Un país bajo fuego mientras el gobierno calla y evade
Costa Rica atraviesa uno de los episodios más sangrientos de su historia reciente: seis personas asesinadas y al menos seis heridas en apenas tres días. Un menor de 14 años en Alajuelita, tres vidas segadas y cuatro heridos en Santa Ana, una mujer de 30 años muerta en Tibás y un joven de 24 ejecutado en Puntarenas. El país está de rodillas ante la violencia.
¿Quién responde? ¿Quién asume la responsabilidad de que las calles se hayan convertido en campos de batalla?
La respuesta es clara: Rodrigo Chaves, presidente de la República, y Mario Zamora, ministro de Seguridad Pública, son los responsables políticos de este desangre.
- Rodrigo Chaves ha reducido recursos y debilitado instituciones en materia de seguridad, mientras se dedica a discursos de confrontación y ataques a la prensa y otros poderes de la República
- Mario Zamora, en lugar de una estrategia efectiva contra el crimen, ha optado por la retórica vacía y la improvisación.
Costa Rica paga hoy con sangre la negligencia y la incapacidad de sus líderes. Mientras los asesinatos aumentan, la respuesta del gobierno se limita a excusas, culpas externas y un silencio cómplice que se vuelve insoportable.
Los costarricenses no merecen un gobierno de discursos vacíos, sino de acciones contundentes. Pero bajo el mando de Chaves y Zamora, la seguridad se convirtió en moneda de cambio para la politiquería.






