Un informe oficial de la CCSS advierte que los ingresos corrientes del régimen no alcanzarían para cubrir sus compromisos y que, desde 2026, recurrir a las reservas dejaría de ser una medida excepcional.
El IVM podría enfrentar un faltante de recursos superior a ₡595 mil millones en 2029, según el escenario base incluido en un informe técnico elaborado por la Gerencia de Pensiones de la Caja Costarricense de Seguro Social.
La proyección estima una insuficiencia cercana a ₡257,55 mil millones en 2025, que crecería progresivamente hasta alcanzar ₡595,60 mil millones cuatro años después. Un faltante de esa magnitud pondría bajo una presión crítica la capacidad del IVM para cumplir sus compromisos y obligaría al régimen a depender cada vez más de sus reservas para sostener el pago de las pensiones.
IVM recurriría cada vez más a sus reservas
El informe advierte que el desbalance ya obligó al régimen de Invalidez, Vejez y Muerte a utilizar los intereses generados por sus reservas.
A partir de 2026, esa utilización dejaría de ser una contingencia para transformarse en una necesidad recurrente. La búsqueda de liquidez también obligaría a colocar inversiones en plazos más cortos y con menores rendimientos, reduciendo la capacidad del fondo para generar nuevos ingresos.
La última valuación actuarial situó en 2047 el agotamiento de la reserva, bajo supuestos como el pago oportuno de las obligaciones estatales. Sin embargo, el análisis más reciente advierte que, si continúan los incumplimientos y las condiciones observadas durante los últimos años, el periodo crítico podría adelantarse hasta comienzos de la próxima década.
La hoja de ruta también señala que la razón de solvencia del IVM ronda actualmente el 56%, cuando el nivel considerado prudente sería de al menos un 85%. Este indicador representa la capacidad del régimen para responder a sus promesas futuras.
Incumplimientos del Estado agravaron el problema
La Gerencia de Pensiones reconoce que los incumplimientos históricos y recientes del Estado han empeorado la situación financiera.
Según la simulación técnica, si esas obligaciones hubieran sido honradas oportunamente, las reservas serían considerablemente mayores y el régimen tendría más margen para cubrir sus compromisos sin recurrir de manera intensiva al fondo acumulado.
Sin embargo, mientras la deuda estatal sigue pesando sobre el IVM, varias de las alternativas estudiadas podrían afectar directamente a pensionados y futuros jubilados.
Ninguna de estas alternativas ha sido aprobada. El propio informe aclara que no constituye una reforma cerrada, sino un insumo técnico para profundizar los estudios y orientar futuras decisiones.
La ruta propuesta contempla presentar una nueva valuación actuarial en septiembre de 2026, instalar una Mesa Técnica Nacional en octubre, construir propuestas durante 2027 y comenzar a tramitar las medidas correspondientes en el primer semestre de 2028.