Iztarú Alfaro debe renunciar a su curul

El voto de Iztarú Alfaro junto al chavismo en una moción sobre Nicaragua no fue un episodio aislado: confirmó una advertencia hecha desde la campaña y reabrió serias dudas sobre su independencia política.

Para entender por qué este voto no me tomó por sorpresa, hay que volver a la campaña interna del PLN. Allí comenzó una advertencia que Este Paisano hizo de frente, mientras otros prefirieron mirar hacia otro lado.

Durante la campaña interna del Partido Liberación Nacional, Este Paisano advirtió que la posible designación de Iztarú Alfaro como candidata a diputada constituía un error. Y, como ya se está haciendo costumbre, el tiempo nos va dando la razón.

Una de las razones que sostuvimos desde entonces fue que Iztarú Alfaro es hija del exdiputado liberacionista Óscar Alfaro, empresario vinculado con varias líneas de autobuses, entre ellas servicios entre San José y Guanacaste, rutas locales guanacastecas y el transporte internacional entre Costa Rica y Nicaragua por medio de Transnica.

Las empresas de transporte público dependen de concesiones, permisos, renovaciones y decisiones tomadas por instituciones del Estado. Por eso, desde la campaña, Este Paisano planteó una preocupación que nadie dentro del PLN quiso escuchar.

Cuando llegue el momento de renovar alguna de esas rutas, un gobierno como el de Rodrigo Chaves —que no acostumbra negociar, sino presionar y someter— podría poner al padre de Iztarú Alfaro ante una disyuntiva muy sencilla: “O le dice a su hija cómo votar o se queda sin concesión”.

Desde nuestra perspectiva, Iztarú Alfaro era la línea más delgada de la oposición al chavismo, porque una diputación dura solamente cuatro años, mientras el patrimonio familiar, las empresas y las concesiones pueden durar varias generaciones. No parece razonable esperar que alguien ponga en riesgo los negocios de su familia para defender una curul pasajera.

Lo dijimos durante la campaña y ahora comienzan a aparecer las primeras señales.

Las advertencias que el PLN decidió ignorar

Esa era solamente una de las razones por las que cuestionamos la candidatura de Iztarú Alfaro. También señalamos la capacidad que nunca vimos en ella para legislar, tomando en cuenta su historial como regidora en la Municipalidad de San José, y la falta de sensibilidad que mostró al manejar personal dentro de las empresas de su padre.

Durante la disputa interna liberacionista, Este Paisano habló directamente con la madre de dos jóvenes que fueron despedidas, según su testimonio, por encontrarse vinculadas con la tendencia contraria dentro de la contienda partidaria. No fue una historia recogida en una esquina ni un comentario anónimo en redes sociales: hablé personalmente con la madre de ambas jóvenes.

Aquello también decía mucho sobre la manera en que Iztarú Alfaro ejercía el poder antes de convertirse en diputada. Sin embargo, dentro del PLN prefirieron mirar hacia otro lado y entregar una posición prácticamente segura a una candidata cuyo principal capital político parecía estar en el apellido, los negocios familiares y la expectativa de un aporte económico.

Bueno, Iztarú Alfaro no nos defraudó: ha comenzado a convertirse exactamente en la legisladora que advertimos que sería.

Cuatro millones al mes y proyectos chayote

Uno de los cuatro proyectos presentados por Iztarú Alfaro durante sus primeros meses recibiendo alrededor de cuatro millones de colones como diputada es el expediente 25.624, con el que pretende declarar ciudadano distinguido a Keylor Navas Gamboa.

Nadie discute la trayectoria de Keylor Navas ni el orgullo que sus logros deportivos han representado para Costa Rica. El problema es que el país atraviesa una crisis de seguridad, empleo, educación, vivienda, infraestructura y servicios públicos demasiado profunda como para que una diputada utilice sus primeros meses presentando proyectos de aplauso fácil.

Me dirán que Iztarú Alfaro apenas lleva poco más de dos meses en la Asamblea Legislativa. Sí, pero precisamente por eso sus primeros proyectos y sus primeras votaciones dicen tanto sobre ella. Los proyectos chayote, esos que producen titulares, fotografías y aplausos sin resolver un solo problema nacional, revelan con claridad las prioridades de quien los presenta.

Sin embargo, el verdadero retrato político de Iztarú Alfaro no apareció en uno de sus proyectos. Apareció en una votación.

Iztarú Alfaro votó junto al chavismo

Nadie ha explicado por qué, este 20 de julio, Iztarú Alfaro votó en contra de una moción presentada por el Frente Amplio para que la Asamblea Legislativa expresara su más firme condena a las declaraciones de Daniel Ortega.

La propuesta señalaba que las palabras del dictador nicaragüense constituían una abierta negación de los principios democráticos universales y una reivindicación explícita del autoritarismo como forma de organización del Estado. También condenaba al régimen Ortega-Murillo por el desmantelamiento sistemático de la democracia nicaragüense e instaba al Gobierno de Costa Rica a actuar con absoluta coherencia, condenando pública e inequívocamente esas manifestaciones.

Los diputados chavistas votaron en contra. Eso no sorprende a nadie, porque el Gobierno chavista no se ha atrevido a señalar con claridad que lo de Nicaragua es una dictadura. No lo hizo Rodrigo Chaves desde Zapote y tampoco lo ha hecho Laura Fernández, su representante y heredera política, quien llegó incluso a decir queel pueblo nicaragüense tiene el gobierno que eligió.”

El chavismo costarricense evita llamar dictadura a la dictadura nicaragüense porque va por el mismo camino. No ha llegado todavía al mismo punto, pero comparte el desprecio por los contrapesos, la prensa crítica, la institucionalidad democrática y cualquier poder que no se arrodille ante el Ejecutivo.

Hasta ahí no había ninguna sorpresa. Lo verdaderamente revelador fue encontrar, entre los votos del chavismo, el flamante voto de Iztarú Alfaro, hija de Óscar Alfaro, subjefa de la fracción liberacionista y única diputada de su bancada que decidió votar contra aquella moción.

Todo el bloque opositor presente votó a favor. Su propia fracción votó a favor. Iztarú Alfaro decidió separarse del PLN y colocar su voto exactamente donde lo necesitaba el chavismo.

Y bueno, ¿Recuerdan que les dije que Óscar Alfaro es dueño de empresas de autobuses? Entre ellas se encuentra Transnica.

¿Por qué precisamente en una votación sobre Nicaragua?

Yo, de mal pensado, creí inicialmente que Iztarú Alfaro simplemente había dado el paso que, sin duda alguna, terminará dando: plegarse al chavismo, como lo hicieron Sonia Rojas y Carolina Delgado.

Pero algo no me cuadraba. ¿Por qué comenzar precisamente con una votación relacionada con Nicaragua?

Bueno, deje y le cuento. Resulta que Transnica, empresa vinculada con la familia Alfaro, anunció en el pasado una inversión cercana a los cuatro millones de dólares para construir en Managua una terminal de autobuses, un hotel y un centro comercial. Es decir, no hablamos únicamente de una ruta que cruza la frontera, sino de antecedentes de intereses empresariales importantes dentro de Nicaragua.

Y bueno, nadie quiere que los negocios de papi sufran un traspié, ¿verdad? Por eso, si los intereses familiares le impiden a la diputada liberacionista ejercer sus funciones con plena libertad e independencia, Iztarú Alfaro debe renunciar a su curul y permitir que la diputación sea asumida por alguien que no cargue con esos compromisos empresariales o que, al menos, sea capaz de anteponer los intereses de la patria a los de su propia familia.

Y si Iztarú Alfaro sostiene que esos intereses empresariales no condicionaron su decisión, entonces debe responder algunas preguntas elementales: ¿Mantiene actualmente la familia Alfaro negocios o inversiones en Nicaragua? ¿Dependen de permisos, autorizaciones o relaciones con el régimen Ortega-Murillo? ¿Conversó la diputada con su padre o con representantes de las empresas familiares antes de votar? ¿Por qué decidió romper con su propia fracción y alinearse con el chavismo precisamente en una moción relacionada con Nicaragua?

Iztarú Alfaro le debe una explicación al país. No puede votar junto al oficialismo, contra su propia bancada, en una moción relacionada con un país donde existen antecedentes de negocios familiares y después pretender que nadie haga preguntas. Mientras no responda, la sospecha no será producto de la hijueputez de Este Paisano, sino de su propio voto y de su silencio.

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Los cien mil dólares que nunca llegaron

Pero la historia no termina ahí. A Álvaro Ramos y a su equipo se les advirtió muchas veces sobre el peligro que representaba entregar una diputación prácticamente segura a Iztarú Alfaro. Se les habló de su trayectoria, de sus vínculos empresariales, de los señalamientos laborales y de su inminente alineamiento con el chavismo.

Prefirieron no escuchar. Dentro de la campaña existía también la promesa de un aporte de cien mil dólares procedente del entorno empresarial de la familia Alfaro.

Este Paisano conoció esa información por medio de una fuente directamente involucrada en la campaña y con conocimiento de primera mano sobre aquellas conversaciones.

La expectativa de recibir ese dinero pesó en la decisión de colocar a Iztarú Alfaro en una posición elegible. Le entregaron el segundo lugar por San José y, con él, una diputación prácticamente asegurada. Sin embargo, después de que fue elegida como candidata, el aporte prometido no llegó al comando de campaña.

Durante aquel proceso, alguien resumió la lógica con una frase tan vergonzosa como reveladora: “Hay que mantener contento al papá para que suelte la plata”.

Bueno, mantuvieron contento al papá, colocaron a la hija y sacrificaron otras candidaturas. La plata no llegó, pero Iztarú Alfaro sí llegó a la Asamblea Legislativa y ahora comenzó a votar junto al chavismo.

Iztarú Alfaro debería renunciar

Por todo lo anterior, Iztarú Alfaro debería renunciar a su curul. Si los intereses empresariales de su familia le impiden ejercer la diputación con libertad, no debe continuar representando a una fracción opositora ni ocupando una curul que pertenece al pueblo de Costa Rica.

Una diputada no es elegida para proteger concesiones, cuidar rutas de autobuses, defender inversiones familiares ni evitar incomodar a gobiernos extranjeros. Es elegida para representar al país y colocar los intereses nacionales por encima de cualquier patrimonio privado.

Iztarú Alfaro votó junto al chavismo y contra la línea de su propia fracción en una moción que exigía firmeza frente a la dictadura nicaragüense. No se trataba de una discusión menor, de una coma o de un inciso técnico. Se trataba de condenar el desmantelamiento de la democracia y exigir coherencia al Gobierno costarricense… Ella escogió el lado del chavismo.

La culpa no es de la mula

Como decían nuestros abuelos, “la culpa no es solamente de la mula, sino también de quien la arrea y de quien decidió ponerla donde la puso.”

A Álvaro Ramos se le indicó muchas veces el peligro que representaba Iztarú Alfaro en una diputación y su eventual alineamiento con el chavismo. Sin embargo, dentro del PLN prefirieron darle la puñalada por la espalda a Daniela Coll y a otras figuras para entregarle una posición segura a la hija de un poderoso empresario.

Pesó más la promesa de los cien mil dólares que las advertencias políticas. Ahora tienen a la subjefa de fracción votando con el chavismo y contra sus propios compañeros.

Un solo voto no consuma todavía una alianza permanente, pero las traiciones políticas no comienzan con una conferencia de prensa, una renuncia al partido o una fotografía abrazando al Gobierno. Comienzan con una ausencia conveniente, continúan con un voto solitario y se consolidan mediante el silencio.

Este paisano lo advirtió durante la campaña y hoy lo sostiene: Iztarú Alfaro es la parte más delgada de la oposición. El chavismo ya encontró la grieta y este 20 de julio dio el primer golpe para comenzar a romperla.

Porque quien rompe con la oposición para votar con el chavismo no está ejerciendo independencia: está revelando de qué lado decidió estar.
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Erick Sojo Marín, “Este Paisano”, es fundador y director de Radio Zurqui. Periodista digital y comunicador político con amplia experiencia en análisis nacional e internacional. Defensor del periodismo independiente, la libertad de expresión y la institucionalidad democrática.
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