Estados financieros “poco confiables” revelan caos y desorden en Hacienda
La Contraloría General de la República (CGR) le dio un golpe directo al corazón del relato oficial: los estados financieros consolidados del Gobierno para 2024 son poco confiables, presentan fallas graves y no cumplen con las normas internacionales de contabilidad del sector público. En otras palabras, las cifras con las que el Poder Ejecutivo pretende mostrar orden económico son una farsa.
La auditoría de la CGR abarcó la situación financiera, rendimiento, cambios en el patrimonio y flujo de efectivo, así como las notas contables, y encontró un panorama desolador: errores, omisiones, transacciones duplicadas y hasta infraestructura pública perdida en el limbo contable.
Diferencias millonarias con instituciones clave
El desorden es tan profundo que ni siquiera hay coincidencia en las cuentas con entidades públicas:
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Una diferencia de ₡3.244 millones entre lo que el Gobierno registra y lo que la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) reporta.
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Un faltante de ₡1.029 millones en la deuda con el Fondo de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares (Fodesaf).
El Gobierno no solo maquilla sus cifras, sino que tampoco logra cuadrar con las instituciones que sostienen al país.
Errores y omisiones monumentales
La CGR destapó un verdadero cementerio de activos invisibles:
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3.554 terrenos de centros educativos sin registrar.
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23 carreteras inexistentes en los libros oficiales.
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₡979.027 millones en carreteras de la Red Vial Nacional sin actualizar desde 2015.
Un Estado que presume de infraestructura, pero ni siquiera sabe dónde está registrada.
Transacciones fantasmas y doble contabilidad
El informe también señala ₡5.798 millones en transacciones y saldos entre entidades que no fueron eliminados correctamente, generando inconsistencias y abriendo la puerta a doble contabilidad.

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Golpe a la credibilidad del país
La conclusión es demoledora: los estados financieros del Gobierno no cumplen con las Normas Internacionales de Contabilidad del Sector Público, y ni siquiera se presentó el Estado de Situación Financiera de Apertura. Esto compromete la transparencia, mina la rendición de cuentas y deja al país en ridículo frente a organismos internacionales.
La CGR como muralla contra el engaño
En medio del caos, la Contraloría General de la República se erige como la única institución que desnuda al Ejecutivo, defendiendo el derecho ciudadano a conocer la verdad. Su labor demuestra que sin control externo, este Gobierno se saldría con la suya maquillando números y vendiendo cuentos de estabilidad.


