Una bolsa de dólares, un diputado y un “amigo” conveniente
El empresario y actor indio reaparece como benefactor del chavismo, tras pagar casi mil dólares para librar de problemas al diputado Alexander Barrantes. Sus vínculos con Rodrigo Chaves, el ICE y la educación privada exponen el doble discurso del gobierno que destruye la educación pública.
Según reportes de medios nacionales, Sharan llegó al lugar del incidente con una bolsa llena de dinero en efectivo y pagó alrededor de 890 dólares al afectado para cubrir los daños materiales y evitar que el diputado chavista enfrentara consecuencias mayores.
El episodio, más allá de su carácter anecdótico, revela la red de protección e influencia que rodea a los aliados del chavismo costarricense. Porque, ¿Quién camina por San José con una bolsa llena de dólares, listo para “salvarle la campana” a un amigo diputado?
Un viejo conocido del chavismo y de Rodrigo Chaves
El nombre de Prabhakar Sharan Prasad no es nuevo en los pasillos del poder. Durante la campaña presidencial de Rodrigo Chaves, se le vio participar activamente en reuniones políticas, incluyendo actividades en la Universidad Castro Carazo —propiedad de su esposa—, donde coincidió con figuras como el propio Chaves, el diputado Alexander Barrantes, y otros dirigentes del oficialismo.

También se documentaron encuentros suyos con Stephan Brunner, exvicepresidente de la República, y con altos funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores, entre ellos la vicecanciller Lydia Peralta, en gestiones impulsadas precisamente por Barrantes.

En fotografías y registros públicos, Sharan aparece acompañado de Brunner, Barrantes y el embajador de Portugal, Gonçalo Teles, promoviendo su empresa Pacific Investment Corp., con la que pretendía concretar negocios millonarios con el ICE bajo la promesa de introducir buses eléctricos y tecnología verde.

Educación privada y destrucción de la educación pública
Prabhakar Sharan y su esposa —propietaria de la Universidad Castro Carazo— representan el rostro empresarial de una educación privada que crece al mismo ritmo en que el gobierno de Chaves desmantela la educación pública.
Mientras se recortan presupuestos y se debilitan instituciones como el MEP, el auge de universidades privadas asociadas a empresarios con conexiones políticas refleja un modelo de país donde los amigos del poder prosperan a costa del abandono del Estado.
El chavismo costarricense ha intentado presentarse como un gobierno “contra las élites”, pero los hechos demuestran lo contrario: favores, negocios y salvatandas en dólares son la moneda corriente entre sus aliados.
El salvador de los suyos
Que un empresario extranjero, con vínculos políticos y empresariales en el oficialismo, aparezca pagando casi mil dólares en efectivo para cubrir los errores de un diputado chavista, debería encender todas las alarmas.
No se trata de un acto de solidaridad, sino de una muestra más del poder paralelo y del blindaje que protege a quienes orbitan alrededor del régimen.
En cualquier gobierno democrático serio, esto sería motivo de una investigación inmediata: ¿De dónde salió ese dinero? ¿Por qué intervino un tercero? ¿Qué vínculos formales o informales existen entre Sharan, Barrantes y el entorno presidencial?
Preguntas que siguen sin respuesta, pero cuya dirección apunta al corazón del chavismo costarricense.
El amigo de todos los negocios
El caso de Prabhakar Sharan Prasad no es una anécdota aislada, sino el retrato fiel de un gobierno que combina el discurso populista con prácticas de clientelismo y favores cruzados.
Mientras la educación pública agoniza y los agricultores enfrentan abandono, los amigos del poder cierran negocios, organizan reuniones diplomáticas y sacan fajos de dólares para apagar incendios políticos.
En la Costa Rica de Rodrigo Chaves, la moral se compra en efectivo y los “amigos” pagan en dólares.












