Un taquero en la CDMX convierte una esquina de Lindavista en un punto clave de la comida callejera, donde el trabajo empieza antes del amanecer y termina con hasta 1000 tacos vendidos cada día.
En la colonia Lindavista, en la Ciudad de México, un taquero ha convertido su esquina en un punto de referencia para quienes buscan sabor auténtico y tradición. Manuel, originario de Veracruz, lleva más de 20 años dedicándose al oficio de preparar carnitas, en una rutina diaria que refleja el esfuerzo detrás de la comida callejera mexicana.
Desde las 6:30 de la mañana, este taquero de la CDMX llega a su puesto para iniciar el proceso que permitirá abrir al público a partir de las 9:30 a.m. No hay intermediarios ni procesos industrializados: todo se prepara en el lugar, desde la cocción de la carne hasta la organización de cada ingrediente.
Un taquero que domina el arte de las carnitas
El trabajo de un taquero no es improvisado. Manuel lo deja claro: “Fácil, fácil no es… es trabajoso”. La preparación de las carnitas requiere conocimiento técnico, paciencia y control del fuego.
Este taquero ha perfeccionado la técnica con los años, logrando un producto que mantiene clientes constantes durante todo el día.
se mide en fuego, grasa y manos que no paran.
La cifra varía dependiendo del día, pero el momento de mayor demanda ocurre entre las 2:00 y las 3:00 de la tarde, cuando la hora del almuerzo llena el puesto.
Aunque hay días más tranquilos, especialmente al inicio de la semana, la constancia del flujo de clientes demuestra la importancia de este tipo de negocios en la dinámica urbana.
Historia de aprendizaje detrás de cada taquero
Manuel no nació sabiendo el oficio. Como muchos taqueros, aprendió el arte con el paso del tiempo y bajo la guía de alguien más experimentado.
Su “padrino” en este oficio falleció durante la pandemia, dejando un conocimiento que hoy Manuel continúa aplicando en cada jornada.
“Yo lo aprendí”, afirma, reflejando la transmisión de conocimiento que caracteriza a este tipo de trabajos.
Ser taquero implica más que cocinar: es entender procesos, tiempos y la relación directa con el cliente.
Sin embargo, el trabajo comienza mucho antes. La preparación previa es clave para sostener el ritmo de ventas y garantizar la calidad del producto.
Este tipo de espacios forman parte de la identidad de la capital mexicana, donde la comida callejera no solo alimenta, sino que también genera empleo y dinamiza la economía local.
Más que tacos: el peso cultural del taquero
Hablar de un taquero en la Ciudad de México es hablar de cultura urbana. Cada taco que se sirve en la ciudad es el resultado de un proceso que combina tradición, técnica y esfuerzo.
El chamorro, el cuerito, la maciza… no son solo ingredientes, son parte de una herencia gastronómica que se mantiene viva en las calles.
En el caso de Manuel, su puesto representa esa continuidad: una mezcla entre origen veracruzano y vida en la Ciudad de México, donde encontró una oportunidad para desarrollarse.
El modelo de trabajo de un taquero también refleja una realidad económica: largas jornadas, producción constante y una relación directa con el cliente que no pasa por intermediarios.
En colonias como Lindavista, la comunidad no solo se construye desde organizaciones formales, sino también desde el trabajo diario de quienes sostienen la vida urbana.
