Otro revés para José Miguel Villalobos: perdió la apelación en un caso de secuestro extorsivo. El episodio vuelve a poner bajo la lupa no solo a quiénes decide defender, sino una trayectoria marcada por casos que pierde y otros que termina abandonando.
El Tribunal de Apelación de Sentencia Penal del III Circuito Judicial de Alajuela, con sede en San Ramón, confirmó una condena de 15 años de prisión por secuestro extorsivo contra uno de los acusados defendidos por el abogado José Miguel Villalobos Umaña, actual aspirante a diputado.
La resolución N.º 00923-2025, redactada por el juez Raúl Madrigal Lizano, desmantela punto por punto la apelación presentada por Villalobos, quien alegó supuestas irregularidades en la incorporación de un video clave y en la orden de allanamiento. Sin embargo, el Tribunal concluyó que todas las pruebas fueron obtenidas de forma lícita y conforme al debido proceso.
En este caso, el video que mostraba al acusado exigiendo dinero a la madre de la víctima —residente en Panamá— fue determinante para demostrar la culpabilidad. Villalobos intentó invalidarlo bajo el argumento de que se trataba de una “prueba venida del extranjero”, pero la Cámara de Apelación desmontó su tesis al señalar que el video fue grabado en Costa Rica y enviado voluntariamente por la víctima a las autoridades judiciales.
El fallo también rechazó sus alegatos sobre una supuesta nulidad en la orden de allanamiento, calificando sus argumentos de “repetitivos e infundados”, y confirmó que la condena inicial del Tribunal Penal de Heredia se mantiene en todos sus extremos.
Defiende delincuentes… y pierde
Con este nuevo revés, José Miguel Villalobos suma otra derrota en una larga lista de casos donde ha defendido a femicidas, violadores, homicidas y ahora secuestradores, acumulando un historial marcado por tácticas dilatorias y recursos sin sustento jurídico.
Paradójicamente, el abogado —que se autoproclama defensor de la justicia— ahora busca un escaño en la Asamblea Legislativa, pretendiendo hacer leyes en un país donde casi nunca logra que se le den los casos.
Villalobos, conocido por sus discursos altisonantes y su estrategia de convertir cada caso en un espectáculo mediático, enfrenta una realidad judicial que lo contradice: la mayoría de sus clientes terminan condenados y sus apelaciones son sistemáticamente rechazadas por los tribunales superiores.