Rodrigo Escalante frenó las giras, abrió el baúl de sus propias canciones y encontró en la tecnología una forma inesperada de volver a empezar. Ahora enfrenta su pasado musical en un proyecto que resume con una frase: “O te actualizas o te mueres”.
El cantautor mexicano no abandonó la música: cambió el escenario. Después del desgaste físico, los viajes y una pausa que también le exigió su salud, Rodrigo Escalante se encerró en su “búnker” para rescatar canciones olvidadas, reconstruirlas con nuevas herramientas y poner frente a frente al músico que las escribió con el que hoy intenta reinventarlas.
Después de años de conciertos, viajes, festivales, peñas y una rutina que terminó chocando con su trabajo, su vida familiar y hasta con su salud, el cantautor mexicano decidió frenar. No fue una despedida de la canción, sino el comienzo de una etapa distinta: menos carretera y más horas encerrado en el espacio que él mismo llama “el búnker”.
Rodrigo Escalante hizo una pausa en los escenarios
Durante una conversación con Radio Zurquí y Este Paisano, Rodrigo Escalante reveló algo que hasta ese momento prácticamente había mantenido dentro de su círculo más cercano: unos seis meses atrás tomó la decisión de hacer una pausa en las peñas, los bares y las giras.
En 2023 llegó a realizar alrededor de 50 conciertos en medio año. La experiencia le permitió conocer público nuevo y llevar sus canciones a distintos espacios, pero mantener ese ritmo comenzó a cobrar una factura demasiado alta.
Rodrigo Escalante tiene un trabajo con horario regular y diariamente debe desplazarse varias horas. A eso se suma su vida familiar, el cuidado de sus suegros —personas mayores que requieren atención— y el tiempo que procura compartir con su hija.
La suma terminó siendo difícil de sostener.
La energía ya no me dio y mi salud me exigió hacer una pausa.
La decisión no significa que haya renunciado completamente a presentarse. Continúa aceptando invitaciones para festivales y actividades que tengan una logística más organizada, pero dejó de gestionar de manera permanente conciertos y giras por su cuenta.
Ese cambio liberó algo que para Rodrigo Escalante comenzaba a resultar escaso: tiempo para crear.
El búnker se convirtió en un laboratorio musical
El tiempo que antes dedicaba a preparar viajes y presentaciones comenzó a utilizarlo para escribir, arreglar, reeditar y rescatar canciones.
Y entonces apareció una pregunta.
¿Qué hacer con decenas de composiciones que llevaban años prácticamente escondidas?
Rodrigo Escalante calcula que ha escrito alrededor de 400 canciones durante su carrera. Unas 200 o 250 han pasado de alguna manera por plataformas y redes, mientras muchas otras quedaron guardadas, olvidadas o publicadas en versiones acústicas que apenas encontraron audiencia.
Algunas tenían unas cuantas decenas de reproducciones.
Ahí comenzó la transformación.
Rodrigo decidió aprender herramientas de producción digital que durante años había dejado en manos de otros. Tomó cursos, revisó tutoriales y comenzó a experimentar con programas que le permitieran intervenir nuevamente sus propias composiciones.
La idea no era pedirle a una inteligencia artificial que escribiera canciones por él.
Era exactamente lo contrario: recuperar canciones que ya había escrito.
Rodrigo versus Rodrigo
De ese proceso nació Rodrigo versus Rodrigo.
El nombre resume perfectamente la propuesta: el compositor de hace diez o quince años enfrentándose al productor que Rodrigo Escalante está aprendiendo a ser hoy.
Canciones registradas desde hace años, algunas publicadas originalmente de manera acústica o casi artesanal, comenzaron a recibir nuevos arreglos, texturas, instrumentos e incluso tratamientos vocales distintos.
Una de esas canciones fue Fotosintaxis.
La composición prácticamente había pasado inadvertida en su versión anterior. Escalante la recuperó, volvió a trabajarla y comenzó a experimentar con todas las posibilidades que ofrecen las nuevas herramientas digitales.
Para él, ahí apareció una certeza:
O te actualizas o te mueres.
No se trata únicamente de inteligencia artificial. Escalante habla de producción digital, edición, software, nuevos instrumentos y herramientas capaces de acelerar procesos que anteriormente podían tomar meses.
Y utiliza una comparación muy mexicana para explicar el dilema.
Durante años, producir una canción de manera tradicional podía significar meses de arreglos, estudio, músicos, grabaciones y recursos económicos.
Era, en sus palabras, insistir en que todo fuera “tortilla a mano”.
Ahora ya no quiere imponerse esa obligación.
Inteligencia artificial sin esconder la autoría
La discusión inevitable aparece cuando las nuevas versiones incorporan herramientas de inteligencia artificial.
Rodrigo Escalante no pretende ocultarlo.
Al contrario.
Explica que las canciones de Rodrigo versus Rodrigo son composiciones que ya existían, fueron escritas por él y, en muchos casos, cuentan con registros de autor desde hace años.
La tecnología entra después.
Puede intervenir en el sonido, los instrumentos, los arreglos o incluso generar tratamientos vocales que permiten escuchar una composición con características completamente distintas a las originales.
Para Escalante existe una frontera importante: la herramienta no sustituye al autor.
Él conserva algo a lo que no piensa renunciar.
Escribir canciones.
Lo mío es escribir canciones.
Por eso procura indicar en sus publicaciones cómo fue producida cada pieza y qué herramientas fueron utilizadas.
No quiere presentar como completamente orgánico algo que no lo es.
De ahí también la identidad visual de Rodrigo versus Rodrigo: una parte humana y otra tecnológica.
Las canciones olvidadas comenzaron a despertar
El experimento no solamente le devolvió entusiasmo.
También comenzó a producir resultados.
Escalante asegura que algunas canciones recuperadas mediante este proceso alcanzaron en pocos días varias veces las reproducciones que sus versiones originales consiguieron durante años.
Canciones que alguna vez tuvieron unas 30 reproducciones comenzaron a acumular cientos poco después de ser relanzadas.
Para un creador independiente, ese dato pesa.
Porque existe también una realidad incómoda: una canción puede ser extraordinaria, pero si nadie la escucha termina enterrada en algún rincón de internet.
Rodrigo Escalante decidió dejar de pelear contra esa realidad.
Me estoy divirtiendo muchísimo.
Quizá esa sea una de las frases más importantes de toda esta nueva etapa.
Después del agotamiento, los viajes y una pausa obligada por las circunstancias personales, volvió a encontrar diversión en hacer música.
Cinco volúmenes y cerca de 60 canciones
El proyecto ya dejó de ser un experimento aislado.
Rodrigo Escalante proyecta completar al menos cinco volúmenes de Rodrigo versus Rodrigo, lo que significaría recuperar cerca de 60 canciones de su propio repertorio.
Los primeros trabajos comenzaron a aparecer en plataformas mientras continúa preparando nuevas entregas.
El objetivo no es solamente modernizar las canciones.
También busca que puedan acercarse a públicos distintos: jóvenes, adultos, seguidores de la canción de autor y personas que probablemente jamás entrarían voluntariamente a escuchar algo presentado bajo la etiqueta tradicional de “trova”.
Porque Escalante también cuestiona esa palabra.
Considera que la etiqueta trova se quedó corta frente a la enorme diversidad que existe actualmente dentro de la música de autor y que, para ciertos públicos, incluso arrastra asociaciones que pueden alejar antes de escuchar.
Prefiere hablar de cantautor o de música de autor.
Una canción que terminó entre izquierda y derecha
La conversación también recorrió otra de las composiciones más conocidas de Rodrigo Escalante: Bola de Nieve.
La canción tuvo una historia política inesperada.
Según relató, durante el gobierno de Enrique Peña Nieto fue utilizada por sectores vinculados a la izquierda para cuestionar al poder. Años después comenzó a ser utilizada por sectores opositores a Morena.
Para Escalante, esa contradicción demuestra precisamente lo que quería conseguir.
La canción no fue escrita para defender un partido.
Fue escrita para reclamarle al poder.
Rodrigo afirma que nunca ha militado en un partido político y que precisamente esa independencia le permite utilizar su música para cuestionar sin importar el color de quien gobierne.
Es para levantar el puño contra lo injusto, no levantar el puño a favor de ciertos colores.
Rodrigo Escalante todavía volverá a los escenarios
La pausa tampoco significa que el público dejará de encontrarlo con una guitarra frente a un escenario.
Escalante continúa abierto a participar en proyectos especiales y festivales.
Entre esas actividades está el Festival Coincidir, en Ensenada, Baja California, programado para el 25 y 26 de setiembre, un encuentro con el que mantiene una relación de muchos años.
Pero su centro creativo está ahora en otro lugar.
En el búnker.
Frente a una computadora.
Revisando canciones escritas hace una década y preguntándose cómo sonarían si el Rodrigo de hoy pudiera conversar con aquel que las escribió.
Ese diálogo explica probablemente mejor que cualquier definición el nombre de este nuevo proyecto.
Rodrigo versus Rodrigo.
No es el músico enfrentándose a una máquina.
Es un autor enfrentándose a su propio pasado para decidir qué hacer con él.
Y por ahora parece haber encontrado la respuesta: actualizarse sin dejar de ser autor.