Diego de Sojo y Peñaranda fue un conquistador y encomendero español del siglo XVII, vinculado a la fundación de Santiago de Talamanca y al temprano establecimiento del linaje Sojo en la provincia de Costa Rica. Su historia cruza genealogía, poder colonial, memoria indígena y los orígenes de uno de los apellidos que aún sobreviven en el país.
En los primeros siglos de la colonia, Costa Rica fue escenario de fundaciones, disputas territoriales, encomiendas y resistencias indígenas que marcaron profundamente la memoria del país. En ese contexto aparece Diego de Sojo y Peñaranda, nacido en Talamanca de Jarama hacia 1565 o 1566 y fallecido en Cartago en 1639, una figura ligada tanto a la historia colonial de Talamanca como a la memoria genealógica del apellido Sojo en territorio costarricense.
Llegó a Costa Rica siendo todavía un niño, alrededor de 1577, acompañado por su padre, Juan de Peñaranda y Sojo. Su familia estaba conectada con las estructuras coloniales de la época: su tío materno, Diego de Artieda Chirino y Uclés, fue gobernador de Costa Rica y Nicaragua, y su padre llegó a ocupar cargos de gobierno en Cartago.
Un apellido llegado con la colonia
La figura de Diego de Sojo y Peñaranda interesa no solo por su participación en la historia colonial de Talamanca, sino también por su posible relación con la expansión temprana del apellido Sojo en Costa Rica.
Las referencias genealógicas lo presentan como parte de una familia española que se asentó en la provincia costarricense durante los primeros siglos coloniales. De su matrimonio con Fabiana de Torres se mencionan al menos dos hijos: Alonso de Sojo y Juana de Sojo y Torres.
Desde esa línea familiar, Diego de Sojo y Peñaranda aparece como una de las figuras antiguas asociadas al arraigo del apellido Sojo en Costa Rica. Su descendencia, mencionada en referencias genealógicas de la época colonial, permite ubicar el linaje dentro de los primeros siglos de formación histórica del territorio costarricense.
La fundación de Santiago de Talamanca
El 10 de octubre de 1605, Diego de Sojo y Peñaranda fundó la ciudad de Santiago de Talamanca, a orillas del río Sixaola, en una zona que entonces formaba parte de la jurisdicción colonial costarricense y que hoy se ubica en territorios cercanos a la actual frontera entre Costa Rica y Panamá.
La nueva población recibió el nombre de Santiago de Talamanca en recuerdo de Talamanca de Jarama, la villa española de donde era originario Sojo. Aquella fundación fue parte de los intentos coloniales por controlar la región de Talamanca, una zona de enorme importancia territorial, indígena y estratégica.
Hacia 1609, Sojo fue alcalde ordinario de Santiago de Talamanca. En 1610 fue nombrado lugarteniente general y teniente de gobernador de Talamanca, en el marco de la efímera provincia del Duy y Mexicanos.
La rebelión indígena de 1610
La historia de Diego de Sojo y Peñaranda no puede contarse únicamente desde la mirada de los fundadores coloniales. Las fuentes también señalan que los abusos cometidos contra los pueblos indígenas, así como el reparto de indígenas en encomiendas de servicios personales, provocaron una rebelión en 1610.
La sublevación fue encabezada por líderes indígenas de la región, entre ellos Guaycorá, cacique de Sucaca, y Sumamará, autoridad religiosa cabécar. En ella participaron pueblos cabécares, viceitas, térrabas y otros grupos de la zona.
La ciudad de Santiago de Talamanca fue sitiada, destruida e incendiada. Sus habitantes abandonaron la población el 12 de septiembre de 1610, y con ello la nueva provincia quedó prácticamente extinguida. El territorio fue reincorporado nominalmente a la provincia de Costa Rica.
Sojo intentó posteriormente recuperar la región, pero no logró avanzar más allá de Tariaca y finalmente se retiró hacia Cartago en 1611.
Alcalde en Cartago y últimos años
Después de aquellos hechos, Diego de Sojo y Peñaranda continuó vinculado a la vida colonial de Cartago. Fue alcalde ordinario de esa ciudad entre 1625 y 1630, y murió en Cartago entre noviembre y diciembre de 1639.
Su figura quedó marcada por una doble dimensión histórica: por un lado, aparece como fundador colonial, funcionario y miembro de una familia relacionada con los primeros linajes españoles establecidos en Costa Rica; por otro, está asociado a una etapa de violencia, abusos y resistencia indígena en Talamanca.
Memoria, linaje y territorio
Hablar de Diego de Sojo y Peñaranda es entrar en una zona compleja de la historia costarricense. Su nombre permite rastrear el origen colonial de un apellido, pero también obliga a mirar de frente las contradicciones de aquella época.
Los apellidos no son solo nombres familiares. Son caminos de memoria. A veces vienen acompañados de orgullo, de arraigo y de identidad; otras veces arrastran también las sombras de la historia.
En el caso de Diego de Sojo y Peñaranda, su vida conecta a Talamanca de Jarama con Cartago, a España con Costa Rica, al linaje Sojo con los primeros siglos coloniales y a la historia familiar con una memoria más amplia: la de un país construido entre encuentros, imposiciones, resistencias y raíces que todavía buscan ser comprendidas.