y se convierte en una herramienta del poder. Y aquí surge la comparación inevitable: la oposición costarricense también vive fragmentada, incapaz de construir consensos mientras cada grupo persigue sus propios intereses.
Desde Radio Zurqui aplaudimos la posición firme del diputado Francisco Lira, quien representa un faro de resistencia frente a la oscuridad del autoritarismo. Costa Rica debe mirar de cerca lo que sucede en El Salvador para no repetir esa historia. Porque cuando los pueblos se acostumbran a los abusos del poder, el precio siempre lo paga la democracia.











