Usuarios denuncian pérdida de creatividad, cercanía y calidad
OpenAI lanzó con bombos y platillos su modelo GPT-5, anunciándolo como un salto revolucionario en inteligencia artificial. Sin embargo, la realidad que enfrentan millones de usuarios alrededor del mundo es muy distinta: una actualización fría, plana y carente de la chispa que caracterizaba a su antecesor GPT-4o.
Del hype a la frustración
La compañía prometió mejoras “de nivel PhD” en escritura, programación y razonamiento. Pero lo que muchos recibieron fue un modelo menos creativo, más distante y lleno de fallos técnicos. Los reclamos se multiplicaron en foros, medios y redes sociales:
- Usuarios indignados describen a GPT-5 como una máquina burocrática, sin alma, incapaz de sostener la calidez de versiones anteriores.
- En Reddit y X abundan testimonios de frustración: desde respuestas truncadas hasta repeticiones absurdas que hacen que el modelo parezca “más tonto” que antes.
- Críticos especializados afirman que el sistema de auto-selección de modelos (autoswitcher) fue un desastre, provocando aún más caos en la experiencia de uso.
Una empresa desconectada de sus usuarios
OpenAI tomó una de las decisiones más impopulares en su historia: retirar sin aviso GPT-4o para la mayoría de usuarios, pese a que era considerado por muchos como el modelo más humano, empático y cercano. La medida fue percibida como un acto de arrogancia corporativa y un desprecio hacia la comunidad global que sostiene el éxito de la empresa.
El golpe fue tan fuerte que la presión obligó a Sam Altman a dar marcha atrás, reincorporando GPT-4o para usuarios Plus. Sin embargo, la herida ya está hecha: la confianza en la compañía quedó fracturada.
Críticas globales: “el peor lanzamiento de OpenAI”
Medios como Wired, The Verge y Business Insider no han dudado en calificar el lanzamiento de GPT-5 como un fracaso rotundo. Incluso analistas que solían defender a la empresa reconocen que se trata de la versión más polémica hasta la fecha, una que priorizó el marketing por encima de la experiencia real de los usuarios.
La promesa de un modelo más “pensante” se transformó en decepción: usuarios con acceso al modo Thinking reportan que el límite de mensajes es ridículo frente a las necesidades reales, mientras que el modelo “Fast” genera respuestas apresuradas y carentes de profundidad.
OpenAI en la cuerda floja
El desplome de credibilidad de la compañía no es menor. En un ecosistema donde la confianza lo es todo, OpenAI demostró que puede perder en semanas lo que tardó años en construir. Hoy, miles de personas se sienten estafadas y hablan del GPT-5 como el ejemplo perfecto de cómo no gestionar una actualización tecnológica.
La narrativa es clara: la empresa más influyente en IA acaba de dar el paso en falso más grande de su historia. Y el golpe no se mide solo en quejas: se mide en confianza rota, en usuarios que buscan alternativas y en un prestigio que ya no volverá a ser el mismo.











