La Comisión Política del Frente Amplio condenó este domingo la actuación de la diputada oficialista Nayuribe Guadamuz, después de que compartiera y respaldara en Facebook una publicación que expresaba el deseo de que Ariel Robles fuera agredido físicamente. El partido calificó el episodio como una incitación a la violencia y una nueva manifestación del “talante autoritario del oficialismo”.
La temperatura del enfrentamiento político costarricense volvió a subir, esta vez después de que la diputada de Pueblo Soberano Nayuribe Guadamuz compartiera desde su cuenta de Facebook una publicación que incluía expresiones explícitas de violencia contra el exdiputado y excandidato presidencial del Frente Amplio, Ariel Robles.
La Comisión Política del Frente Amplio reaccionó este 30 de agosto mediante un comunicado en el que condenó lo ocurrido y señaló directamente a Nayuribe Guadamuz por haber compartido y avalado el mensaje.
Según el documento partidario, la diputada difundió una publicación procedente de un perfil que, de acuerdo con el Frente Amplio, “aparenta ser falso”, y acompañó el contenido afirmando que dicho perfil tenía “la boca totalmente embarrada de razón”.
Una publicación que desea una agresión física
El contenido difundido por Nayuribe Guadamuz fue mucho más allá de una crítica política contra Ariel Robles.
La publicación original, atribuida a Maximiliano Ovares, contenía un extenso ataque contra el dirigente frenteamplista y terminaba expresando abiertamente el deseo de que fuera agredido físicamente. En ese texto se plantea que algún “buen samaritano” le “reviente el marco del hocico” y se describe a Robles llorando mientras recoge sus dientes del suelo.
Pero Nayuribe Guadamuz no se limitó a compartir el enlace o a reproducirlo sin comentario. La diputada difundió el contenido desde su propia cuenta, respaldó expresamente al autor —señalando que tenía “la boca totalmente embarrada de razón”— y reprodujo bajo su nombre el pasaje en el que se desea una agresión física contra Ariel Robles. El propio Frente Amplio calificó ese acto como un aval a una incitación a la violencia.
En la publicación de Nayuribe Guadamuz puede leerse textualmente:
Y para finalizar ya con Ariel… Qué rico sería que algún día un buen samaritano le reviente el marco del hocico…
El mensaje continúa imaginando a Robles llorando mientras recoge sus dientes del suelo y concluye asegurando que quien escribió esas palabras no sería la única persona que desea que eso suceda.
La precisión es importante: Nayuribe Guadamuz no fue la autora original del texto de Maximiliano Ovares, pero sí decidió reproducirlo, difundirlo desde su propia plataforma y respaldarlo públicamente. No se trató, por tanto, de una publicación ajena apareciendo accidentalmente en su muro: hubo una acción consciente de amplificación y una expresión explícita de aprobación.
Y ahí está el centro de la controversia: una diputada de la República utilizó su espacio público para amplificar y avalar un mensaje que plantea como deseable que un adversario político sea golpeado hasta terminar recogiendo sus dientes del suelo.
Frente Amplio: “Inaceptable y antidemocrático”
La respuesta del Frente Amplio fue contundente.
La agrupación aseguró que el episodio constituye una “nueva muestra del talante autoritario del oficialismo” y sostuvo que alentar la violencia física contra adversarios políticos resulta “inaceptable y antidemocrático”.
El partido considera que Nayuribe Guadamuz cruzó una línea al avalar una publicación de esas características.
La diputada Guadamuz está cruzando la línea al avalar la incitación a la violencia física contra quienes piensan distinto al proyecto político del chavismo.
Afirma el comunicado.
El Frente Amplio manifestó además su solidaridad con Ariel Robles y planteó que el episodio trasciende a una disputa individual entre políticos.
Para la organización, lo ocurrido representa un problema relacionado con el clima democrático del país y con la forma en que sectores del oficialismo enfrentan a quienes cuestionan su proyecto político.
La advertencia del Frente Amplio
El cierre del comunicado aumenta todavía más el tono de la denuncia.
La Comisión Política sostiene que los proyectos autoritarios buscan violentar a quienes no coinciden con ellos o se niegan a subordinárseles. Luego lanza una advertencia al país: lo que hoy ocurre con Ariel Robles, afirma el partido, podría repetirse mañana contra cualquier otra persona que critique al Gobierno o al oficialismo.
La controversia vuelve a colocar sobre la mesa un asunto que supera las diferencias partidarias: hasta dónde puede llegar el discurso político antes de que la deshumanización del adversario termine convirtiendo una agresión física en algo aceptable, celebrable o incluso deseable.
No es lo mismo cuestionar duramente a un adversario, burlarse de él o combatir sus posiciones políticas que compartir una publicación que fantasea con verlo golpeado y recogiendo sus dientes del suelo.
Y mucho menos cuando quien amplifica ese mensaje ocupa una curul en la Asamblea Legislativa.
