La nueva encuesta del CIEP-UCR da a Laura Fernández 64% de valoración positiva, pero también muestra límites al respaldo y una fuerte influencia de Rodrigo Chaves.
Los datos del CIEP confirman una amplia luna de miel para la presidenta. Pero al mirar el resto del estudio, la fotografía cambia: el apoyo no equivale a adhesión chavista ni a un cheque en blanco.
El estudio del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica coloca la valoración positiva de Fernández en 64%, frente a un 25% de opiniones negativas. El Gobierno como conjunto obtiene números ligeramente inferiores: 59% de valoración positiva y 24% negativa. La encuesta se realizó mediante 994 entrevistas telefónicas durante la última semana de agosto y tiene un margen de error de ±3,1 puntos porcentuales.
El dato del 64% puede convertirse fácilmente en el gran titular. Pero cuando se observa el resto de los resultados del CIEP, la fotografía política del país resulta bastante más compleja.
CIEP encuentra la sombra de Rodrigo Chaves sobre Laura Fernández
Uno de los resultados más contundentes de la encuesta tiene que ver con la relación de poder entre la actual presidenta y su antecesor.
Un 64% de las personas consultadas considera que Rodrigo Chaves ejerce “mucha” influencia sobre las decisiones del Gobierno de Laura Fernández. Cuando se agrega a quienes consideran que ejerce “alguna” influencia, la cifra llega al 85%.
El propio informe introduce a partir de esos resultados la noción de un “presidencialismo dual”: la percepción ciudadana de que el liderazgo y la toma de decisiones del Ejecutivo no están concentrados exclusivamente en la persona que constitucionalmente ocupa la Presidencia.
La encuesta también muestra una importante coincidencia entre las bases de apoyo de ambos dirigentes: dos de cada tres seguidores de Fernández respaldan también a Chaves.
Pero existe otro dato que obliga a matizar cualquier conclusión sobre la existencia de un país mayoritariamente chavista.
Lo que el CIEP describe, nosotros lo decimos con todas las letras
En Radio Zurquí lo hemos sostenido como posición editorial: Rodrigo Chaves se reeligió políticamente de manera inconstitucional. No necesitó aparecer en una papeleta para conservar una influencia decisiva sobre el rumbo del Ejecutivo.
Nuestra lectura es que el poder continúa gravitando alrededor de Chaves, particularmente en las áreas de Presidencia y Hacienda. La encuesta del CIEP no utiliza ese lenguaje, pero registra una percepción ciudadana que apunta en la misma dirección: más del 60% considera que Chaves ejerce “mucha” influencia sobre las decisiones del Gobierno de Laura Fernández.
Nosotros lo decimos sin eufemismos: en nuestra lectura editorial, quien continúa ejerciendo el poder político de la Presidencia es Rodrigo Chaves; Laura Fernández aparece como quien formaliza y firma las decisiones.
Tres de cada cuatro no se consideran chavistas ni antichavistas
Según el CIEP, un 75% de la población no se identifica ni como chavista ni como antichavista.
Solo un 13% se declara seguidor del movimiento oficialista y un 12% se ubica expresamente en el campo contrario.
La distancia respecto a los partidos políticos es todavía mayor: 72% de las personas consultadas afirma no simpatizar con ninguna agrupación, mientras Pueblo Soberano encabeza las preferencias partidarias con un 20%.
La combinación de ambos datos resulta políticamente relevante: Fernández tiene una valoración positiva del 64%, pero únicamente una pequeña fracción de la ciudadanía se identifica explícitamente como chavista.
Es decir, aprobación presidencial y adhesión política no son necesariamente la misma cosa.
El apoyo a Laura Fernández tiene límites
La encuesta del CIEP también midió qué decisiones o acontecimientos podrían modificar la opinión de quienes actualmente respaldan a la mandataria.
Y allí aparece quizás una de las advertencias más importantes del estudio.
Entre quienes apoyan a Fernández, seis de cada diez afirman que empeoraría su opinión si el Ejecutivo desobedeciera una resolución de la Sala Constitucional. Una proporción semejante reaccionaría negativamente ante un recorte fuerte al Fondo Especial para la Educación Superior (FEES).
Ante un caso comprobado de corrupción dentro del Gobierno, la reacción sería todavía mayor: siete de cada diez seguidores dicen que su valoración se deterioraría.
Alrededor de la mitad manifiesta que cambiaría negativamente su opinión ante la legalización de la minería de oro a cielo abierto y cuatro de cada diez lo harían frente a un intento de establecer la reelección presidencial consecutiva.
El respaldo presidencial es alto, pero los números del CIEP sugieren que existe una diferencia importante entre respaldar a un Gobierno y concederle autorización para cualquier decisión.
La economía comienza a enviar una señal distinta
Otro punto de atención aparece en la percepción de la situación económica.
Un 43% de los entrevistados considera que la economía del país está mala o muy mala, mientras un 37% la califica como buena o muy buena y un 20% como regular.
El cambio respecto a mayo es significativo. Entonces, 40% tenía una opinión favorable de la economía y 35% negativa. En cuatro meses, el grupo que la considera mala o muy mala aumentó ocho puntos porcentuales.
El dato introduce una grieta en una de las narrativas políticas heredadas de la administración Chaves: la llamada “economía jaguar” no parece estar siendo percibida de esa manera por una parte creciente de la población.
Además, el costo de vida y la situación económica ya aparecen como el quinto problema más mencionado por los entrevistados, con 7,6%.
Cada aporte, grande o pequeño, nos ayuda a seguir investigando, contrastando y publicando.
Inseguridad: respaldo al discurso, pero dudas sobre los resultados
La inseguridad y la delincuencia siguen siendo, con enorme diferencia, el principal problema nacional para la ciudadanía.
Obtienen el 39% de las menciones, seguidas por corrupción con 13%, mala gestión gubernamental con 9%, drogas con 8,2% y economía y costo de vida con 7,6%.
Aquí aparece otra aparente contradicción.
Casi un 47% identifica el combate a la inseguridad y el manejo de las cárceles entre las mejores decisiones del nuevo Gobierno, y el manejo de la seguridad obtiene una aprobación del 57%.
Sin embargo, 55% manifiesta poca o ninguna confianza en que el Ejecutivo tenga capacidad para resolver el problema de inseguridad.
La ciudadanía puede estar aprobando determinadas acciones o el discurso de mano dura sin que eso se traduzca todavía en confianza sobre la capacidad del Gobierno para resolver la crisis.
Las instituciones resisten
Los resultados del CIEP también contradicen la idea de que los enfrentamientos políticos de los últimos años hayan destruido la confianza ciudadana en las instituciones cuestionadas desde el Ejecutivo.
La Universidad de Costa Rica sigue encabezando la valoración con 7,9, seguida por el OIJ con 7,1 y el Tribunal Supremo de Elecciones con 7,0.
La Policía obtiene 6,8; la Contraloría 6,4; la Sala Constitucional 6,3; el Poder Judicial 5,8 y la Fiscalía 5,5.
Los partidos políticos aparecen al final con una calificación de 4,4. Incluso la Asamblea Legislativa, ahora controlada por una mayoría oficialista, obtiene 5,5, un resultado muy semejante al registrado cuando estaba dominada por fuerzas opositoras.
La evidencia disponible sugiere que el enfrentamiento discursivo con instituciones como el TSE, el OIJ, la Contraloría, la Sala Constitucional o las universidades públicas no necesariamente se ha traducido en una pérdida equivalente de legitimidad entre la población.
El CIEP dibuja un país mucho menos simple
La fotografía del CIEP no muestra a un Gobierno debilitado. Laura Fernández conserva un respaldo muy alto y comienza su administración desde una posición políticamente privilegiada.
Pero tampoco muestra una ciudadanía dispuesta a acompañar incondicionalmente cualquier decisión.
El mismo estudio que coloca a Fernández con 64% de valoración positiva revela que 85% percibe influencia de Rodrigo Chaves, mientras 75% no se considera chavista ni antichavista; la percepción sobre la economía se deteriora, la inseguridad permanece como principal preocupación nacional y las instituciones sometidas a fuertes tensiones políticas mantienen niveles importantes de respaldo.
No, Chaves no les abrió los ojos: se los cerró
¿Rodrigo Chaves realmente le abrió los ojos a Costa Rica o logró que una parte del país desconfiara de toda institución que le pusiera límites al poder? Una reflexión que conecta directamente con lo que hoy muestran los datos del CIEP.