Hace 117 años nació Manuel Mora Valverde, una de las figuras fundamentales —y también una de las más combatidas— de la historia política costarricense del siglo XX. Su nombre quedó ligado al movimiento obrero, a las Garantías Sociales, al Código de Trabajo y a una alianza política improbable que ayudó a transformar para siempre el país.
Al recorrer las efemérides de este 27 de agosto en Radio Zurqui, dejamos fuera un nombre que no debió faltar: Manuel Mora Valverde nació en San José el 27 de agosto de 1909. La omisión merece ser corregida, pero también aprovechada para mirar con mayor profundidad la vida y el legado de un hombre sin el cual resulta imposible comprender buena parte de la Costa Rica social del siglo XX.
No basta, sin embargo, con agregar su nombre como una línea más en una lista de efemérides.
Hablar de Manuel Mora Valverde obliga a mirar directamente una de las etapas más intensas de la historia nacional y preguntarnos cuánto de aquella Costa Rica que ayudó a construir continúa presente en derechos e instituciones que hoy muchos consideran naturales.
Porque Mora no fue simplemente un dirigente comunista. Fue protagonista, aliado, adversario, perseguido, exiliado y finalmente reconocido como Benemérito de la Patria. Su trayectoria atravesó conflictos que todavía despiertan pasiones cuando Costa Rica discute su propia historia.
Manuel Mora Valverde y sus primeros pasos en la política
Manuel Mora Valverde nació en un hogar numeroso de clase trabajadora. Fue el mayor de doce hijos de José Rafael Mora Zúñiga, trabajador de la construcción, y Lidia Valverde Gamboa.
La preocupación por las desigualdades sociales apareció temprano en su vida. De acuerdo con la reseña biográfica de la Asamblea Legislativa, durante su adolescencia recibió la influencia de las luchas sociales de Jorge Volio y conoció también, por medio de su padre y de sus lecturas, las ideas marxistas que terminarían orientando su pensamiento político.
Costa Rica atravesaba entonces las consecuencias de la crisis económica internacional y profundas tensiones sociales.
En ese contexto, el 16 de junio de 1931, Mora formó parte del grupo de intelectuales y trabajadores que fundó el Partido Comunista de Costa Rica. Para participar electoralmente, la agrupación utilizaría posteriormente el nombre de Bloque de Obreros y Campesinos.
La izquierda costarricense dejaba así de actuar únicamente desde la protesta social y comenzaba a disputar espacios dentro de las instituciones.
Mora llegó al Congreso y convirtió la representación parlamentaria en otra de las trincheras desde las cuales impulsó demandas de trabajadores, campesinos y sectores históricamente marginados.
La alianza que parecía imposible
La década de 1940 colocaría a Manuel Mora Valverde en el centro de una de las alianzas políticas más singulares de la historia costarricense.
Por un lado estaba el presidente Rafael Ángel Calderón Guardia.
Por otro, monseñor Víctor Manuel Sanabria Martínez, cabeza de la Iglesia católica costarricense.
Y junto a ellos aparecía Manuel Mora, líder comunista.
Tres fuerzas con profundas diferencias ideológicas encontraron un espacio de entendimiento alrededor de una agenda social.
El propio Museo Nacional recuerda a Calderón Guardia, Sanabria y Mora como los tres protagonistas de aquella convergencia y señala que en 1943 el Partido Comunista pasó a denominarse Vanguardia Popular.
De ese proceso surgió uno de los cambios jurídicos y sociales más profundos de nuestra historia: la consolidación de las Garantías Sociales y del Código de Trabajo.
Aquellas reformas colocaron en el ordenamiento costarricense derechos relacionados con el trabajo, la organización social y la protección de los sectores asalariados.
No fue obra de un solo hombre.
Tampoco fue exclusivamente obra de un partido.
Reducir aquellas transformaciones a Calderón, Mora o Sanabria por separado significaría borrar precisamente una de las enseñanzas políticas más importantes de ese momento: personas provenientes de mundos ideológicos muy diferentes fueron capaces de coincidir alrededor de reformas que consideraban necesarias para el país.
La propia Asamblea Legislativa reconoce la obra de Mora como un esfuerzo compartido con Calderón Guardia, la Iglesia católica y los sectores populares.
1948: de protagonista político a perseguido y exiliado
Pero la Costa Rica de los años cuarenta estaba lejos de vivir en armonía.
Las disputas electorales, la polarización política, las denuncias de fraude y el enfrentamiento entre oficialismo y oposición terminaron desembocando en la Guerra Civil de 1948.
Vanguardia Popular combatió junto al gobierno.
La derrota cambió radicalmente la vida de Manuel Mora y de miles de personas vinculadas con el movimiento comunista.
Tras el triunfo del Ejército de Liberación Nacional, Vanguardia Popular fue ilegalizado y sus dirigentes y militantes fueron objeto de persecución política.
Mora salió al exilio en México y regresó a Costa Rica alrededor de 1950, mientras su organización intentaba reconstruirse en condiciones de clandestinidad. Investigaciones de la Universidad de Costa Rica documentan ese periodo de ilegalización, violencia política y reorganización posterior a la guerra.
La Constitución de 1949 mantuvo durante años una disposición que permitió excluir electoralmente a organizaciones identificadas con el comunismo. Esa restricción desaparecería décadas después, permitiendo nuevamente una participación política abierta de la izquierda.
La paradoja histórica resulta enorme.
Uno de los hombres que había participado en la construcción de derechos incorporados al Estado costarricense terminó políticamente proscrito por ese mismo Estado.
Manuel Mora Valverde: un legado más grande que un partido
Sería un error convertir a Manuel Mora en una figura sin contradicciones.
Fue comunista en un siglo marcado por profundas disputas alrededor del marxismo, la Unión Soviética, la Guerra Fría y las experiencias revolucionarias latinoamericanas. Sus posiciones fueron cuestionadas ferozmente por sus adversarios y siguen siendo materia de debate histórico.
Pero evaluar su legado exige algo más que colocarle una etiqueta ideológica.
Hay que observar lo que ocurrió alrededor suyo.
Mora entendió que una transformación política no siempre exige que quienes la impulsan piensen igual. La alianza con Calderón Guardia y monseñor Sanabria probablemente sea el ejemplo más poderoso.
Un comunista, un gobernante proveniente de otra tradición política y el máximo representante de la Iglesia católica podían discrepar sobre buena parte del mundo y, aun así, coincidir en determinadas reformas sociales.
Ese pragmatismo resulta particularmente interesante cuando se observa desde una Costa Rica contemporánea donde muchas veces la política parece incapaz de conversar con quien piensa diferente.
Mora también defendió durante décadas la organización de trabajadores y el uso de mecanismos políticos e institucionales como herramientas para producir cambios sociales. Estudios académicos sobre su pensamiento destacan precisamente su defensa de la organización laboral y de la vía política para impulsar transformaciones.
De perseguido a Benemérito de la Patria
El tiempo terminó produciendo otra de las ironías de su historia.
Aquel dirigente cuyo partido había sido ilegalizado después de 1948 terminó recibiendo reconocimientos de algunas de las principales instituciones públicas costarricenses.
En 1993 recibió el Premio Rodrigo Facio de la Universidad de Costa Rica y en 1994 la Universidad Estatal a Distancia le otorgó el Doctorado Honoris Causa.
Manuel Mora Valverde murió el 29 de diciembre de 1994, a los 85 años.
Cuatro años después, mediante acuerdo del 19 de mayo de 1998, la Asamblea Legislativa lo declaró Benemérito de la Patria.
Costa Rica terminaba reconociendo oficialmente a uno de los hombres que décadas antes había enviado al exilio político.
¿Qué queda hoy de Manuel Mora Valverde?
Muchísimo más que una estatua, un partido o una fotografía en blanco y negro.
Su huella está en una discusión que Costa Rica todavía no termina: cuál debe ser la responsabilidad del Estado frente a las desigualdades y hasta dónde deben llegar los derechos sociales y laborales.
También permanece otra enseñanza.
Los grandes cambios históricos rara vez pertenecen exclusivamente a una persona.
Las Garantías Sociales no son únicamente de Calderón Guardia.
No son únicamente de Manuel Mora.
No son únicamente de monseñor Sanabria.
Son producto también de movimientos sindicales, trabajadores, organizaciones sociales y circunstancias históricas que empujaron a dirigentes extraordinariamente diferentes a encontrarse alrededor de objetivos comunes.
Por eso, recordar a Manuel Mora Valverde no debería significar exigir adhesión a su ideología.
Significa reconocer que es imposible explicar la Costa Rica social del siglo XX borrando su nombre de la historia.
Este 27 de agosto cumplimos 117 años de su nacimiento.
Y en Radio Zurquí comenzamos el día cometiendo precisamente ese error: no mencionarlo.
Lo corregimos.
Porque las efemérides sirven para recordar fechas, pero la historia sirve también para reparar olvidos.