Desde Veracruz, Ecatepec, Iztapalapa y distintos puntos de la Ciudad de México, miles de personas llegaron este domingo al Zócalo para el cierre de la gira nacional de la presidenta Claudia Sheinbaum. Radio Zurqui caminó entre la multitud, escuchó el ambiente y conversó con algunos de los asistentes sobre las razones que los llevaron hasta la plaza.
Más allá del templete, de las consignas y del mensaje presidencial, quisimos mirar hacia abajo, hacia la gente que ocupaba la plaza. ¿Quiénes habían llegado hasta el Zócalo y por qué estaban ahí? Durante varias horas caminamos entre los asistentes, escuchamos sus conversaciones y les hicimos una pregunta sencilla: qué ven en el gobierno de Claudia Sheinbaum para haber decidido acompañarla esa mañana.
A las 9:45 de la mañana ya había miles de sillas ocupadas sobre la plancha del Zócalo de la Ciudad de México.
Faltaba todavía más de una hora para la aparición de la presidenta Claudia Sheinbaum, pero la plaza llevaba rato despierta.
Este Paisano caminó entre las sillas y los espacios todavía disponibles, grabando, observando y escuchando. La intención era sencilla: documentar lo que ocurriera y conversar con quienes habían decidido pasar la mañana del domingo frente a Palacio Nacional.
Salimos del Zócalo y avanzamos por la calle 5 de Mayo hasta la esquina con Isabel la Católica. Por la calzada caminaban grupos de personas rumbo a la plaza.
“¡Claudia, escucha, estamos en tu lucha!”, coreaban unos.
“¡Es un honor estar con Claudia hoy!”, respondían otros.
Cuando regresamos, el escenario había cambiado.
Los accesos al Zócalo para el público estaban cerrados porque la plancha ya no tenía capacidad para recibir a más personas. Las autoridades orientaban a quienes continuaban llegando hacia otros sectores del Centro Histórico donde habían sido instaladas pantallas para seguir el acto.
Nosotros pudimos ingresar nuevamente tras identificarnos como prensa.
Una mujer, un cartel y un viaje desde Veracruz
Entre la multitud apareció una señora sosteniendo un cartel con dos palabras: “Salud universal”.
Nos acercamos.
Había viajado desde Veracruz para estar en el Zócalo. Frente a nuestra cámara agradeció a la llamada Cuarta Transformación y habló de los cambios que, desde su perspectiva, se han realizado en el sistema de salud.
No sería la única persona que mencionaría la salud durante la mañana.
Unos metros más adelante encontramos a Azucena González, quien llegó desde Ecatepec.
Azucena calificó positivamente, en términos generales, el gobierno de Claudia Sheinbaum. Cuando le preguntamos por qué, habló principalmente de los programas sociales.
“Ha habido apoyo a adultos mayores y a los más necesitados (…) se está apoyando a la gente más que a las empresas”, nos dijo.
Después recordó una de las consignas políticas asociadas al expresidente Andrés Manuel López Obrador: “Primero los pobres”.
“Reconozco que todavía falta”
También desde la alcaldía Gustavo A. Madero llegó Angélica Esquivel.
Ella dijo apoyar a la presidenta por los cambios que asegura haber observado, aunque introdujo un matiz que se repetiría en otras conversaciones: considera que todavía hay asuntos pendientes.
Destacó los apoyos a la educación y a las mujeres y señaló la salud y la seguridad como dos áreas en las que espera mayores avances.
“Reconozco que todavía falta”, explicó.
A la Cuarta Transformación como proyecto le dio un 8 de 10. Para el gobierno de Sheinbaum fue más optimista: considera que, con más trabajo, podría llegar a un 10.
Antes de despedirse quiso hacer una aclaración:
No es empleada del gobierno.
Las conversaciones recogidas durante este recorrido no pretenden constituir una encuesta ni representar al conjunto de la población mexicana. Son las voces de algunas de las personas que decidieron asistir a un acto convocado para escuchar y acompañar a la presidenta.
“México tiene mucha presidenta”
Pocos minutos después de las 11 de la mañana comenzó a escucharse desde el escenario la voz de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada.
“México tiene mucha presidenta”, dijo ante la multitud, antes de la intervención de Claudia Sheinbaum.
Entre el público encontramos entonces a Amparo Montalvo, quien había llegado desde Iztapalapa.
Montalvo explicó que acudió para apoyar a la presidenta y vinculó su respaldo con su oposición a los proyectos políticos de derecha que avanzan en otros países latinoamericanos.
“Esta ciudad y este país son de derechos y de izquierda”, afirmó.
Dijo sentirse representada tanto por el gobierno de Claudia Sheinbaum como por el de Clara Brugada, quien gobernó anteriormente Iztapalapa.
Cuando le pedimos calificar la gestión presidencial, se rio antes de responder: “Once”.
Para Amparo, hay que continuar “dando la lucha” y visibilizando primero las cosas que, desde su perspectiva, el gobierno está haciendo bien.
El discurso seguía; el Zócalo también
Mientras desde el escenario continuaba el mensaje presidencial, alrededor seguía ocurriendo la vida cotidiana del Centro Histórico.
Había vendedores, personas buscando un espacio desde donde mirar las pantallas, familias, grupos que caminaban juntos y otros que escuchaban el discurso desde donde habían logrado encontrar lugar.
Fue ahí donde conversamos con Diana y su esposo Eduardo, ambos de la capital.
Habían llegado para escuchar a la presidenta.
Cuando les preguntamos por los principales aciertos del proyecto político que apoyan, mencionaron dos temas: la política social y la seguridad.
Para ellos existe un antes y un después en la política mexicana a partir del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, al que atribuyen haber roto con lo que describen como “la política vieja de México”.
Soberanía: del templete a la gente
El mensaje de Claudia Sheinbaum durante el cierre de su gira nacional de rendición de cuentas puso énfasis en conceptos como independencia, soberanía, libertad, democracia y justicia social. La presidenta rechazó además cualquier injerencia o intervencionismo extranjero en México y defendió que el destino del país corresponde decidirlo al pueblo mexicano.
Pero quizá una de las coincidencias más interesantes de la mañana ocurrió lejos del templete.
Jesús Castañeda, quien llegó desde Gustavo A. Madero, también quiso hablar de soberanía.
Calificó el trabajo de Claudia Sheinbaum como “excelente”, pero cuando le preguntamos qué destacaría por encima de todo lo demás no mencionó una ayuda económica ni un programa social.
Habló de la defensa del país.
Para él, lo más importante para un mexicano es la defensa de su soberanía.
Era prácticamente el mismo concepto que, a pocos metros de distancia, ocupaba una parte central del discurso presidencial.
Una mañana bajo el sol del Zócalo
El acto terminó siendo algo más que un discurso pronunciado desde una tarima.
Desde temprano llegaron personas de Veracruz, Ecatepec, Iztapalapa, Gustavo A. Madero y otros puntos de la capital. Unos hablaron de pensiones y programas sociales. Otros de educación, mujeres, salud, seguridad o soberanía.
También hubo quienes reconocieron problemas pendientes.
Bajo el sol del mediodía, la concentración transcurrió de manera ordenada mientras miles de personas permanecían en la plaza y sus alrededores escuchando a la primera mujer que ocupa la Presidencia de México.
Nosotros fuimos al Zócalo a observar y preguntar.
Y entre consignas, sillas, vendedores, pantallas y una plaza que terminó quedándose sin espacio, encontramos algo que no cabe en las cifras de un informe de gobierno: las razones personales de quienes decidieron levantarse un domingo y caminar hasta el corazón de la Ciudad de México para estar ahí.