Gerald Campos reveló públicamente los nombres de 14 personas con orden de captura y anunció una “cacería” para detenerlas, justo cuando autoridades judiciales denuncian recortes que podrían debilitar al OIJ frente al crimen organizado.
Hacer pública la identidad de una persona buscada no es necesariamente irregular. La pregunta es otra: ¿Por qué anunciar anticipadamente quiénes serán los objetivos de un operativo antes de presentar las capturas?
El ministro de Seguridad, Gerald Campos, no anunció la captura de 14 personas. Hizo algo bastante más llamativo: anunció públicamente que iba por ellas, reveló sus nombres, las estructuras criminales con las que las autoridades las relacionan y hasta bautizó la operación como una “cacería”.
Divulgar la identidad de una persona buscada no es, por sí mismo, extraordinario. El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) también publica fotografías y nombres cuando necesita colaboración ciudadana, y Fuerza Pública puede ejecutar órdenes judiciales.
Pero aquí hay una diferencia difícil de ignorar: primero vino el anuncio; las capturas, todavía no.
Campos puso frente a cámaras una lista de objetivos y comunicó que las autoridades irían tras ellos. A partir de ese momento, cualquiera de esas personas que no supiera que estaba en la mira quedó formalmente advertida de que el Estado la estaba buscando.
¿Era necesario hacerlo antes de detenerlas?
¿Favorece una investigación anunciarle públicamente a un objetivo que las autoridades van detrás de él?
¿O estamos ante una demostración política de fuerza cuyo costo operativo terminará pagando la propia Policía Judicial si alguno de los buscados cambia de escondite, teléfono, contactos o forma de desplazarse?
Michael Soto, director interino del OIJ, estuvo presente en la actividad. Ese dato impide sostener que Gerald Campos actuó a espaldas de la Policía Judicial y tampoco existe evidencia para afirmar que pretendiera favorecer deliberadamente a los fugitivos.
Pero su presencia tampoco borra la contradicción.
Porque el anuncio ocurre precisamente cuando el Ejecutivo mantiene una dura confrontación con las autoridades judiciales y mientras el OIJ denuncia que los recortes presupuestarios amenazan su capacidad para enfrentar al crimen organizado.
El escenario, por tanto, resulta incómodo: al OIJ se le reducen recursos para investigar y capturar delincuentes, mientras desde el Ejecutivo se anuncian públicamente los nombres de quienes todavía faltan por capturar.
Puede tratarse de estrategia policial, de espectáculo político o de una decisión difícil de explicar.
Pero una pregunta queda flotando sobre toda la operación:
si alguno logra desaparecer después de saber públicamente que iban por él, ¿quién asumirá el costo de haber encendido las luces antes de cerrar la puerta?
Gerald Campos anuncia capturas mientras el OIJ denuncia recortes
La controversia adquiere mayor dimensión porque ocurre en medio de una abierta confrontación entre el Poder Ejecutivo y autoridades judiciales.
Este 24 de agosto, magistrados, el Ministerio Público y autoridades del OIJ cuestionaron un recorte de ¢23.722 millones al presupuesto judicial. Aproximadamente ¢9.536 millones impactarían al OIJ, institución encargada de investigar estructuras de crimen organizado.
El fiscal general, Carlo Díaz, advirtió que reducir las capacidades del Ministerio Público y del OIJ podría facilitar que posteriormente se les acuse de ineficiencia, y vinculó ese escenario con la ofensiva política contra el Poder Judicial.
Michael Soto también alertó sobre las consecuencias que una reducción presupuestaria podría tener en la lucha contra el crimen organizado.
La contradicción resulta difícil de ignorar: mientras se reducen recursos a la Policía Judicial y se cuestiona la efectividad de las instituciones judiciales, el Ejecutivo convierte una futura operación de captura en un anuncio público de fuerza.
Si los 14 son detenidos, el Gobierno podrá mostrar los resultados.
Pero si alguno desaparece después del anuncio de Gerald Campos, quedará una pregunta incómoda: ¿era realmente necesario advertir públicamente que iban por ellos?