Democracia que camina entre montañas
En tiempos en que el oficialismo busca debilitar las instituciones, el Tribunal Supremo de Elecciones reafirma su papel como guardián de la democracia costarricense.
San José, Costa Rica. En medio de los intentos del gobierno de Rodrigo Chaves y su vocera Pilar Cisneros por deslegitimar al Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), la institución demuestra con hechos lo que ha sido por más de siete décadas: el pilar de la democracia costarricense.
Desde este 3 y hasta el 21 de noviembre, funcionarios del TSE recorren comunidades indígenas de Turrialba, Matina, Pococí y Puerto Jiménez, llevando hasta los rincones más alejados del país servicios esenciales de identificación y registración civil, en una gira que beneficiará a más de 8.000 personas.
Los funcionarios visitan casa por casa comunidades como Dachari, Ulugri, Paso Marcos, Santubal y Barra del Colorado, atendiendo reconocimientos, declaraciones de nacimiento, reposición de cédulas, registros de paternidad responsable y emisión de certificados civiles.
Además, bajo la modalidad de punto fijo, brindan la Tarjeta de Identidad de Menores (TIM) a jóvenes entre 12 y 17 años, garantizando el derecho fundamental a la identidad en territorios donde las oficinas regionales quedan a horas de distancia.
El TSE: guardián de la voluntad popular
Mientras desde Zapote se intenta sembrar dudas y ataques contra la autoridad electoral, el TSE responde con trabajo, transparencia y presencia territorial.
Este operativo no solo entrega documentos: entrega confianza, reafirmando que Costa Rica cuenta con un árbitro electoral independiente, profesional y comprometido con cada ciudadano, viva donde viva.
En tiempos de populismo autoritario, el TSE sigue siendo el escudo que protege la democracia de los embates del poder. Su labor no se limita a organizar elecciones, sino a garantizar que toda persona tenga nombre, registro y derechos, porque sin identidad no hay ciudadanía y sin ciudadanía no hay democracia.
Una lección de institucionalidad
La gira del TSE por zonas indígenas no es un simple trámite burocrático: es una declaración de principios.
En un país donde algunos quieren socavar la confianza en las instituciones, el Tribunal se levanta como ejemplo de servicio público, eficiencia y respeto por la dignidad humana.
Mientras otros buscan destruir, el TSE construye democracia, paso a paso, rostro a rostro, documento a documento.











