La memoria del Nobel de la Paz contrasta con la vulgaridad política actual
El Dr. Óscar Arias Sánchez, dos veces presidente de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz, representa una figura que trasciende generaciones. En enero de 2009 reinauguró la Plaza de la Democracia, el mismo espacio que él mismo inauguró en 1989 ante jefes de Estado y miles de costarricenses. Aquella plaza, símbolo de paz y democracia, fue escenario del liderazgo de un estadista respetado en el mundo entero.
Hoy, en 2025, esa misma plaza es testigo de un contraste doloroso: ya no se llena con ciudadanos espontáneamente reunidos para escuchar a un líder mundial, sino con cientos de personas trasladadas en autobuses desde lugares lejanos, con transporte, alimentación y estipendios pagados, que acuden a escuchar las gritos y vulgaridades de un presidente que jamás alcanzará el respeto y el cariño que Arias generó.
Un líder para la historia
Óscar Arias dejó el poder en 1990 con una aprobación de más del 71%, acompañado por miles de personas que lo siguieron hasta el Estadio Nacional pidiéndole que no entregara la Banda Presidencial, al grito “NO ENTREGUE, NO ENTREGUE”, demostrando así el gran cariño y apoyo al final a su gestión . En 2006 volvió a gobernar y, nuevamente, su figura se acrecentó como símbolo de democracia y respeto internacional.
Entre sus aportes más recordados se encuentran:
-
La pacificación de Centroamérica en los años 80.
-
Su influencia en la abolición del ejército en Panamá.
-
El impulso a que Haití siguiera ese camino.
-
Su lucha por la paz en el África subsahariana.
- El Tratado sobre Comercio de Armas (TCA)
Ese es el legado que convirtió a Costa Rica en voz de autoridad moral en el mundo.
El contraste con la mediocridad actual
Mientras Arias fue invitado a los foros más importantes del planeta y este año celebrará sus 85 años en Europa, inaugurando el curso lectivo en una prestigiosa universidad de España y luego en Londres, Rodrigo Chaves llega a su recta final en el poder con apenas el eco de los suyos.


Su aprobación, que ronda el 66%, se sostiene en discursos populistas pero sin legado internacional ni aportes trascendentes para la humanidad. La pregunta inevitable surge: ¿con cuántos líderes mundiales se ha reunido Chaves? ¿Qué aportes ha hecho al mundo desde la silla presidencial?
Una memoria que trasciende
La historia es implacable: mientras unos se marchan dejando un país dividido y una democracia debilitada, otros como Óscar Arias Sánchez quedarán para siempre en la memoria colectiva.
Arias, el quijote costarricense de la paz, será recordado como estadista mundial. Y frente a su legado, los gritos y vulgaridades de hoy no son más que un ruido pasajero.


