✍️ Dr. Oscar Aguilar Bulgarelli | Columna de opinión | Con Fisga
El amargo despertar llega cuando la propaganda se estrella contra la realidad: después de años de sacrificios, recortes y promesas, el país vuelve a preguntarse dónde quedó la plata.
Hay despertares que no llegan con luz, sino con factura. Durante años se habló de disciplina fiscal, economía jaguar y sacrificios necesarios; pero cuando el Fondo Monetario Internacional vuelve a tocar la puerta con nuevas exigencias, queda al descubierto una pregunta incómoda: si tanto se recortó, si tanto se ajustó y si tanto se apretó la faja, ¿por qué el país sigue frente al mismo abismo?
Doña Laura, don Rodrigo —el mini Chaves— y don NOguí Acosta, durante cuatro años, se vistieron con el ropaje de salvadores de la patria.
Nos dijeron que, con el Plan Fiscal heredado de la administración anterior y socándonos la faja, esta economía saldría adelante.
Durante estos cuatro años desfinanciaron la educación; las instituciones de bien social fueron saqueadas en sus presupuestos; no le pagaron ni un cinco a la CCSS; los salarios del sector público y las pensiones fueron congelados; no hubo obra pública nueva y se llenaron la boca con los proyectos heredados.
Destruyeron instituciones fundamentales como el ICE y negaron los recursos a las universidades, solo para citar algunos ejemplos.
Con eso dijeron: “Tenemos la economía jaguar y el mejor ministro de Hacienda del mundo”. Y por eso debían continuar.
Pero, dos semanas después del inicio de la administración del continuismo, llegó papá FMI, los despertó de su tóxico sueño y les dijo: “Alto, aquí no hay tal jaguar; si acaso, un gato callejero”.
Y puso su receta para que no caigamos en un hueco negro y profundo. Dijo: suban el IVA y pónganlo también a la canasta básica; pongan impuesto al aguinaldo y al salario escolar; bajen las pensiones; suban las cuotas; apliquen con más rigor el Plan Fiscal; cobren mejor los impuestos —a los pequeños, por supuesto— y… ¡Plum!
El Triunvirato Jaguar, en vez de reconocer avergonzado su fracaso e irse para la casa, se aferra a sus puestos, que les aseguran inmunidad, y sirve de alfombra a las imposiciones del FMI.
Claro, sus amigotes, como los arroceros, a los que les regalaron 57.000 millones de colones, seguirán felices, mientras la Señora de Purral y miles como ella, que les creyeron su cuento y fueron engañadas, tendrán que pagar más caro no solo el arroz, sino también los frijoles y hasta el jarrete con el que medio hacen un caldo con verduras, que también estarán más caras.
¡Sí, costarricenses, jaguares o no, chavistas o no, desengañados o no: todo era falso, eran mentiras, y el FMI, con su clásico actuar, sacó a relucir la verdad!
Ahora bien, que hubo recortes, no hay duda. Que durante estos cuatro años nos han apretado la faja, también. Todo para hacer la buchaca.
Entonces viene a mi memoria una frase de Bukele, bicho que a mí no me gusta, pero que el Triunvirato Chavista venera, y que dijo: “Si no se la roban, la plata alcanza”.
Pues aquí no alcanzó, a pesar de toda la volada de garrotes económicos que nos han dado.
Entonces, todos los costarricenses que tengan dignidad, y los que hayan despertado del sueño chavista, deben exigir con fuerza y determinación que nos digan:
Continúe leyendo
Antes de El amargo despertar, Óscar Aguilar Bulgarelli ya había puesto la fisga sobre otra escena política cargada de cinismo: El diablo repartiendo escapularios. Una lectura necesaria para entender cómo se construye el engaño antes de que llegue el despertar ciudadano.