El Tribunal Supremo de Elecciones cerró el escrutinio definitivo de las elecciones nacionales 2026 y confirmó oficialmente los resultados emitidos por las juntas receptoras de votos en todo el país.
El escrutinio definitivo de las elecciones nacionales 2026 concluyó este viernes a las 12:50 p.m., cuando el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) terminó el recuento de la última de las 7.063 juntas receptoras de votos (JRV). Con ello, la autoridad electoral certifica los resultados emitidos originalmente en cada mesa y reafirma la solidez del sistema democrático costarricense.
En tan solo nueve días y medio hábiles, las magistradas y los magistrados del TSE, acompañados de sus equipos técnicos y con la presencia de fiscales partidarios, completaron el escrutinio definitivo de las elecciones celebradas el 1.º de febrero.
Recuento total como garantía del escrutinio definitivo
Para este proceso se incluyó el reconteo total de papeletas legislativas, conforme a la Ley n.° 10.590, “Ley para el fortalecimiento del reconteo electoral”, publicada el 3 de diciembre de 2024.
Esta normativa obliga al recuento completo como una garantía adicional de blindaje y transparencia.
Durante el escrutinio definitivo:
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Se revisó la totalidad de papeletas.
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Se verificó la documentación electoral de cada JRV.
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Se certificaron actas y resultados finales.
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No se presentó ninguna demanda de nulidad.
Las sesiones del escrutinio definitivo contaron con la participación de aproximadamente 200 personas y fueron transmitidas diariamente por el canal oficial del TSE, además de poner a disposición pública las boletas y actas en su sitio web.
Este nivel de apertura constituye uno de los pilares del modelo electoral costarricense.
El escrutinio confirma los resultados de las juntas
El escrutinio definitivo consiste en la revisión y calificación de la documentación electoral de cada junta habilitada, con el objetivo de certificar formalmente los resultados de la elección nacional.
En este caso, el escrutinio no alteró la voluntad expresada en las urnas. Por el contrario, confirmó los resultados consignados en las actas de cada junta receptora de votos. El TSE no sustituye el conteo de mesa; lo revisa, lo valida y lo certifica técnicamente.
Este punto adquiere especial relevancia en un contexto donde sectores del chavismo han lanzado cuestionamientos políticos contra la institucionalidad electoral. Sin embargo, el cierre del escrutinio definitivo con reconteo total, presencia de fiscales de todos los partidos y ausencia de nulidades constituye una ratificación técnica de la legitimidad del proceso.
El Código Electoral establece que el escrutinio definitivo debe concluir en un plazo máximo de 30 días para la elección presidencial y 60 días para la legislativa.
El Tribunal cumplió sobradamente con esos tiempos.


Qué sigue ahora
Concluido el escrutinio definitivo, el TSE deberá esperar tres días hábiles para que los partidos presenten eventuales demandas de nulidad. Superado ese plazo, podrá emitir oficialmente las declaratorias de elección de:
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Presidencia de la República
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Dos Vicepresidencias
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57 diputaciones a la Asamblea Legislativa
Posteriormente se anunciarán las fechas para la entrega de credenciales correspondientes al período 2026-2030.
La finalización del escrutinio definitivo marca, en términos técnicos, el cierre de la fase más sensible del proceso electoral. Es el momento en que la voluntad popular, expresada en cada papeleta, adquiere certificación jurídica plena.
El rol constitucional del TSE en la democracia costarricense
El Tribunal Supremo de Elecciones es un órgano constitucional independiente. No responde al Poder Ejecutivo ni a intereses partidarios. Su función es garantizar que cada voto sea contado y que los resultados electorales reflejen fielmente la decisión ciudadana.
El escrutinio definitivo es la herramienta jurídica que convierte el conteo preliminar en resultado oficial. Cuando el TSE concluye el escrutinio definitivo, lo que hace es blindar el proceso frente a cualquier duda política.
En medio de narrativas que intentan erosionar la confianza institucional, el mensaje es claro:
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El sistema funcionó.
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El reconteo fue total.
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No hubo nulidades.
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La fiscalización fue multipartidaria.
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Los resultados de las juntas fueron ratificados.
El cierre del escrutinio definitivo no es un acto político. Es un acto técnico, jurídico y constitucional que consolida la democracia.
Costa Rica ha construido su estabilidad democrática sobre procesos electorales transparentes. La culminación del escrutinio definitivo de 2026 reafirma esa tradición y coloca nuevamente al TSE como garante de la voluntad popular.


