Gabino Palomares, uno de los grandes referentes de la canción social y del Canto Nuevo en México, murió este miércoles 30 de setiembre a los 76 años. Cantautor, compositor y activista, dedicó más de cinco décadas a una obra profundamente vinculada con las luchas sociales de México y América Latina.
Nacido en Comonfort, Guanajuato, el 26 de mayo de 1950, Palomares construyó una trayectoria en la que música y compromiso social caminaron juntos. Fue uno de los fundadores del movimiento del Canto Nuevo mexicano y escribió más de un centenar de canciones de contenido político, social y amoroso.
Su nombre quedó ligado para siempre a “La maldición de Malinche”, publicada en 1978 y convertida en una de las composiciones emblemáticas de la canción latinoamericana de contenido social. Pero su obra fue mucho más amplia: durante décadas acompañó movimientos populares, organizaciones sociales y causas políticas dentro y fuera de México.
Una vida entre la música y la lucha
El propio Gabino Palomares explicó recientemente que muchas de sus canciones nacieron de su convivencia directa con movimientos y luchadores sociales. Su recorrido incluyó también participación en causas latinoamericanas y actividades en defensa de los derechos de comunidades migrantes mexicanas en Estados Unidos.
Su guitarra se convirtió así en una herramienta para contar una parte de la historia política y social de México durante más de medio siglo.
Gabino Palomares: de los juglares a la Nueva Canción latinoamericana
Hace apenas unas semanas, Gabino Palomares recibió a Este Paisano para una extensa conversación sobre sus raíces, su obra, la canción política y el camino de la Nueva Canción latinoamericana.
Una parte de aquel encuentro fue publicada. Otro segmento del registro audiovisual permanece inédito por decisión editorial.
Dos encuentros con Este Paisano
Este Paisano tuvo la oportunidad de entrevistar a Gabino Palomares en dos momentos distintos de su vida: la primera conversación ocurrió en 2017 y la segunda tuvo lugar hace apenas unas semanas en Ciudad de México.
De ese último encuentro quedó un amplio registro audiovisual. Una parte de la conversación fue publicada, mientras que otro segmento permanece inédito por decisión editorial.
Hoy, ante la noticia de su partida, queda también el privilegio de haberlo escuchado nuevamente, de registrar su voz y de conservar parte de aquel último encuentro.