Costa Rica refuerza la lucha contra el tráfico de fauna silvestre con capacitación especializada a más de 200 funcionarios de instituciones encargadas de aplicar la ley, en el marco del Día Mundial de la Vida Silvestre.
El tráfico de fauna silvestre en Costa Rica continúa siendo uno de los delitos ambientales más graves que enfrenta el país. En respuesta a esta problemática, más de 200 funcionarios de distintas instituciones públicas participaron en jornadas de capacitación especializadas destinadas a fortalecer la investigación, persecución penal y control de este delito.

Las actividades se realizaron en el marco del Día Mundial de la Vida Silvestre, con el objetivo de mejorar la coordinación interinstitucional y dotar a las autoridades de herramientas para enfrentar las redes criminales que operan en el tráfico ilegal de especies.
Las jornadas de capacitación fueron impulsadas por la Comisión Nacional de Seguridad Ambiental (CNSA) en coordinación con organizaciones especializadas en la protección animal y la biodiversidad.
En total, se han desarrollado más de 20 actividades de formación técnica, orientadas a mejorar las capacidades de investigación, identificación de especies, recolección de evidencia y persecución penal de los delitos ambientales.
| Instituciones participantes en la capacitación contra el tráfico de fauna |
|---|
| Policía de Fronteras |
| Fuerza Pública |
| Policía Turística |
| Servicio de Vigilancia Aérea |
| Servicio Nacional de Guardacostas |
| Organismo de Investigación Judicial (OIJ) |
| Ministerio Público |
| Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA) |
| Correos de Costa Rica |
| Dirección General de Aduanas |
| Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) |
Este proceso representa uno de los esfuerzos de fortalecimiento institucional más amplios realizados en Costa Rica para combatir el tráfico ilegal de vida silvestre.
Cooperación institucional contra el tráfico de fauna silvestre en Costa Rica
La estrategia impulsada por la Comisión Nacional de Seguridad Ambiental busca consolidar un modelo de cooperación entre instituciones del Poder Ejecutivo y del Poder Judicial.
Este modelo articula el trabajo de entidades como la Fiscalía Ambiental, el Organismo de Investigación Judicial, el Ministerio de Seguridad Pública y el Ministerio de Ambiente y Energía, con el objetivo de mejorar la respuesta del Estado frente a delitos contra la biodiversidad.
Entre los principales objetivos del trabajo conjunto destacan:
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Atención integral de la delincuencia ambiental.
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Uso más eficiente de recursos humanos y financieros.
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Intercambio estratégico de información entre instituciones.
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Trabajo multidisciplinario para desarticular redes criminales.
Impacto del tráfico de fauna silvestre en Costa Rica
El tráfico de fauna silvestre es considerado uno de los negocios ilícitos más lucrativos del mundo. Las redes criminales que operan en este mercado ilegal generan grandes ganancias a costa de la destrucción de ecosistemas y la pérdida de biodiversidad.
En el caso de Costa Rica, este delito también tiene consecuencias directas sobre la seguridad ambiental, la salud pública y la imagen internacional del país como líder en conservación.
Las autoridades advierten que combatir este fenómeno requiere fortalecer la investigación criminal, mejorar los controles fronterizos y ampliar la cooperación internacional.
“La biodiversidad no se vende: se protege. El tráfico de fauna silvestre en Costa Rica es crimen organizado contra el patrimonio natural.”
Radio Zurquí
Costa Rica reafirma su compromiso con la biodiversidad
En el marco del Día Mundial de la Vida Silvestre, las instituciones participantes reiteraron que la protección de la biodiversidad es un compromiso de Estado.
Fortalecer la capacidad institucional para investigar y sancionar estos delitos resulta clave para frenar la extracción ilegal de especies que forman parte del patrimonio natural de todos los costarricenses.
Combatir el tráfico de fauna silvestre en Costa Rica es fundamental para proteger el patrimonio natural del país.
En Costa Rica, el tráfico de fauna silvestre no es una “falta menor”. Es un negocio ilícito que destruye ecosistemas, alimenta redes criminales y golpea la salud pública. La biodiversidad no es mercancía: es vida, es patrimonio y es futuro.