El comando chavista de campaña deja claro a qué clase de “orden” aspiran.
Entre denuncias penales, vínculos con el narco y ataques digitales
El partido Pueblo Soberano, elegido hoy por Pilar Cisneros como el vehículo electoral del chavismo criollo, presentó su comando de campaña con figuras que bien podrían figurar en una serie policiaca más que en una papeleta democrática. Lejos de representar una renovación política, este equipo parece conformado por un grupo de operadores con historial cuestionable, denuncias activas y nexos con estructuras criminales, que hoy se convierten en los rostros visibles de una aspiración autoritaria.
Pilar Cisneros, otrora periodista de discursos tajantes, protagoniza una voltereta que ni en salto olímpico: en julio de 2023 juró que jamás trabajaría con Pueblo Soberano, pues no le gustaba la gente “que estaba metida ahí”. Dos años después, es nada menos que la encargada de estrategia política y comunicación. Parece que los “principios” duran lo que tarda un cálculo de encuestas.
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Otra joya del comando es Laura Fernández, exministra con récord de doble cartera y escasos resultados. Arrastra una denuncia en la Fiscalía Adjunta de Cartago por presunto hurto agravado, violación de custodia de documentos y facilitación culposa. La cereza del pastel: documentos sustraídos vincularían a su exjefe Mario Redondo con el escándalo del caso Diamante. Ah, y sobre la lujosa casa que habita… aún se esperan respuestas sobre el origen de esos fondos.
Freddy González, desde el sector cooperativo, también brilla. Fue investigado por el desvío de ₡9.000 millones del INFOCOOP, según informes de la Contraloría General y el OIJ. Un clásico del “solidarismo” mal entendido.
Royner Mora, exministro de Deportes y fundador del Partido MOTIVA, renunció el mismo día que Chaves nombró a Ignacio Rodríguez como jerarca del INDER. Rodríguez duró menos que una promesa electoral: renunció tras salir a la luz una investigación en la que figura como proveedor de droga de una banda criminal. Un nombramiento tan fugaz como revelador.
Cierra el equipo titular Mayuli Ortega, presidenta del partido y acusada en México por falsificación de documentos electorales y suplantación de identidad. A eso se suman vínculos con personajes del bajo mundo mexicano. Su cercanía con Calixto Chaves y su paso por Casa Presidencial dan para guion de Netflix. En la Asamblea reconoció pagos al troll Piero Calandrelli, usado para atacar periodistas, diputados y opositores. Todo sea por “informar”.
En resumen, Pueblo Soberano nos presenta a su comando con el orgullo de quien exhibe trofeos… pero estos no son de honor, sino de escándalo. Y aunque digan que “el jaguar no pierde sus rayas”, estas están manchadas de denuncias, traiciones, y bastante podredumbre.



