La Corte Suprema concluye que el sistema 24×24 violó el descanso semanal absoluto: más de 1.117 días deberán ser pagados, con intereses y costas.
En una sentencia contundente, el máximo tribunal laboral del país estableció que trabajar 24 horas seguidas y “descansar” otras 24 no equivale a tener un día de descanso semanal absoluto, como exige la Constitución Política.
Durante años se repitió una mentira cómoda: que el sistema 24×24 garantizaba descanso suficiente.
La Sala Segunda de la Corte Suprema de Justicia acaba de pulverizar ese relato.
❌ El engaño del “descanso”
La Sala fue clara y sin rodeos:
con el sistema 24×24, el trabajador termina trabajando todos los días.
Un día labora de 8:00 a.m. a medianoche, y al siguiente de medianoche a 8:00 a.m.
Resultado: nunca existe un día completo (de 0:00 a 24:00) libre de trabajo.
Eso no es descanso.
Eso es maquillaje laboral.
⚖️ Derecho constitucional violado
El fallo recuerda algo básico que algunas instituciones parecen olvidar:
el descanso semanal no es un favor, es un derecho fundamental.
No basta con “horas libres”.
El descanso debe permitir desconexión real, vida familiar, recuperación física y mental.
Nada de eso ocurre cuando el trabajo invade todos los días del calendario.
💰 La condena: más de 1.117 días
La Corte ordenó pagar 1.117,64 días de descanso no disfrutado, más:
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intereses legales
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indexación por costo de vida
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costas procesales (15%)
Además, condenó solidariamente a las instituciones demandadas, desmontando cualquier intento de lavarse las manos.
🚨 El precedente es brutal
Este fallo no es anecdótico.
Es un precedente demoledor para cualquier institución que crea que puede saltarse derechos laborales usando “jornadas especiales” como excusa.
La Sala lo dejó claro:
la jornada excepcional no elimina el derecho al descanso absoluto.
🧨 Traducción política
Cuando el Estado normaliza esquemas que exprimen a sus trabajadores y luego los vende como “beneficiosos”, no estamos ante eficiencia:
estamos ante abuso institucional.
Y cuando ese abuso se sostiene durante décadas, no es error:
es decisión política.
En Radio Zurquí lo decimos sin rodeos:
los derechos no se negocian, se respetan.












