Costa Rica queda fuera de los nuevos acuerdos comerciales anunciados por EE.UU.
El gobierno de Estados Unidos anunció esta semana una serie de acuerdos y acercamientos comerciales con países de América Latina. Costa Rica no aparece en la lista.
La omisión es significativa: se da justamente cuando el país enfrenta un arancel del 15% para sus exportaciones —uno de los más altos de la región— mientras otros países centroamericanos mantienen tarifas del 10% o menos.
La exclusión ocurre pese a que el presidente Rodrigo Chaves insistió durante meses en que su administración se estaba “portando bien” con Washington para evitar sanciones. Incluso llegó a declarar que Costa Rica debía ser “amable con el hermano mayor” y que EE.UU. “nos estaba tratando muy bien”. Los hechos lo desmienten.
Trump no invitó a Rodrigo Chaves a su toma de posesión
A nivel diplomático, la señal fue igual de clara:
Rodrigo Chaves no fue invitado a la toma de poder del presidente Donald Trump en Washington.
Para los analistas en relaciones internacionales, esta decisión representa una marcada distancia política. En ceremonias de traspaso, Estados Unidos suele incluir a aliados estratégicos o socios confiables. La ausencia de Costa Rica confirma que la Casa Blanca no considera al gobierno de Chaves un actor relevante, estable o recomendable.
Las fricciones del último año lo explican:
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Aranceles crecientes.
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Exclusión de acuerdos regionales.
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Poca atención diplomática.
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Ningún gesto político hacia la administración Chaves.
En términos prácticos: no hay confianza política en Zapote.
La sombra del crimen organizado en el entorno presidencial pesa en Washington
Mientras Donald Trump ha construido buena parte de su discurso en torno a la “guerra contra el narcotráfico”, en Costa Rica ocurre lo contrario.
El abogado José Miguel Villalobos, defensor histórico de narcotraficantes, asesinos y violadores, se convirtió en abogado personal de Rodrigo Chaves en el proceso de levantamiento de inmunidad.
Ahora, públicamente, busca una diputación por el partido del Presidente.
La señal que esto envía fuera del país —especialmente a agencias estadounidenses como la DEA y el Departamento de Estado— es profundamente negativa.
Para Washington, un mandatario rodeado de figuras con ese historial representa un riesgo reputacional y de seguridad.
La combinación es explosiva:
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Aranceles al alza.
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Aislamiento diplomático.
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Desconfianza de EE.UU.
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Entorno político con vínculos polémicos.
¿Quedará el camino despejado para investigaciones cuando Chaves deje el poder?
En círculos diplomáticos y de seguridad, existe una lectura recurrente:
Estados Unidos suele mantener distancia de gobiernos cuyos entornos están bajo observación.
La exclusión de acuerdos, el aumento de aranceles y la ausencia en eventos clave como la toma de posesión de Trump, pueden interpretarse como una advertencia silenciosa.
Hoy Chaves está protegido por su cargo.
Mañana no.
Si la DEA o el Departamento de Justicia tienen líneas abiertas de investigación sobre actores del entorno presidencial, el panorama podría cambiar drásticamente cuando pierda el fuero y la protección política.


