Día de la Madre en Costa Rica: mujeres que levantaron familias enteras

Este 15 de agosto, mientras Costa Rica celebra el Día de la Madre entre flores, regalos y reuniones familiares, también existen historias que merecen ser contadas: las de aquellas mujeres que tuvieron que criar solas a sus hijos y las abuelas que, cuando pensaban terminada la tarea de criar, volvieron a convertirse en madres.

Detrás de cada celebración hay historias que rara vez llegan a los titulares. Historias de una Madre que convirtió el trabajo diario en alimento, educación y oportunidades; mujeres que no esperaron condiciones perfectas para seguir adelante, sino que hicieron de lo poco suficiente para sostener a toda una familia. Una de esas historias nació en Limón.

Antes de que Keysher Fuller vistiera la camiseta de Costa Rica y llegara al fútbol profesional, hubo una mujer detrás de aquella historia…Su nombre es Xindy Spence Hibbet.

En Limón, siendo madre soltera de cuatro hijos, encontró una manera de sostener a su familia preparando y vendiendo rice and beans, patí y plantintá. Desde una pequeña ventana de su casa salían aquellos alimentos que representaban mucho más que comida: eran una forma de pagar las necesidades de cuatro muchachos y mantener un hogar funcionando.

Sus propios hijos colaboraban en la venta. Entre ellos estaba Keysher, quien años después llegaría al fútbol profesional y a vestir la camiseta de la Selección Nacional.

Pero antes de los estadios, las cámaras y los partidos internacionales, estuvo aquella Madre haciendo lo que miles de mujeres costarricenses han hecho durante generaciones: trabajar con lo que tenían a mano y encontrar una salida cuando las circunstancias parecían cerrarla.

Cuando una Madre tiene que multiplicarse

La historia de Xindy tiene nombre y apellido, pero podría representar a muchas mujeres.

Madres que han tenido que asumir simultáneamente la crianza, el sustento económico, las decisiones de la casa, las enfermedades de sus hijos, las reuniones escolares y la preocupación diaria de que el dinero alcance.

Muchas veces no existe una fotografía de esos sacrificios.

Nadie registra la madrugada en que una Madre se levanta antes que todos para preparar comida. Tampoco queda constancia de las veces que deja de comprar algo para ella porque primero están los zapatos del niño, los útiles escolares, el recibo de electricidad o la comida de la semana.

Pero esas historias también construyen un país.

Y algunas veces la maternidad aparece por segunda vez cuando nadie la esperaba.

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Detrás de una Madre hay historias que no deben quedar en silencio

 
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Abuelas que vuelven a ser madres

Francis Artavia, vecina de Guadalupe de Cartago, es otro ejemplo.

A sus 62 años tenía bajo su cuidado a dos nietos que habían llegado a su casa desde que nacieron. Su jornada comenzaba alrededor de las 5:30 de la mañana para preparar desayuno y almuerzo al nieto que estudiaba y continuar después atendiendo a la más pequeña. Su hija trabajaba y Francis se convirtió en parte fundamental de la crianza de aquellos niños.

Doña Rosa: una abuela que volvió a empezar

Para proteger la intimidad de los niños, la llamaremos Doña Rosa.

Vive en una pequeña finca en Siquirres y está cerca de cumplir 70 años. Sin embargo, su vida cotidiana todavía gira alrededor de uniformes escolares, tareas, comidas, horarios y las necesidades de tres muchachos que llegaron a sus brazos cuando todavía eran niños.

En 2018, después de la muerte de uno de sus hijos, Doña Rosa se hizo cargo de sus tres nietos, todos menores de diez años. El más pequeño tendría alrededor de cuatro años.

Desde entonces volvió a ejercer, prácticamente desde el principio, aquello que pensó haber terminado muchos años atrás: criar.

Los ha enviado a la escuela, se sienta con ellos para ayudarles con las tareas, los alista cada mañana y, cuando tiene que desplazarse, muchas veces van con ella. Su hogar se convirtió en el lugar estable alrededor del cual comenzaron a crecer.

La madre de los niños vive relativamente cerca, pero no ha asumido de manera responsable su crianza. Mientras tanto, Doña Rosa continúa sosteniendo el hogar junto a otro de sus hijos y, según su testimonio, sin recibir apoyo permanente del IMAS ni de otra institución estatal para la manutención de sus nietos.

Hace poco enfermó y tuvo que ser hospitalizada.

Podría suponerse que, acercándose a los 70 años y acostada en una cama de hospital, su principal preocupación sería su propia salud.

No fue así.

Preguntaba por sus nietos.

Quién estaba con ellos. Si habían comido. Cómo estaban. Qué estaba pasando en la casa.

Porque hay mujeres para quienes ser Madre no termina cuando los hijos crecen.

A veces la vida las obliga a comenzar nuevamente, esta vez con los nietos de la mano.

Doña Rosa no aparece en comerciales del Día de la Madre. No recibe homenajes públicos ni reconocimientos oficiales.

Pero desde una pequeña finca de Siquirres lleva ocho años haciendo algo extraordinario y, al mismo tiempo, profundamente cotidiano: mantener unida una familia.

Su historia tiene nombre ficticio para proteger a los niños, pero la realidad que representa se repite en miles de hogares costarricenses.

La realidad de los abuelos criando o participando directamente en la crianza tampoco es excepcional en Costa Rica. Datos del Censo de 2011 recogidos por el Estado de la Educación señalaron que 84.484 niños de entre 0 y 6 años vivían en hogares cuya jefatura estaba en manos del abuelo o la abuela.

Hay historias todavía más estremecedoras.

Doña Heidy Salas tuvo que asumir el cuidado de su nieto después de que su hija Fiorella falleciera a los 23 años por un aneurisma cuando tenía siete meses de embarazo. El niño sobrevivió y su abuela consiguió estimular nuevamente la producción de leche materna: logró amamantarlo durante siete meses. Para ella terminó siendo, en sus propias palabras, su “hijo-nieto”.

El Día de la Madre también es para ellas

Este 15 de agosto habrá flores, chocolates, comidas familiares y mensajes de felicitación.

Está bien que los haya.

Pero el Día de la Madre también debería servir para mirar hacia esas mujeres cuya maternidad se escribió lejos de las fotografías perfectas.

La mujer que vendió comida desde una ventana.

La que salió sola a trabajar para que sus hijos estudiaran.

La abuela que volvió a levantarse temprano para preparar un uniforme escolar.

La que cambió el descanso de sus años maduros por pañales, tareas y noches sin dormir.

Desde Radio Zurquí | La Voz Desde El Exilio, este Día de la Madre queremos abrazarlas especialmente.

Porque algunas madres levantaron hijos.

Y otras terminaron levantando generaciones enteras.

Ser Madre también es quedarse cuando la vida obliga a empezar de nuevo.
Este Paisano
Este Paisano
Erick Sojo Marín, “Este Paisano”, es fundador y director de Radio Zurqui. Periodista digital y comunicador político con amplia experiencia en análisis nacional e internacional. Defensor del periodismo independiente, la libertad de expresión y la institucionalidad democrática.
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