Chaves no soporta los datos: ataca a El País y descalifica a periodistas por retratar la desigualdad en Costa Rica

Chaves descalifica a El País de España

El presidente reaccionó con furia a un artículo internacional que revela cómo el país de “ingreso alto” solo lo es para unos pocos, y respondió con insultos en lugar de argumentos.

Costa Rica fue noticia internacional este miércoles gracias a un reportaje de El País titulado: Costa Rica, un país de alto ingreso donde el dinero le alcanza solo a unos pocos, firmado por el periodista Armando Quesada Webb.

El artículo expone con datos oficiales cómo el crecimiento económico y la inversión extranjera no se traducen en bienestar para la mayoría de los costarricenses, atrapados entre salarios estancados, alto costo de vida y una desigualdad cada vez más lacerante.

Pero la noticia no fue lo que contenía el artículo —que no dice nada que millones de costarricenses no vivan en carne propia cada quincena—, sino la reacción presidencial: una rabieta de proporciones chavistas.

Durante su habitual espectáculo mediático, el presidente Rodrigo Chaves descalificó el artículo sin rebatir ni una sola cifra. En su lugar, afirmó que El País es un medio de “izquierda“, al nivel de Semanario Universidad, y acusó al autor de ser “empleado de la presidenta del Colegio de Abogados”, como si eso fuera argumento suficiente para desacreditar un análisis económico basado en datos del Banco Mundial, el INEC y plataformas internacionales de medición de precios como Numbeo.

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Peor aún, Chaves atacó al periodista Danilo Chavesde La Reacción— por hacer su trabajo: preguntar. Según el mandatario, Danilo le dio “megáfono” a un “discurso malintencionado”, como si abrir un micrófono a la crítica fuera traición. En la lógica del presidente, el periodismo solo es válido si lo alaba. Todo lo demás es comunismo.

¿Qué decía el artículo que tanto enfureció al presidente?
  • Que Costa Rica fue reclasificada como economía de ingreso alto, pero esa riqueza no llega a la mayoría.
  • Que aunque la inflación es baja, los precios de los alimentos, la electricidad y el transporte siguen siendo asfixiantes.
  • Que el salario mínimo más alto de la región no alcanza, porque los precios están por las nubes y la informalidad laboral ronda el 40%.
  • Que la canasta básica está en su precio más alto en 14 años, y que según Numbeo, Costa Rica es el país más caro de América Latina.
  • Que mientras el gobierno presume estadísticas, la mayoría vive contando los colones, sin capacidad de ahorro y recortando hasta lo esencial.
La verdadera molestia de Chaves: la realidad no se puede maquillar

Lo que enoja al presidente no es el medio ni los periodistas. Es que la verdad duele. Le incomoda que alguien se atreva a decir lo que todo el país ya sabe: la bonanza económica es una vitrina vacía, un espejismo que se rompe en la caja del supermercado o al pagar el recibo de luz.

En lugar de debatir con altura, Chaves elige el camino del matón: grita, señala, descalifica. Pero el pueblo —ese mismo al que usa de escudosí siente el golpe de los precios, la angustia de llegar a fin de mes y la rabia de ver un gobierno que presume mientras la mayoría sobrevive.


🧺 Lo que dice el pueblo en el Mercado Central de Heredia

Radio Zurquí consultó a comerciantes y visitantes del Mercado Central de Heredia para conocer su percepción sobre el costo de vida, la desigualdad económica y la reacción del presidente Rodrigo Chaves al reportaje de El País. Lejos de las estadísticas oficiales, la voz del pueblo refleja una realidad contundente:

“Dicen que somos de ingreso alto, pero vea… ¡ni pa’l arroz alcanza ya, m’hijo!”

Doña Marleny Soto, vendedora de legumbres.

“Ese señor no desmiente nada… solo se pone a gritar y a echarle tierra al que dice la verdad.”

Don Carlos Obando, zapatero de toda la vida.

“La bolsa del súper va pa’rriba, el salario quietico… ¡y el presidente feliz sacando pecho!”

Doña Ignacia Rivera, pensionada.

“Danilo solo preguntó lo que todos queremos saber… ¡y vea cómo lo agarraron por eso!”

Josué Méndez,  dependiente en un tramo.

Estas voces reflejan lo que muchos sienten, aunque no salgan en los informes del Banco Mundial: la bonanza económica no se nota cuando la olla está medio vacía.

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