Pilar Cisneros, del discurso al doble discurso
La jefa oficialista que antes apoyaba al agro hoy bloquea el rescate de los productores nacionales.
Durante años, Pilar Cisneros fue presentada como una aliada del sector agrícola costarricense. En foros y columnas —incluso contratada por productores arroceros como panelista— defendía con vehemencia la soberanía alimentaria, la importancia del campo nacional y la necesidad de proteger a los agricultores del vaivén de los precios internacionales.
En una mesa redonda titulada “¿Qué podemos hacer ante la crisis alimentaria?”, Cisneros llegó a decir:

Ese mensaje la convirtió en símbolo de respaldo al productor nacional. Sin embargo, los hechos recientes muestran una transformación radical: la comunicadora que se presentaba como “defensora del agro” se ha convertido en una de sus principales adversarias políticas.
La voltereta: del apoyo al ataque
Hoy, desde la jefatura de fracción del partido de gobierno, Pilar Cisneros no solo ha negado su apoyo al sector arrocero, sino que ha liderado el rechazo al proyecto FONARROZ, una iniciativa que busca rescatar la producción nacional ante la crisis provocada por la llamada Ruta del Arroz.
En septiembre de 2025, Cisneros afirmó en el Plenario que los arroceros costarricenses eran “ineficientes” y que “debían buscar otras alternativas” si no podían competir con países como Uruguay o Argentina.
Sus palabras fueron consideradas una ofensa directa por el sector, que recordó que Costa Rica produce entre 4 y 5 toneladas por hectárea, cifras que se acercan a los estándares internacionales.
El presidente de CONARROZ respondió con dureza:
De la soberanía alimentaria al desmantelamiento del agro
La contradicción se hace aún más evidente si se compara su discurso actual con el del pasado.
La misma Cisneros que exaltaba la producción nacional y pedía cuidar “lo que tenemos y hasta sin celular si hace falta”, hoy defiende la apertura indiscriminada de importaciones y se opone a los fondos de auxilio para el agro.
La Ruta del Arroz, impulsada por el presidente Rodrigo Chaves y respaldada por su fracción, redujo los aranceles de importación del 35 % al 4 %, destruyendo el mercado interno y beneficiando a los grandes importadores.
Los resultados hablan por sí solos:
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La producción nacional cayó más del 60 % entre 2022 y 2024.
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Más de 300 productores han abandonado el cultivo.
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El precio al consumidor no bajó, pese a las promesas del gobierno.
Aun con estos datos, Cisneros se mantiene firme en su apoyo a una política que quebró al campesino y no alivió al consumidor.
FONARROZ: el rescate que Cisneros bloquea
El proyecto de ley FONARROZ (Expediente 24.211) busca crear un fondo nacional de fortalecimiento y competitividad para los productores de arroz, garantizando un mínimo de apoyo estatal y financiamiento justo para sostener la producción nacional.
El plan ha recibido el respaldo de la Cámara Nacional de Agricultura, el CONARROZ y múltiples economistas agrícolas, que lo ven como una herramienta clave para preservar la soberanía alimentaria.
Sin embargo, Cisneros y su fracción se han convertido en su principal obstáculo: han votado contra su priorización, han presentado mociones dilatorias y han tildado el fondo de “subvención ineficiente”.
Una incoherencia pagada por todos
El giro de Pilar Cisneros no es solo un asunto ideológico: es una incoherencia con consecuencias económicas y sociales reales.
Durante años, el sector arrocero la contrató como moderadora y panelista para impulsar el mensaje de apoyo al productor nacional. Hoy, desde el poder, devuelve la mano con desprecio y desdén, alineándose con los intereses de los grandes importadores y del Ejecutivo.
La periodista que antes hablaba de “no jugar con la comida de los costarricenses” es hoy parte del gobierno que desmanteló el sistema de protección del arroz y destruyó cientos de empleos rurales.
Conclusión: traición al campo y a su propia palabra
Pilar Cisneros cambió de bandera. De la defensora del productor nacional pasó a ser la vocera del modelo que lo aplasta.
Su rechazo a FONARROZ, sus ataques a CONARROZ y su defensa ciega de la Ruta del Arroz evidencian que el discurso de apoyo al agro era solo una máscara mediática.
Hoy, los agricultores que antes la aplaudían en los foros ven cómo la mujer que les prometía apoyo se convirtió en verdugo.
Y Costa Rica, en lugar de avanzar hacia la soberanía alimentaria que ella predicaba, retrocede hacia la dependencia extranjera más peligrosa en décadas.






